sábado, 30 de septiembre de 2006

LA GUERRA CHINO-RUSA Y EL FUTURO


LA X FERIA Internacional del Transporte, que termina este sábado, se ha convertido en la muestra más reciente de la capacidad que Cuba ha ido adquiriendo para sacar el máximo de ventaja a la competencia internacional por los mercados, no importa sus dimensiones.
La Habana además está aprovechando su situación geográfica y política, y explota el atractivo que representa como punta de lanza para que economías en avance como las de Rusia y China se introduzcan en diferentes zonas del mercado latinoamericano.
China se ha convertido en el principal suministrador de vehículos para la isla, que el año pasado adquirió 1,108 autobuses de la firma china Yutong por un precio global que oscila entre los $50 y $60 millones, según la marca asiática, así como otros medios de transporte como camionetas, informa la agencia Efe.
Por su parte, la firma Rusia Automotriz S.A. logró vender 183 automóviles Lada y 39 todoterreno Niva, así como piezas de repuesto por valor de $1.5 millones, de acuerdo a una información de la Agence France Presse.
Rusia Automotriz S. A., que tiene el monopolio de exportación automotriz rusa para América Latina y el Caribe, quiere penetrar en el mercado latinoamericano y ya vende en Chile y Colombia además de Cuba.
En igual actitud se encuentra China. EL viceministro de Ferrocarriles de China, He Hongda, quien también se encuentra en La Habana para participar en la feria de transporte señaló a Granma que su país hará ''todos los esfuerzos por contribuir al desarrollo y modernización del ferrocarril en Cuba''.
Para He Hongda, la colaboración que mantiene con Cuba ''puede tener gran influencia en los demás países latinoamericanos''.
La Isla estudia la posibilidad de adquirir cien locomotoras de China, así como piezas de repuesto para aumentar su capacidad de transporte ferroviario en el país, que se unirían a las doce que ya compró el año pasado.
En la competencia entre Rusia y China por el limitado mercado cubano, Pekín lleva la delantera.
China es ahora el segundo socio comercial de Cuba, sólo superado por Venezuela, su principal fuente de crédito y el más importante suministrador de transporte ferroviario y de carretera.
Por su parte, el intercambio comercial entre Cuba y Rusia se sitúa alrededor de los $200 millones, lo que ubica a Cuba en el cuarto socio comercial de Rusia en América Latina, después de Brasil, Ecuador y Argentina.
Muy atrás han quedado los tiempos de la desaparecida Unión Soviética, cuando esta nación fue el primer socio de Cuba y llegó a representar para la isla el 70 por ciento de su comercio exterior, con compras que suponían el 63 por ciento del azúcar, el 73 por ciento del níquel y el 95 por ciento de los cítricos cubanos. A cambio, el gobierno de La Habana tenía garantizado el 98 por ciento de los combustibles y el 63 por ciento de los alimentos, además de materias primas y otros bienes de consumo.
La estrategia de Cuba de ampliar sus mercados está dando resultados, pero hasta un punto. Hay una diferencia entre la propaganda y el despliegue -protocolar, de facilidades y recursos- que el régimen lleva a cabo alrededor de estos acuerdos y el alcance económico de los mismos.
Luego de los logros con la firma de éstos y otros acuerdos, las instituciones del país van a enfrentar cada día más las limitaciones dadas por una economía pobre y sin grandes posibilidades de desarrollo, debido al carácter cerrado impuesto por el propio régimen.
Esto se refleja en las estrategias que tanto China como Rusia aplican en sus vínculos económicos y comerciales con Cuba.
Mientras Pekín ha desarrollado más sus inversiones en la Isla -al contar con los recursos que le brinda su economía en expansión-, Moscú ha sido más cauteloso.
Por ejemplo, Rusia quiere continuar el intercambio iniciado con la compra de dos aviones por parte de La Habana el año pasado.
En abril de este año, ambos países suscribieron una ''declaración de intenciones'' para la adquisición de cinco aviones por unos $250 millones.
Por aquella fecha una fuente de la Embajada rusa en La Habana indicó a la agencia de noticias Efe que a pesar de que ''hay buenas relaciones y hay sintonía en organismos internacionales y en temas de actualidad''.
Agregó entonces la fuente que en lo comercial ''hay muchas buenas intenciones pero desafortunadamente no hay financiación''.
Esa financiación parece haberse alcanzado ahora, con el crédito de $350 millones para la compra de bienes y servicios.
De continuarse esta tendencia en ascenso, en un futuro cercano la Isla se enfrentaría a la necesidad de priorizar el crecimiento económico por encima de los factores políticos. Ese nunca ha sido (¿fue?) el objetivo de Fidel Castro. Cuando llegue ese momento, cada vez más cercano, se sabrá si realmente ha comenzado o está a punto de comenzar la era de Raúl.

LA RESPUESTA AL RUMOR


EL GOBERNANTE CUBANO envió un saludo a la Universidad de Ciencias Informáticas. El mensaje de Fidel Castro, transmistido en la noche del viernes por su secretario personal Carlos Valenciaga, parece una respuesta al fuerte rumor que circuló ese día sobre el empeoramiento de su salud.
No hay otra explicación a este hecho, que no deja de resultar curioso. De pronto, Fidel quiere que los demás sepan que se mantiene al tanto de lo ocurre en el país.
Llama la atención esta necesidad de salir al paso a un rumor, que para los momentos en que Valenciaga leía el mensaje de Castro ya prácticamente había desaparecido.
Hay otro aspecto de la situación que comienza a ser más importante cada día que pasa: ''Cuba lleva dos meses sin Fidel Castro y se acostumbra a Raúl''.
Así titula la agencia Efe una información de José Luis Paniagua, que señala que los habitantes de la Isla siguen su ritmo de vida habitual, en medio de una tranquilidad que no se ha visto afectada por el cambio obligado, aunque provisional, al frente de la dirección del país desde el pasado 31 de julio.
El régimen no ha tenido que recurrir al argumento de la normalidad imperante para justificar su vigencia y el control absoluto de la situación. Ha mantenido la retórica revolucionaria como el mecanismo ideal y perpetuo, que le sirve para mantener la lealtad y la cohesión política.
Sin embargo, esta retórica no deja de ser un complemento casi en función de la vanidad de quienes han conseguido aferrarse al mando por tanto tiempo. La tranquilidad, apatía y ausencia de una oposición popular visible han sido decisivos en la puesta en funcionamiento del mecanismo de sucesión.
El rumor del viernes y el mensaje de Castro de ese mismo día no son más que indicadores de que ese mecanismo que a primera vista parece bien aceitado y de una eficiencia total no carece de fragilidad, que hay que mantenerlo bajo un ajuste constante para que siga funcionando como hasta ahora.

LA ULTIMA CUBISTA


ACABA DE APARECER el número de verano de CUBISTA MAGAZINE, que a su calidad habitual de textos y diseños agrega ahora un sustancial aumento en los contenidos.
En su quinta entrega, CUBISTA MAGAZINE nos ofrece un amplio dossier sobre el Proyecto Paideia-Tercera Opción. No creo que exista otra recopilación tan extensa de documentos sobre una propuesta cultural que con los años se ha convertido en un punto de referencia donde se mezclan realidad y leyenda. Para quienes no estábamos ya en Cuba cuando se gestó Paideia, por primera vez tenemos la oportunidad de conocer a fondo lo ocurrido.
Sobre el Proyecto Paidea aparecen textos de Rafael Rojas, Iván de la Nuez, Rolando Prats-Páez, Idalia Morejón, Jorge Ferrer, César Mora, Reina María Rodríguez, Omar Pérez, Víctor Fowler, Armando Suárez Cobián, Radamés Molina, Atilio Caballero, Rafael López-Ramos, Alberto Garrandés, Ernesto Hernández Busto, Bertrand Rosenthal y Ricardo Alberto Pérez.
También se presenta un muestra, en formato PDF, de documentos del Proyecto Paideia-Tercera opción.
CUBISTA llega además con sus secciones habituales. En ellas se incluye:
XLIBRIS: Tres piezas narrativas de Luis Manuel García, Miñuca Villaverde y Alejandro Armengol.
STANZA: Poemas de Leonardo Guevara y Raúl Dopico Echevarría.
CAMARA: Reseñas de Duanel Díaz Infante, Isis Wirth y Ania Sánchez.
BLOG: Cubista: la Nación al cubo, por Francisco Morán.
Colaboradores. Cartas al Editor. Enlaces
La realización del número 5 de CUBISTA MAGAZINE ha sido posible gracias al apoyo del Cuban American Cultural Institute, de Los Angeles, California. Sólo esperar que dicho apoyo continúe y felicitar al director, Néstor Díaz de Villegas, y a los editores, Idalia Morejón, Frank Rodríguez, que es el diseñador, y el propio Néstor.

viernes, 29 de septiembre de 2006

GRANDES ACUERDOS, PEQUEÑOS MONTOS


EL PRIMER MINISTRO de la Federación Rusa, Mijail Fradkov, concluyó hoy viernes una visita de dos días a Cuba, donde lo más importante fueron los acuerdos firmados el jueves, que le dan un nuevo impulso al comercio entre ambas naciones.
Fradkov, el funcionario ruso de mayor rango que visita Cuba desde la visita del presidente Vladimir Putin, se reunió con el gobernante en funciones Raúl Castro y con el presidente del Parlamento Cubano, Ricardo Alarcón. No hubo encuentro con el gobernante Fidel Castro, que convalece de una cirugía intestinal.
La visita de Fradkov coincidió con la inauguración este viernes en el Hotel Nacional de la II Sesión de la Comisión Intergubernamental para la colaboración económica, comercial y científico técnica entre ambas naciones, en la cual participan ejecutivos de 30 empresas rusas, según informa la Agence France Presse.
El presidente de la delegación cubana, Alejandro Musterlier, anunció la realización conjunta de un megaproyecto en Cuba, del cual no ofreció detalles.
''Nosotros también atravesamos por grandes dificultades económicas, pero ahora estamos en condiciones de ofrecer a Cuba nuestros productos, y lo hacemos con placer, el pueblo ruso quiere a Cuba'', expresó Dimitri Shchiptsov, de Rosstankoinstrument, que fabrica equipos para la reparación de locomotoras, vagones y líneas de ferrocarril.
El intercambio comercial entre las dos naciones se calcula en unos $200 millones, lo que ubica a Cuba en el cuarto socio comercial de Rusia en América Latina, después de Brasil, Ecuador y Argentina.
Los gobiernos de Moscú y de La Habana fueron grandes aliados y ahora son socios comerciales en pequeña escala. De grandes acuerdos y pequeños montos se pueden catalogar los acuerdos recién firmados. Pero los resultados políticos y de propaganda sobrepasan los económicos.
La vuelta de Rusia al escenario cubano no deja de verse como una señal de estabilidad. Por ello la ideología ha quedado a un lado y ahora los que conversan son ''empresarios'' y no funcionarios ni líderes comunistas, como en el pasado. Para Moscú esto es normal, pero para la Isla no deja de resultar paradójico este despliegue de funcionarios en el papel de ejecutivos. El régimen no pasa por alto lo que simboliza la vuelta de los rusos para reafirmar esta imagen de continuidad.
''Más allá de los acuerdos estrictamente económicos, Rusia tiene interés en los sectores biotecnológico y minero cubanos y sabe que los más de 600,000 cubanos que se han formado en Rusia constituyen un capital humano que puede ser aprovechado en el futuro'', señalaba ayer en un cable el periodista José Luis Paniagua, escribiendo desde La Habana para la agencia española Efe.
La apreciación es correcta. Ambas naciones están apostando a un camino donde de momento las intenciones y los intereses pesan más que los resultados momentáneos.

OLA DE RUMORES


EN LA HABANA y Miami circulan fuertes rumores sobre un empeoramiento de la salud del gobernante cubano Fidel Castro. Mientras que no he podido confirmar estas informaciones y sólo las presento como rumores, creo que es importante darlas a conocer, porque muestran el estado de expectación que se mantiene desde el traspaso temporal del poder.
Parece que todo comenzó con un comentario de que los canales de la televisión cubana mostraban la bandera a media asta e imágenes del inicio de la revolución, según aparece en los blogs PENULTIMOS DIAS y Babalu blog .
En ambos blogs se aclara que estas informaciones no están confirmadas.
También se especula con la posibilidad del fallecimiento de Vilma Espín, de quien desde hace tiempo circulan igualmente rumores de que está muy grave.
Lo que sí es cierto es que los canales cubanos Cubavisión, Educativo Uno, el canal Habana y TeleRebelde tenían puesto el patrón de prueba esta tarde.
Mientras que es normal que el canal Habana y TeleRebelde tengan el patrón a la hora en que comencé a elaborar este comentario(4:00 hora de Miami), los dos primeros deberían estar transmitiendo una programación regular en esos momentos. Ambos canales salieron al aire a las 5:pm (hora de Miami).
Por otra parte, Cubavisión Internacional está en el aire con una novela.
Desde La Habana nos han confirmado a Rui y a mí que en Cuba hay una gran cantidad de rumores que dicen que el gobernante está en estado crítico y que tuvieron que hacerle una nueva operación intestinal.
Reitero que ninguno de estos rumores ha podido ser verificado y que las agencias de prensa no recogen información alguna en sus despachos.
Quizá la noticia aquí radique en que pese al tiempo transcurrido, y a falta de mayor información sobre la salud del gobernante cubano, se mantiene muy en alto la atención sobre su futuro, pese a que todo parece indicar que se ha iniciado un proceso de cambio de poder definitivo en la Isla.

jueves, 28 de septiembre de 2006

EL DISCURSO DEL PATRON


EL DISCURSO DE clausura del XIX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, pronunciado por el gobernante en funciones Raúl Castro, da algunas indicaciones de la forma del estilo de gobierno que el también ministro de Defensa está estableciendo paulatinamente.
Al igual que ocurre siempre con la mayoría de los discursos políticos —y especialmente en Cuba donde se arrastran aún muchas fórmulas de la retórica socialista—, el tono, lo que se dice y se cita, al igual que lo que se omite, definen el contenido.
En primer lugar destaca la brevedad, un alivio para los aburridos funcionarios del régimen: Raúl emplea sólo media hora y prescinde de cifras, recuentos y casi de referencias históricas. En segundo, lo centrado de su objetivo. Al pronunciar su primer discurso importante sobre asuntos internos del país, luego del traspaso temporal del poder, no entra en divagaciones sobre la situación internacional ni los avances de la colaboración médica cubana, para citar dos entre los temas preferidos por su hermano para colar en cualquier momento. Al revés, de Fidel, que aprovechaba cualquier ocasión para hacer su discurso —hablar de lo que le interesaba viniera o no al caso—, Raúl se limita a cumplir una tarea.
Más allá de estas cuestiones de forma, lo medular del discurso es que especifica el modelo a poner en práctica.
De ahora en adelante, los sindicatos tendrán una guía a seguir: los programas, normas y enfoques de los problemas puestos en práctica por el Sindicato de Trabajadores Civiles de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias).
“Creo que puede tener algún valor la experiencia desarrollada por el Sindicato Nacional de Trabajadores Civiles de la Defensa”, dice el presidente en funciones al hablar sobre las deficiencias a enfrentar.
Está sentando una pauta y los funcionarios cubanos son hábiles en captar rápido la línea a seguir.
A partir de ahora, lo desarrollado por los militares en los frentes organizativos, económicos y hasta el sindical será el modelo a copiar.
Queda claro que Raúl Castro va a imponer una mejor organización laboral, exigir mayor control y disciplina y tratar de aumentar la productiva. Va a intentar ser un mejor administrador, pero no está prometiendo más beneficios a los trabajadores, sino advirtiéndoles que va a ser más exigente.
“En medio de la madeja de fenómenos adversos presentes en nuestra sociedad en los últimos años, como consecuencia del periodo especial pero también de errores viejos y nuevos de todos nosotros”, enfatiza el también Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba y deja a las claras que no vislumbra una vuelta a las reformas y a una mayor independencia económica del cubano. Todo lo contrario: si hasta ahora los cubanos podían más o menos desvincularse de sus centros laborales y actuar “por la libre”, a partir de ahora les resultará mucho más difícil.
Quizá lo más interesante del discurso fueron varias referencias a los primeros tiempos de la revolución, como si quisiera dar a entender que en el futuro hay una vuelta al pasado.
Ese futuro —o ese pasado disfrazado de futuro— no promete ser más suave para el cubano de a pie, sino todo lo contrario. Casi desde el inicio deja sentado que él concibe al sindicato en Cuba no como un medio para las reivindicaciones laborales sino como otro instrumento de explotación al trabajador.
No por gusto el nuevo presidente sindical es un ex ministro del Trabajo, que es como poner al ex administrador de la mina a cargo de las peticiones de los mineros.
Raúl Castro terminó su discurso con un “¡Viva Cuba libre!”, reservándose de pronunciar las consignas típicas de su hermano convaleciente. Fue una señal de respeto, pero también un cierre adecuado a las declaraciones de un mandatario nacionalista que gobernará con mano dura como un patrón exigente.

DE LA FERIA Y LA CALLE



ARRIBA: MODELOS POSAN delante de unos autobuses, durante la X Feria Internacional del Transporte celebrada en el recinto ferial ExpoCuba, en La Habana, con la participación de 52 países.
ABAJO: UN AUTOMOVIL en una calle de Trinidad.

GENERAL SIN DOCTORES



TRAS LA MUY comentada lentitud inicial en aparecer en público y mostrarse al frente del país, Raúl Castro ha comenzado a actuar como presidente en funciones y el régimen ha iniciado un paulatino cambio de funcionarios que está definiendo la estructura de gobierno luego de la desaparición física del gobernante Fidel Castro.
No hay sorpresas hasta el momento. Una fidelidad absoluta al discurso castrista y una presencia gris, pero al mismo tiempo una referencia demasiado frecuente la muerte de Fidel. Lo que por tanto tiempo fue tabú ahora es frase hecha, vacua y sin emoción.
Los delegados del XIX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba aprobaron un documento en que señalan: ''acompañaremos a Fidel por siempre'', pero donde también declaran que cuando éste ''ya no esté'' supuestamente nada cambiará: ''estaremos de pie, en primera fila, luchando junto a Raúl''.
La consolidación de Raúl en el poder establece un mando militar en que los civiles están relegados a papeles secundarios o limitados a la función de portavoces. ¿Pero hay alguna diferencia entre esta situación y la que ha vivido la Isla desde el primero de enero de 1959?
Queda por demostrarse en los próximos meses la capacidad organizativa de Raúl.
De momento -no hay que olvidar que Fidel no ha abandonado el escenario político por completo- el gobierno parece reafirmarse en la continuación de la línea de control absoluto establecida en los últimos tiempos.
En la medida que crezcan los acuerdos comerciales con otras naciones, Raúl podrá gobernar con menos presión en favor de emprender reformas. Está también por verse si podrá mantener a la población en calma, sin esperanzas de futuro y sometida a las mismas dificultades existentes desde hace décadas.

EX ALIADOS Y NUEVOS COMPROMISOS


LA HABANA Y Moscú han decidido dejar a un lado viejos reclamos mutuos. Al menos por el momento. Entre los acuerdos firmados por las dos naciones, en el marco de la visita a Cuba del primer ministro ruso, Mijail Efimovich Fradkov, se contempla la restructuración de una deuda de $166 millones y un crédito de $350 millones para la compra de bienes y servicios.
También se alcanzaron dos acuerdos técnicos bancarios, que hicieron efectivos los primeros, y se firmó un quinto documento de colaboración técnico militar, de acuerdo a un cable de la Asocciated Press.
La información de la AP agrega que es la visita más importante de un funcionario ruso desde la realizada por el mandatario Vladimir Putin, quien en el 2000 de dio un nuevo impulso a las relaciones entre ambas naciones.
Este avance en los nexos económicos entre antiguos aliados ocurre después de compras Rusia en el sector del transporte (aviones y autobuses) por parte de Cuba y de las millonarias adquisiciones de armamento ruso por parte de Chávez, donde es evidente que el conocimiento de los cubanos en la materia debe haber sido un factor importante en momentos en que éstos brindan asesoramiento militar y de seguridad a Venezuela.
Con estos acuerdos y créditos, Moscú apuesta por Raúl Castro como futuro presidente de la Isla.
Las delegaciones no hablaron de la enorme deuda cubana con la Unión
Soviética, que se calcula asciende a $26,000 millones, ni tampoco a los reclamos de Cuba, que considera que sus ex aliados le deben a la Isla $30,000 millones de indemnización, por haber roto los acuerdos tras la caída de los países socialistas de Europa del este.
No se trata de un ''borrón y cuenta nueva'', pero sí de un paso más en una nueva ruta.

UNA HISTORIA DE AMOR


DESDE EL REGRESO del niño Elián González a Cuba, se estableció un patrón, un antes y un después, un caso singular que no sólo la prensa sino también los lectores han estado esperando que se repita. Es como si Elián hubiera dejado interrumpida su tarea, a la espera la próxima comida y al pueblo pendiente de saber más la vida de aquel que ocupó por un tiempo su atención, despertó emociones profundas y finalmente produjo un sentimiento de frustración que no ha cicatrizado.
Nada hace pensar que esta espera tenga un fin próximo. Elián vive alejado de las cámaras, sólo se menciona en raras ocasiones en la prensa oficial cubana y cuando ha aparecido en actos públicos ha sido como el símbolo de una victoria, casi alejado de su infancia que ha ido transcurriendo, no sabemos cómo, y distante de los días en que fue el residente más conocido mundialmente de esta ciudad.
Este afán por un nuevo Elián ha sido derrotado una y otra vez. No es posible que vuelvan a unirse tantos factores dar nacimiento a otro mito.
El regreso a Cuba de Alfredo Díaz, un niño de West Miami que huyó de su casa la semana pasada, tomó un avión y se fue solo en un vuelo internacional: a La Habana, no ocupará grandes titulares y hay que celebrar que sea así.
Díaz, estudiante de décimo grado de la secundaria G. Holmes Braddock, tomó un vuelo de Miami a Nassau y allí otro a La Habana.
Hasta el momento, el único aspecto noticioso en su fuga fue que logró pasar todos los sistemas de seguridad y subirse a un avión, pese a no haber cumplido aún los quince años.
A partir de este hecho, no abundan los detalles y lo que se sabe deja poco espacio a la especulación.
Le faltan tres meses a Díaz para cumplir los quince años. Aquí es más apropiado hablar de un adolescente que de un niño y en Cuba está más cercano a la edad de ser considerado un adulto que en Estados Unidos. A los dieciséis años tendrá que inscribirse en el Servicio Militar Obligatorio y los diecisiete adquirirá responsabilidades que en Estados Unidos no tienen hasta los veintiuno. Pero nada hace pensar que lo aguarde un futuro de soldado cubano ni que sus motivaciones guarden relación alguna con la ideología.
Al parecer Díaz dejó a su padre de igual nombre, para irse a vivir con su madre divorciada —quien reside en la Isla— impulsado por una ilusión amorosa, una muchacha que conoció durante una visita a Cuba este verano.
Lo singular aquí es que por primera vez alguien regresa a vivir en Cuba. Más allá del factor de la edad, su comportamiento es típico de un emigrante. Los niños que se fueron antes que él, siempre supieron que emprendían un viaje sin retorno, no importa que después se adaptaran mejor o peor a su nueva vida en el exilio.
Esto no quiere decir que a lo largo de los años no se produjeran otros casos de regreso a la Isla: balseros que volvían y lograban permanecer por unos meses —en algunos casos hasta años— mientras se las arreglaban para emprender otro viaje clandestino ahora con sus familias, intentos de personas deseosas de volver al país y lo hacían de forma clandestina y eran apresadas o devueltas en botes colocados en aguas internacionales por los guardafronteras cubanos. Pero el caso del joven Díaz marca una pauta por lo fácil que lo logró y el hecho de no violar ley alguna.
De momento da la impresión que las autoridades cubanas han decidido tratar el caso como una crisis de adolescencia. Es poco probable que al cabo de los meses Díaz vuelva a acostumbrarse a vivir en la Isla y en parte todo depende de si su padre está dispuesto o lo mantiene desde Miami, enviándole los necesarios dólares. Las informaciones disponibles no aclaran cuánto tiempo llevaba viviendo en Estados Unidos, aunque se sabe que no era ciudadano norteamericano.
Sin embargo, la situación resulta extremadamente interesante por un aspecto clave: hasta el momento no ha aparecido el factor ideológico. La falta de motivos políticos hace más político aún el caso.
Se trata de un niño que nació y se crió en Cuba durante una parte de su corta vida, llegó al exilio y comienza a cursar estudios secundarios y ahora regresa. Ni los esfuerzos por inculcarle los beneficios de crecer en un país supuestamente socialista ni las ventajas de vivir en una sociedad capitalista desarrollada han sido determinantes en su comportamiento. Ni fue el pionero que aparentan representar los pequeños que leen proclamas durante los actos públicos televisados, ni tampoco es ahora el adolescente que se considera un privilegiado por poder ir a un McDonald todas las semanas.
Llama la atención que en un país donde a diario hay una producción tan elevada de materiales ideológicos estos resulten tan poco efectivos, tanto para la aceptación como para el rechazo. Al menos a Alfredo Díaz parecen no haberle importado nunca: una novia, una madre, quizá afinidades familiares de las que sólo se puede especular han jugado un papel más importante. En La Habana y Miami la ideología ha muerto. Bastó un rostro bonito para vencerla. Quizá él sea el verdadero Anti-Elián, no debido a Cuba ni gracias al exilio, sino por una muchacha. El amor que finalmente no conoce fronteras. Es demasiado cursi para creerlo. Pero está ahí, a la vuelta de un boleto.

IDOMENEO O LA TOLERANCIA


EL ESCANDALO POR el retiro de la ópera Idomeneo en Alemania ha despertado, una vez más, la repulsa de los defensores de la libertad de expresión y el temor de quienes ven un aumento creciente de la intolerancia y el fanatismo.
La Deutsche Oper de Berlín ha sacado del programa a la obra de Wolfgang Amadeus Mozart por miedo a ofender al radicalismo islámico, ya que en una escena se hace referencia o aparece la cabeza de Mahoma decapitado.
Las protestas se han multiplicado. Desde el alcalde berlinés hasta la canciller, Angela Merkel, pasando por el ministro del Interior. Todos piden que se reponga la obra e incluso se presente en otros teatro del país. Por su parte, la Deutsche Oper se mantiene firme, y dice que los riesgos son altos en caso de llevarse a cabo la representación, tanto para los cantantes como para el público.
A primera vista se trata de un caso simple en que la autocensura y el temor actúan de censores de una obra compuesta siglos atrás por uno de los compositores más extraordinarios que han existido.
Dejarse dominar por el miedo hacia los fanáticos pone en peligro la libertad alcanzada en Europa, donde cualquier producto artístico puede ser apreciado con independencia de los motivos ideológicos que lo inspiraron o su contenido. De proseguir por ese camino, existe el peligro de que llegue el día en que los ateos furibundos amenacen a los museos para que se retiren la mayoría de las pinturas renacentistas (de motivos religiosos) o los militantes cristianos exijan la supresión de buena parte del arte del siglo XX).
Lo ocurrido con la ópera de Mozart en Alemania hace renacer el temor de que lo ocurrido con las caricaturas de Mahoma aparecidas un tiempo atrás lograra el propósito de intimidar a buena parte del mundo.
Sin embargo, esta visión simplista puede dejarnos satisfechos y confiados de ser los grandes guardianes de la cultura universal frente al fanatismo islámico, cuando la verdad es mucho más compleja.
En primer lugar, se debe aclarar que se trata de un montaje de la obra de Mozart, que incluye una escena que no se encuentra en la ópera original. Por otra parte, no sólo es cercenada la cabeza de Mahoma, sino también la de Buda, Jesucristo y Poseidón, un dios de la mitología griega equivalente a Neptuno en la romana. Si salimos del recinto casi sagrado de la ópera y pasamos a un espectáculo menos exclusivo, nos encontramos con las protestas y solicitudes de retiro del momento de la “crucifixión” en el último recital de Madonna. Si en vez de vivir en Alemania residimos en Miami, y somos exiliados cubanos, reaccionamos airados ante un artista con una camiseta con la imagen del Che.
Es cierto que lo que separa a los dos últimos ejemplos (Madonna y el artista con la camiseta del Che) de la cancelación de Idomeneo es una enorme distancia, la que va de la repulsa a la amenaza de un acto terrorista. Pero el empeño reside en perseguir la forma de aumentar nuestra tolerancia y no sólo en mantener la intransigencia dentro de los límites fijados por la legalidad y la vida civilizada.
Lo interesante de este caso —un aspecto soslayado por la prensa por ignorancia, falta de espacio o premura— es que Idomeneo no sólo es una ópera sobre el amor, sino también sobre la tolerancia.
Mozart nunca se hubiera atrevido a presentar la cabeza cortada de Jesucristo. Es más, se distancia de cualquier implicación ideológica y religiosa situando la acción en la época posterior a la Guerra de Troya. No hay —como en el montaje contemporáneo de Hans Neuenfels, que tanto revuelo ha causado— un rechazo a los dioses (griegos) sino todo lo contrario: el deseo de sacrificarse para aplacarlos y la voluntad de cumplir con el destino, salvo en el caso del gobernante (Idomeneo).
Los amores del hijo de éste con una cautiva troyana son también el ideal de unión entre vencedores y vencidos, una crítica más o menos destacada al egoísmo y cobardía del gobernante y un llamado a asumir la responsabilidad de las promesas. Otro hipotético montaje, más político, podría convertir a Idomeneo en un canto contra el tirano irresponsable que se aferra al poder.
Curioso que toda esta polémica surja alrededor de una ópera que nunca ha logrado formar parte del repertorio habitual de los principales teatros y compañías del mundo. Baste señalar al respecto que la primera representación en Estados Unidos ocurrió en 1947.
¿Por qué esta ausencia de los escenarios? La razón radica en la voz encargada de la parte correspondiente a Idamante, el hijo de Idomeneo. Mozart la compuso para un tipo de cantante que ha desaparecido del mundo de la ópera: un castrato. Desde entonces los directores han tenido que optar por encomendar el papel a un tenor o a una soprano. La desaparición de los castrati se considera como la abolición de una práctica inhumana. Vale la pena imaginar por un momento hasta dónde podría llegar un verdadero fanático de la obra, si tuviera la impunidad y el poder para poder revivirla en su versión original, o preguntarse si no es una forma de intransigencia no permitir el retorno de esa voz, perdida al parecer para siempre.

martes, 26 de septiembre de 2006

BENJAMIN, TROTSKY, MARTI


EDUARDO GONZALEZ, PROFESOR de la Universidad Johns Hopkins, sobre el comentario en que cito los trabajos de los escritores cubanos Rafael Rojas y José Antonio Ponte, en que éstos hacen referencia a la malograda intención del filósofo y ensayista Walter Benjamin de viajar a La Habana:
“La obsesión paródica pero medular que Cabrera Infante sentía por Trotsky se cierne, en este caso, como espectro Marxista (Derrida: Espectros de Marx), sobre el Benjamin secuestrado por las respectivas imaginaciones de Rojas y Ponte. El judío errante en perenne revolución (destituido) y descastado por destinos simultáneos y encontrados. Espectro que incita a los que, como Rojas y Ponte, han abandonado las ideologías que se hacen imperativas para oponerse a la injusticia social desde las izquierdas de siempre. Abandono que los deja un tanto desamparados, huérfanos (desHamleteados) de la fantasmática militante que han rechazado. Benjamín es el espectro tutelar de esa carencia lúcida, la de renunciar a los ideologemas. Pero me temo que en el caso de Benjamin, el ideologema último es el del Estado mismo, se trata del Benjamin definitivo, el de la violencia mesiánica. Este espesor espectral de Benjamin es el que tú señalas”.
Un comentario sobre un comentario que genera otro comentario:
El afán de incorporación de figuras y textos por parte de los escritores cubanos a partir de la segunda mitad del siglo pasado marca una tendencia que, si bien cuenta con algunos antecedentes, no es hasta Cabrera Infante y José Lezama Lima que se convierte en modelo a imitar.
Ese momento de incorporación marca también un deslinde: a partir de entonces la literatura cubana incorpora cada vez más lo urbano —pese a la presión ideológica por destacar el campo, la lucha guerrillera y las labores agrícolas— y se hace más cosmopolita.
El profesor González acierta especialmente al destacar el vínculo entre el trotskismo literario del autor de La Habana para un Infante difunto y la búsqueda de un judío sustituto (también marxista) entre escritores más jóvenes. Mención de Trotsky, cuyo asesinato es objeto de parodia literaria en Tres Tristes Tigres. Parodia que parodia el estilo de José Martí. Pero hay más que eso. No sólo Cabrera Infante la emprende —y al mismo tiempo le rinde homenaje al escritor— con uno de los ejemplos más representativos del kitsch poético martiano (al titular el texto Los hachacitos de rosa) sino que recrea la que quizá es la narración más célebre y más abusada de La Edad de Oro. Así que no sólo se subvierte al autor sino se disloca al apóstol.
Reescritura y homenaje que abren el camino para apropiaciones posteriores de la obra martiana que prescindan del mito o estén dispuestas a ponerlo patas arriba.


UNA SUPERSTICION CARIBEÑA


AL ESCRIBIR EN fecha reciente un artículo en El Nuevo Herald, en que planteaba la necesidad de una aproximación a la obra martiana alejada del mito (Enterrar a Martí), recibí muchos mensajes en desacuerdo, que fueron de la ira a la crítica.
El enojo o la necesidad de aclarar que estaba en un error motivó también varias artículos en respuesta, la mayor parte de exiliados y uno del director de la Biblioteca Nacional, Eliades Acosta Ramos.
De los escritos en el exilio y que he podido leer, sólo el del escritor Félix Luis Viera, Con Martí, adelante (publicado en La Nueva Cuba y reproducido en este blog) me pareció que analizaba puntos de vista y valoraciones sobre la figura y la obra martiana. Los otros estaban más cerca del Martí de las imágenes y bustos polvorientos de casas y escuelas que de una discusión seria.
Sin embargo, el artículo de Acosta Ramos, Havami: la ciudad imposible, marcha por otro rumbo. Aunque me vincula erróneamente a dos temas que yo he tratado de forma distinta: por un lado Martí y por el otro la referencia que hice en este blog a la propuesta de anexar Cuba a Estados Unidos, idea que he dejado bien claro en más de una ocasión que yo no apruebo, establece un vínculo que merece el análisis. Este nexo, por otra parte, en el caso del director de la Biblioteca Nacional responde no sólo a una lógica sino también a una ideología.
Tanto los miembros del exilio como los representantes del régimen de La Habana encuentran en el mito martiano un elemento fundacional que no debe ser cuestionado: Martí se constituye (lo ha sido por muchos años) no sólo en la base sobre la que se levanta el ideal (republicano o revolucionario según el caso) y en el canon literario imprescindible.
En lo que respecta al canon literario, creo que Martí es un pilar, pero no el centro del universo cultural cubano. Agrego que considero que en la literatura cubana no existe una figura similar a Shakespeare, Dante o Cervantes, con igual facilidad para echar a un lado los rivales.
Desde el punto de vista literario, Martí establece un canon por el valor indiscutible de su escritura, pero no cuenta con una obra que nos permita considerarlo como punto de referencia indiscutible. Desde el punto de vista de la narrativa, ésta es limitada y menor. Su teatro es pobre y su poesía enfrenta la competencia de Heredia y Casal. Es en los ensayos, críticas, crónicas, artículos, discursos y conferencias, así como en su extraordinario Diario de Campaña, donde alcanza su definición mayor.
No se trata de rebajar a Martí, sino de separar una valoración de su obra del peso ideológico.
Porque la ideología martiana tampoco puede ser tomada como una guía a seguir libre de altibajos.
Si bien el pensamiento martiano y su práctica revolucionaria está marcados por los ideales democráticos, el desinterés y el rechazo al caudillismo, hay en su exaltación al heroísmo y en su concepción simplista del indígena y el “hombre natural” una tendencia exaltada que incluso puede resultar peligrosa, cuando de ella se apropian -como ha ocurrido innumerables veces- demagogos y populistas.
El mesianismo martiano y su romanticismo político pueden resultar funestos. Su sobrevaloración del campo frente a la ciudad y el culto a la pobreza son conceptos arcaicos.
La lucidez de su análisis de la Conferencia Monetaria Interamericana de 1890 (un texto que mantiene su vigencia en esta época de tratados de libre comercio entre los países latinoamericanos y Estados Unidos) contrasta con el exceso de metáforas, alegorías y símiles de Nuestra América y Madre América, en donde se sueña más que se describe una identidad nacional y latinoamericana ficticia, alejada de la realidad e imposible de alcanzar.
Es lógico que el gobierno cubano no sólo defienda el culto al héroe y al sacrificio que domina en la obra martiana, sino que desde el principio lo incorporara a su agenda política. Cabe agregar en este sentido que el régimen de La Habana no distorsiona sino desvirtúa el pensamiento de José Martí.
No es de extrañar que exista la necesidad, en una literatura cubana alejada de los patrones gubernamentales, de ampliar fronteras y agregar temas y figuras. No en el sentido de la famosa frase de mantener el tronco (“Injértese en nuestras repúblicas el mundo, pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”) sino de un modo abarcador y sin cortapisas.
Jorge Luis Borges, por ejemplo, puede ser mucho más importante para cualquier escritor cubano que Martí. Por cierto, creo que leí en una ocasión que el poeta argentino consideraba al cubano una “superstición caribeña”. No hay duda de que Borges era un hombre agudo.

HAVAMI: EL ARTICULO IMPOSIBLE


EL ARTICULO DE Eliades Acosta Ramos, Havami: la ciudad imposible, parte de dos errores fundamentales. No hablo de discrepancias que se puedan tener o no con el director de la Biblioteca Nacional de Cuba. Se trata de dos vínculos que se establecen que no responden a la verdad. El problema es que si se suprimen estos nexos, no hay artículo: lo que resta es retórica para el consumo de las prensas del diario oficial Granma.
El primer error es vincularme a mí con un proyecto anexionista. En ninguna parte yo he escrito o dicho que estoy a favor de la idea. El título irónico que acompañó a la fotografía la primera vez que fue publicada, como único texto, ya dejaba a las claras que no existía una intención propagandística. Este fue: Lo que nunca falta. Acosta Ramos deduce que yo escribí este título “como quien lanza una sonda”, pero no hay pruebas que sustenten esta supuesta intención. En La Habana el tema ha vuelto a aparecer en varias ocasiones, y en ninguna se ha aclarado que yo he dejado bien claro, por escrito y en diversas ocasiones, que no participo de la idea.
El segundo error es conferir a José Ignacio Rodríguez el título de “fundador de la estirpe autoproclamada de los ‘cubano-americanos’”.
En primer lugar, la condición de cubanoamericano ni se autoproclama ni es una estirpe. Se trata de una categoría demográfica y una clasificación utilizada en este país que no es privativa de los cubanos: los ítaloamericanos, por ejemplo, antecedieron a los exiliados de la Isla y nadie se ha lanzado a criticar el uso del término o conferirle una implicación que lo vincule a la situación política de Italia.
Según Acosta Ramos, Ignacio Rodríguez fue un “propagandista solapado del anexionismo tardío”, además de “enemigo encubierto de Martí y de los independentistas”.
Entre funcionarios e historiadores vinculados al régimen cubano Ignacio Rodríguez, una figura sin duda muy menor dentro de la historia de Cuba, se ha convertido en un chivo expiatorio clásico por dos cualidades: era un pacifista y trabajó para el gobierno norteamericano.
Su rechazo a la violencia lo llevó a militar en diferentes momentos en el reformismo, anexionismo y autonomismo. Nada de ello lo condena a priori como un mal cubano. Su vínculo más estrecho con el gobierno norteamericano fue al servir de secretario de la Comisión Monetaria Internacional Americana, pero su labor fundamental con el gobierno estadounidense tuvo que ver con la traducción y no con la elaboración.
Otros patriotas cubanos, entre ellos José Martí y Gonzalo de Quesada y Aróstegui, ocuparon cargos diplomáticos o participaron en gabinetes de gobierno en naciones latinoamericanas, pero nadie les condena por ello.
El pecado de Ignacio Rodríguez no fue trabajar para un gobierno extranjero (en resumidas cuentas, entonces Cuba no era nación) sino trabajar para el gobierno norteamericano.
Es curioso que Martí, al que Acosta Ramos exalta en el artículo, tuvo palabras más bondadosas hacia Ignacio Rodríguez.
Al tiempo que se opuso con fuerza al anexionismo nada “solapado” de éste, no atacó a la persona.
En carta a Quesada y Aróstegui, dice Martí: “De los móviles de José Ignacio Rodríguez no hay que hablar. Ama a su patria con tanto fervor como el que más, y la sirve según su entender, que en todo es singularmente claro, pero en estas cosas de Cuba y el Norte va guiado de la fe, para mí imposible, en que la nación que por geografía, estrategia, hacienda y política necesita de nosotros, nos saque con sus manos de las del gobierno español, y luego nos dé, para conservarla, una libertad que no supimos adquirir, y que podemos usar en daño de quien nos la ha dado. Esta fe es generosa; pero como racional, no la puedo compartir”.
Lo importante aquí no es resaltar la bondad —o la astucia política— de Martí al hablar de Ignacio Rodríguez, sino señalar el hecho de que la propuesta de Havami no cuenta con el respaldo de los legisladores y funcionarios gubernamentales cubanoamericanos, ni con el respaldo de los principales grupos políticos del exilio y las más importantes corporaciones.
La propuesta es del propietario de una galería de la Calle Ocho, y aunque ha sido presentada al Congreso —como muchas otras en este país—, no existe un movimiento de apoyo ni ha recibido una gran difusión. Me atrevo a decir algo más: no creo que cuente con costosos cabilderos en Washington o Tallahassee trabajando en favor de que ésta sea al menos escuchada.
La figura de Ignacio Rodríguez sale a relucir únicamente como una especie de “calce” histórico, para intentar implicar al gobierno norteamericano, los legisladores cubanoamericanos y la comunidad exiliada en general en el proyecto neoanexionista.
No sólo todas estas implicaciones son falsas, sino que denota una visión obsoleta de la realidad norteamericana. Poco se entiende que el director de la Biblioteca Nacional de Cuba desconozca a tal grado el panorama electoral de Miami, pero lo que sí resulta asombroso es su ignorancia de la política norteamericana.
Washington no sólo carece de interés en promover la anexión de Cuba, sino que rechaza la idea con fuerza. En este sentido, no actúa movido por ideales políticos ni por amor hacia la libertad de otros pueblos, sino por conveniencia nacional.
En la actualidad, anexar a Cuba sería más un dolor de cabeza que una fuente de beneficios. Es más, desde el punto de vista más explotador y siguiendo las normas del capitalismo salvaje, en estos momentos resulta mucho más conveniente que en la Isla no imperen las leyes laborales norteamericanas, las normas respecto al salario mínimo y los reglamentos de protección del medio. Podrá parecer cínico, pero es verdadero.
Nunca en la historia de la Isla se soñó siquiera contar con tantas personas de origen cubano en Washington, personas que tienen puntos de vista político con los cuales se puede discrepar (casi no tengo que añadir que estoy entre los que discrepo con más fuerza), pero esta influencia cubana no se ha caracterizado por un interés manifiesto o “solapado” en favor de la anexión de Cuba a Estados Unidos.
¿Qué sentido tiene entonces esta campaña contra el neoanexionismo en Miami? La respuesta no puede ser más simple: aferrarse al pasado, perder el tiempo y encontrar un tema socorrido para escribir un artículo en momentos en que es mejor guardar silencio sobre el futuro.

domingo, 24 de septiembre de 2006

¿QUE PASARA?


MAL ANDA LA nación que requiere un análisis nacional frente a la cuenta por pagar de un caldero. Esa minuciosidad de bodega, ese convertir en noticia de primera plana lo que es asunto hogareño disminuye al país, lo reduce a barrio y solar.
La asamblea nacional de presidentes provinciales del Poder Popular se dedicó con énfasis a debatir el problema de los morosos que han dejado de pagar los artículos electrodomésticos recibidos como parte de la llamada “revolución energética”. El simple hecho de que alguien esté utilizando una olla arrocera sin haberla aún pagado requirió la atención de miembros del Buró Político, importantes funcionarios y en general de personas que deberían estar pensando la forma de incrementar el desarrollo económico y la eficiencia y no buscando los medios de perseguir a los “mala paga” de cazuelas y hornillas eléctricas.
Resultaría ridículo si no fuera tan trágico. Este hecho casi anecdótico resume una buena parte de la situación en que se encuentra el gobierno de la Isla.
Este afán de mantener vigente el estilo de mando de Fidel Castro, caracterizado por discursos donde de una cuestión nacional o internacional, e incluso filosófica, se pasaba a una receta de cocina, con el único propósito de evidenciar un control absolutista carece de sentido ante la perspectiva de que no hay marcha atrás. La época en que el gobernante cubano dedicaba horas y horas a hablar de lo sublime y lo ridículo terminó con la operación intestinal a que fue sometido.
No importa si se produce el regreso anunciado. Todo el mundo en Cuba sabe el futuro inmediato no depara una vuelta al pasado. Pero al mismo tiempo, todo el mundo está fingiendo un desconocimiento casi suicida.
Ese jugar a la tranquilidad más absoluta no presagia nada bueno. No estoy afirmando que se producirá un cambio de gobierno más o menos inmediato, ni que ocurrirán protestas ni crisis internas a la vuelta de la esquina.
Lo que resulta alarmante es colocar a toda una nación en espera por el destino de un hombre.
Lo menos que podían hacer quienes tienen en sus manos el control del país en estos momentos es iniciar un proceso paulatino hacia un gobierno más eficiente en sus aspectos más elementales: administración eficiente de los pocos recursos disponibles, una verdadera lucha contra la corrupción y la puesta en marcha de medidas mínimas que en un plazo prudente permitan un mejoramiento de las condiciones de vida de la población y un alza moderada de los ingresos.
No se trata de grandes transformaciones y tampoco implican un cuestionamiento del sistema político vigente. Es simplemente gobernar con un mínimo de cordura.
Sin embargo, todos los funcionarios gubernamentales parecen empeñados en demostrar su ineptitud. Es posible que gran número de ellos no tengan que esforzarse mucho, pero tampoco hay que descartar de forma simplista la existencia en la Isla de técnicos y administradores que saben hacer su trabajo.
La situación imperante en Cuba no ofrece otra explicación que la existencia de un miedo enorme a destacarse. Nadie quiere ponerse en evidencia y descubrirse como buen administrador, excelente ingeniero o asesor de mérito. Todos se empeñan en hacerlo mal, para que nadie pueda acusarlos de intentar suplantar al Comandante en Jefe.
Durante décadas la Isla ha sobrevivido bajo la falacia de que mucho de lo mal hecho obedecía a que “Fidel no lo sabía”: los baches en el camino se agrandaban y llenaban de agua hasta el momento providencial en que mandatario pasaba por el lugar, comprobaba que estaba intransitable y mandaba a construir una autopista. El responsable de una empresa robaba a diestra y siniestra hasta que el gobernante “se enteraba” y lo destituía.
¿Qué pasará de ahora en adelante, cuando el Comandante en Jefe no pueda volver a pasar por el camino y visitar la empresa? Nadie lo sabe. Ni siquiera Fidel Castro. Mientras tanto, hay una obstinación por no pasar por los caminos intransitables, esquivar la entrada a las empresas ineficientes y mirar hacia el cielo frente a las viviendas semiderruidas, los ómnibus abarrotados y la falta de productos a precios asequibles. Y esperar, esperar, esperar.

sábado, 23 de septiembre de 2006

NI UNA FRITA MAS


Para Rui, enfermo y que sufre por las fritas
NO HAY MEJOR negocio que el de la frita. En el país de las hamburguesas, basta con conseguir un poco de carne molida de inferior calidad, echarle mucho condimento, ponerla en un pan y agregarle papitas. Nunca faltan los clientes: primero en avión y luego en bote y ahora en balsa. La frita tiene diferentes nombres: fritafarmacia, fritabodega, fritagasolinera, fritabotánica, fritabanco, fritafuneraria, fritaiglesia, fritatemplo, fritarevista, fritaradio, fritatelevisión, fritateatro, fritaperiódico, fritalibro, fritaescuela, fritapolítico, fritamédico, fritalocutor, fritanalista, fritacantante, fritaescritor, fritapintor, fritaurbanista, fritavendedor, fritamecánico, fritapropietario, fritaempresario, fritactivista, fritagitador, fritaterrorista, fritacombatiente y tantos y tantos que han terminado por hacer una ciudad y una isla en medio de un continente. El exilio ha resultado un gran negocio para unos pocos. Para la mayoría una vida de frustraciones y esperanzas. Hay que imaginar lo difícil que es hacer una buena hamburguesa, gastar en publicidad, pagar salarios y seguros, y terminar arruinado porque una cadena pone una hamberguera en la esquina. Pero todo se resuelve abriendo una fritería: las viejitas vienen porque les dan las medicinas sin receta y compran jabones y desodorantes y regalos para los nietos a cuenta del Medicaid; los oyentes sintonizan, contentos de que le recuerden lo bien que se vivía en la Cuba de antes, les repitan los desmanes del castrismo, la necesidad de mantener el embargo, la avaricia de los empresarios que quieren comerciar con el tirano y la maldad de la prensa norteamericana que ellos no leen; todos van a la bodega donde cambian los cheques del welfare, se compran más cosas con los sellos de alimentos y la cajera pregunta por el hijo al que no le dan la salida o no le acaba de llegar la visa; no hay como un banco en que brinden un cafecito al hacer un depósito o cambiar un cheque; nada mejor que conseguir un transportation cuando se acaba de llegar, con alguien que lo financia aunque no se tenga crédito, pese a las mensualidades muy altas y a que el automóvil comience a dar dolores de cabeza y a romperse en la esquina. Y lo mejor es no preocuparse cuando pagan por la izquierda y así se evitan los impuestos y no se piensa en el retiro y no hay nada que hacer con la falta de seguro y el dinero aunque es poco parece más, con la felicidad de que es cash porque así se evita el cruzar los dedos para asegurarse de que tiene fondos cuando dan un cheque.
Eso era Miami: un refugio: con las ventajas de una isla desierta y sin los inconvenientes de una isla desierta. Una ciudad donde pocos conocían —y menos lo conocen hoy— de la existencia del escritor inglés y líder sionista Israel Zangwill, aunque a veces algunos repiten el título de su obra de teatro más famosa: The Melting Pot. Para Zangwill, a principios del siglo pasado, Estados Unidos era el crisol donde los inmigrantes de todas las naciones venían a fundirse. Pero si hubiera imaginado que varias décadas después casi un millón de cubanos se iban a establecer en este país, habría cargado con su caldero para otra parte: las naciones y razas que se mencionan en The Melting Pot proceden de Europa: los asiáticos, negros, caribeños y latinoamericanos quedan fuera de la definición; como los mexicanos en el recuento de los 21 asesinatos de Billy The Kid.
Cuando en 1959 se inicia la diáspora cubana, los primeros en llegar no pensaban como Zangwill ni tenían el menor interés de fundirse en el pot. Creían que su permanencia en este país sería breve. Pronto los acontecimientos les hicieron modificar ese punto de vista, pero ello no evitó el surgimiento de una leyenda, donde Miami pasó de un resort a un sitio de veraneo en la “capital del exilio cubano”: la dualidad que define la ciudad.
Qué hay de malo en la frita? Nada, mientras no se le trate de negar a los demás la posibilidad de comerse una hamburguesa. Ningún problema, mientras no se intente callar a quienes la critican. Algo sabroso para un día o para todos los días, siempre y cuando no sea lo único que se obligue a poner en la mesa. En Cuba a muchos la revolución nos negó conocer el sabor de la frita. Poco nos importa, tras la decepción del McDonald’s, para quienes la patria son dos o tres calles, un cine y unos cuantos amigos. Los que llegamos después del Mariel somos la generación de la pizza. No de la pizza cubana: de cualquier pizza en cualquier pizzería: la que más nos guste, la que más cerca nos quede.
(Miamenses y Más)

PEQUEÑAS MENCIONES



DE LA TELEVISION cubana. Programa Mesa Redonda (jueves 21) sobre el caso de diez periodistas nombrados en The Miami Herald por participar en la programación de Radio y TV Martí:
R. TALADRID: Esto no ha terminado. Esto sigue y se complicará más. Ya no son 10. Estamos anunciando aquí que se ha reconocido 13. Cito: Alejandro Armengol de El Nuevo Herald reconoció (y cito lo que escribió): "Yo, al igual que otros colegas en el periódico, además de los tres separados de su labor, participamos en determinado momento en programas de Radio y TV Martí. Me pagaban 50 dólares, una tarifa por debajo de las mencionadas en el reportaje del Miami Herald. Para terminar, sólo debo decir que al igual que el resto de mis compañeros de la redacción de El Nuevo Herald, lamento lo ocurrido y considero injusto y precipitado el despido de mis colegas en el diario".
Estuvo. Ya no está -pero está en la lista. Sigo. (continúa el programa)

MENSAJE DEL SEÑOR Juan Cuellar recibido el sábado 24:
"Aquí estoy. Mientes. Tú conocías mi email; XXXX@xxx.com (se exigió en tu blog). Nunca me autodenomino ‘periodista', pero por algo tenías que empezar el mamotreto. No sueño ni me empeño en ser escritor. Hasta aquí: el resto del cuento cuando se cierre el libro; estamos en el primer capítulo.
!Ah!, llamarme ‘masoquista' conlleva el mismo masoquismo a tu persona. Al menos debes leer con más cuidado del que utilizas al escribir. Lo del dinero me dio más risa que el "OJO'' saltón. !Métele mano!, como decimos en criollo.
Juan Cuellar''

MI RESPUESTA AL lector Juan Cuellar:
Estimado señor Cuellar:
No tengo la más remota intención de mantener con usted un intercambio de mensajes que se convierta en un ''dime que te diré''. Siempre estoy dispuesto al debate de ideas, pero veo que con usted el intercambio adquiere un carácter de sainete que nos desvía de asuntos más importantes, al menos en mi caso.
No entiendo la referencia al email. Jamás en el blog se le ha exigido el email a nadie. Hasta hoy desconocía el suyo. Si por otros motivos me lo envió en algún momento, lo borré. Tampoco pienso conservarlo ahora. Desgraciadamente, no tengo una capacidad de memoria en la computadora como para almacenar cuanto recibo. Me es necesario hacer una selección y establecer jerarquías.
En el programa Polos Opuestos lo presentaron como colaborador de La Nueva Cuba, una publicación en Internet sobre temas cubanos. Quien colabora en una publicación, con tanta frecuencia que el dato merece ser señalado, es un... ¿periodista?
Le reitero mi aprecio por el tiempo que ha destinado a la lectura de mis artículos y lo invito a que continúe leyéndome.
Saludos
Alejandro Armengol
(Postdata: prefiero mantener a la luz pública cualquier comunicación con usted, que de mi parte no tengo interés en continuar. Sustituyo por Xxx el dato de su dirección electrónica, porque no quiero que por la divulgación de su mensaje sea molestado con correos ajenos. No tome a mal lo de ''masoquista'': fue una apreciación profesional, casi sin valor, ofrecida sin interés de reclamar honorario y aclaro que no me dedico a la práctica clínica.

APROVECHO LA PUBLICACION de este comentario, para decirles a los señores Juan Cuellar y Diego Suárez, que cuentan con el espacio que necesiten en este blog para presentar las pruebas escritas de que yo soy partidario del gobierno de Cuba o escribo "maravillas para el gobierno cubano'', como dijo el señor Suárez, o que en semanas atrás yo estaba "escribiendo mucho en relación a los temas que tocaba la Mesa Redonda'', como dijo el señor Cuellar, en un comentario del que se infería que yo era un simple repetidor de lo que comentaba ese programa de la televisión oficial cubana.

viernes, 22 de septiembre de 2006

ENTRE EL MOSQUITO Y EL HUMO


LA REAPARICION DEL dengue en Cuba ha desatado los comentarios políticos. No es de extrañar que eso ocurra, en un país donde los planes para la erradicación del mosquito portador del mal tienen una denominación bélica, y donde en años anteriores el gobernante cubano Fidel Castro acusó a Estados Unidos de ser los responsables de la enfermedad.
En esta ocasión, La Habana no ha aceptado oficialmente la existencia de una epidemia. Cuba ha intensificado la ofensiva contra el mosquito aedes aegypti, pero no ha ofrecido cifras de víctimas.
Sin embargo, la gravedad de la situación se ha puesto de manifiesto con las palabras del vicepresidente Carlos Lage.
El pasado 31 de agosto, Lage llamó a lograr de forma ''urgente'' la disminución del aedes aegypti y pidió a la población que se involucre en esta tarea.
Lage indicó en una reunión de trabajo que Cuba se enfrenta a un reto ''inmediato, urgente, de la mayor prioridad, que es disminuir la infección de aedes aegypti y
casi llevarlo a cero''.

Consultado por la agencia Associated Press en Nueva York, el canciller Felipe Pérez Roque señaló: ''Ha habido un serio esfuerzo en todo el país... para evitar la infestación del mosquito, que es el agente transmisor de la enfermedad'', pero rechazó dar más detalles.
Diferentes informaciones de periodistas independientes en Cuba también han denunciado la posibilidad de una epidemia, así como una nota de Pablo Alfonso aparecida en El Nuevo Herald el 7 de septiembre y diversas informaciones de las agencias cablegráficas acreditadas en la Isla.
Como ocurre por lo general en la Isla, la lucha contra el mosquito y el dengue tiene dos connotaciones: una bélica y poderosa, la otra doméstica y débil.
Para acabar con el mosquito hay una intensa campaña. En el amanecer y en las tardes, una avioneta pasa sobre las casas y edificios de la capital, fumigando desde lo alto. En las calles se lleva a cabo un amplio programa. Jóvenes con equipos especiales realizan labores de fumigación varias veces a la semana. Otros realizan inspecciones mirando los tanques de agua e insistiendo a sus propietarios en mantenerlos tapados. Quienes se niegan a dar acceso para los controles de criaderos y la fumigación pueden ser multados, reporta un cable de la Associated Press.
Por otra parte, las autoridades y las organizaciones gubernamentales impulsan la campaña de limpieza y sanidad para eliminar los criaderos del aedes aegypti. Uno de los lemas es: ''La ciudad también es tu casa, consérvala limpia''.
Esta campaña enfatiza la responsabilidad individual. Es la parte doméstica del plan, que lucha contra las fallas y debilidades humanas que supuestamente han contribuido a la propagación del mosquito.
Es cierto que el 50 por ciento de los focos se generan en lugares residenciales, pero las distintas instancias de gobierno son las principales responsables de lo ocurrido.
La edición del jueves del periódico oficial Juventud Rebelde se refiere a algunas cartas de vecinos de Cienfuegos, La Habana y Güines, en las que éstos se quejan de que siguen los salideros, la contaminación entre el agua potable y las albañales y la falta de control en los vertederos.
Cuba no es el único país que padece de esta enfermedad. En la actualidad hay un brote de esa epidemia que ataca a El Salvador y parte de Honduras. En Nicaragua al menos 150 soldados han participado en en Managua,en labores de limpieza para la erradicación del mosquito.
Esta temporada también se han registrado brotes de dengue en Brasil, Colombia, Paraguay y República Dominicana.

JUEGO DE NIÑOS


HAY UN NUEVO intento en Cuba de poner la casa en orden. Al menos en lo que refiere a la disciplina laboral y los cobros.
Una reunión de los presidentes provinciales del Poder Popular manifestó el apoyo por las resoluciones 187 y 188, ''emitidas el 21 de agosto último por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, con el fin de fortalecer el orden y la disciplina, y el aprovechamiento de la jornada laboral en todas las entidades del país'', informó el diario Granma.
El órgano oficial del Partido Comunista de Cuba publicó un informe en abril en el que denunciaba el ''desorden'' y el ''desaprovechamiento'' del horario laboral y la existencia de ''tendencias negativas, malos hábitos y un relajamiento inadmisible en ciertos sectores administrativos'', de acuerdo a un cable de la agencia EFE.
Fuera de la maquinaria burocrática del régimen cubano, es difícil entender tanto esfuerzo malgastado. Si de lo que se trata es que los empleados asistan al trabajo y lleguen a tiempo, hay formas más fáciles de resolverlo. Nada más lejos que abogar por los despidos, pero también hay que reconocer que no se puede vivir en ese ''relajo'' laboral permanente que para muchos cubanos ha sido la vinculación laboral a lo largo de su vida. Por otra parte,no creo que quede en la Isla alguien que piense que se pueden resolver los problemas laborales con reuniones y más reuniones.
De nuevo se presenta el eterno problema de la desvinculación entre centro laboral, salario y satisfacción de las necesidades básicas.
El encuentro acordó un conjunto de medidas, entre las que se encuentra la discusión de las resoluciones en ''asambleas con los trabajadores el próximo mes de noviembre después de las adecuaciones y ajustes que se requieran en cada centro laboral de acuerdo con sus características y otras particularidades'', de acuerdo a Granma.
Es decir, el acuerdo de la reunión es celebrar más reuniones.
La reunión fue presidida por José Ramón Machado Ventura, Carlos Lage Dávila, secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, y Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, todos miembros del Buró Político, agrega Granma.
Al final, lo único que queda en claro es que los diferentes funcionarios de alto nivel del gobierno están apareciendo en reuniones y asambleas para dar una impresión de dirección compartida del país, mientras el gobernante Fidel Castro sigue convaleciente: ¿juego de niños o el simple deseo de ganar tiempo?

RECORDANDO A MARIO PARAJON



CON MARIO SE ha ido un hombre de letras muy singular. Su obra, como escritor y traductor, contiene páginas que son el testimonio ejemplar de lo que significa amar la cultura y vivir en ella.
Jorge Ferrer
Barcelona
(
Penúltimos Días)
RECUERDO QUE CUANDO lo dejé aquella tarde pensé que aquel dignísimo intelectual estaba fatalmente descolocado entre las vacas sagradas de Orígenes -que aunque lo publicaron nunca lo consideraron un igual, todo sea dicho- y la gente de Lunes, que se burlaron siempre del catolicismo de Mario. Recuerdo también que lamenté esa suerte porque, como dice Montaner, Parajón era el ejemplo de una cultura liberal-católica ya casi extinguida, una estirpe de admiradores de Mañach (cuya edición de obras completas también hay que agradecer a Parajón).
Poca gente de mi generación pudo conocerlo a fondo, creo. Me habló de unas memorias iniciadas, que ahora quedan truncas. Dolido, me confesó que Lezama se había alegrado cuando cerraron los periódicos, después del triunfo. Tenía una memoria prodigiosa, y la buena costumbre de recitar a los clásicos de memoria. Le encantaba Madrid, que conocía al dedillo, pero cargaba con la vaga tristeza del exilio. Por razones políticas, no está en el Diccionario de la Literatura Cubana, preparado en el mismo lugar en el que trabajó durante años. Era un cubano de otra época, de una época que a mí me hubiera gustado conocer. Ha muerto anoche, en la Clínica Moncloa, lejos de un país que desapareció hace mucho. Lo van a enterrar en La Almudena, mañana. Uno más, otro de menos. Que en paz descanse.
Ernesto Hernández Busto
Barcelona
(
Penúltimos Días)
ESE DIA LO recuerdo muy bien. Fue el 10 de diciembre de 1970. Mi hijo Luis Alejandro cumplía 10 años y los teléfonos de La Habana se cayeron. El problema era que en esa fecha comenzaba la solicitud de turnos para los juguetes de Navidades por teléfono.
Había un brote de encefalitis equina y ya habían muerto varios niños. Mi hijo se enferma. Por la mañana lo llevamos al Hospital Infantil. Allí lo mandaron para la casa, pues nos dijeron que era una simple bronquitis. Por la tarde se puso tan mal que llamamos a su doctora y nos dijo que lo lleváramos inmediatamente al hospital.
Sin encontrar un taxi y ya desesperados, Mario Parajón se presentó en la casa y lo llevó al hospital, donde estuvo varios días en cuidados intensivos. Nunca podré olvidar ese día y gracias a Mario mi hijo hoy está vivo. Gracias Mario Parajón.
Sara Calvo
Miami
(
Encuentro en la red)
ME ACABO DE enterar de la muerte de Mario Mil y un recuerdos en la casa de Kohly, en la iglesia del Carmelo, con mi primo el psiquiatra Amado, en Madrid y en Chinchón
Aquí en Puebla, conversando de nuevo con Mario en el corazón.
José Prats Sariol
México
(
Encuentro en la red)
MARIO PARAJON FUE un hombre culto, sensible, inteligente y muy cubano, del cual todos estaremos siempre orgullosos. Yo aprendí a estimarlo en casa de la familia de Diego y lamento no haber podido abrazarlo en vida. Ya habrá tiempo
Marta E. Rodríguez
(
Encuentro en la red)

jueves, 21 de septiembre de 2006

ESCLAVOS DE LA SUPERSTICION


UN PERSONAJE DE un cuento de Jorge Luis Borges explica que viene de un mundo donde existe la superstición de que entre cada tarde y cada mañana ocurren hechos que son una vergüenza ignorar. Esta creencia extraña no ha ido más que en aumento: pegados a las pantallas, aspiramos a ser sorprendidos por una novedad noticiosa cada minuto.
Este vendedor de periódicos habanero enciende un tabaco mientras pasa frente a un mural en una calle de la capital de la Isla. Sobre su cabeza, un fardo con la edición diaria. Otro en el brazo izquierdo. El hombre marcha seguro y distraído, sin preocuparle las noticias que carga. Concentrado sólo en encender su tabaco, perdido en el placer y el humo.

miércoles, 20 de septiembre de 2006

DIFAMACION EN MIAMI


¿EXISTE UN PERIODISTA llamado Juan Cuellar? Busco en Internet y encuentro: compositores, actores, exploradores, presidentes de una asociación indígena (este Juan Cuellar es un Compassionate Warrior), escultores, peloteros (salario: $350,000) y artistas, pero ni periodista con ese nombre. ¿Por qué entonces las preocupaciones de un individuo que dice llamarse así por la ética periodista y problemas similares? Bueno, para mí ya es un paso de avance que exista Juan Cuellar.
Poco tiempo atrás pensé que era un nombre imaginario. Alguien que se identificaba así, era dado al aspaviento, y entraba en mi blog y escribía comentarios interminables, no importa que no guardaran relación con el tema tratado. Una persona exaltada que agregaba artículos en inglés y español sobre cualquier asunto relacionado con Cuba.
Creo que tras esa efusión siempre dejó claro estar dominada no por una causa, sino por un afán de destacarse, una envidia hacia el que puede escribir y un afán por imponer sus criterios.
Tengo que confesar que ese Cuellar opinando a cada momento puso a prueba mi paciencia, y creo que la de otros lectores del blog. Pero en ningún momento suprimí uno solo de sus comentarios. Pido disculpas ahora por no hacerlo. El miedo a ser acusado de censor pudo más que el poner coto a un desaforado, que había confundido la democracia con la impertinencia.
Cuellar debía de reconocer que durante un tiempo usó mi blog -que es mío y no del periódico, que realizo sin que reciba compensación económica por él- sin limitación alguna. Pero es mucho pedir a alguien que se viste de fanático para exhibir su egolatría.
(Debo aclarar que si la posibilidad de poner comentarios permanece cerrada no es por culpa de Cuellar, sino debido a los insultos -muchos de ellos dirigidos contra él-, malas palabras y tonterías que comenzaron a dominar un espacio cuyo objetivo es debatir un artículo. Este es un blog y no un foro).
Mientras los comentarios estuvieron abiertos, Cuellar persistía sin importarle los insultos (que nunca aprobé y sólo permitía bajo esa misma idea errónea de la democracia que me impidió suprimir algunas de sus notas tediosas), con un afán masoquista. Ahora Cuellar cree llegado el momento de su venganza y me ataca públicamente. Me lo merezco desde el punto de vista emocional (el dueño del blog no deja de ser una figura paterna), pero desde el punto de vista profesional no me queda más remedio que contestarle. Lamento que me va llevar un tiempo.
HASTA EL CUELLOPero mientras todo esto ocurría Cuellar seguía siendo un ente ficticio, hasta ayer que apareció en Polos Opuestos, de María Elvira Salazar, y mi mujer me grabó el programa porque a esa hora estoy trabajando en el periódico.
Así que al llegar a casa me encontré con la sorpresa de que Juan Cuellar no sólo tenía un cuerpo, sino también una profesión: "activista anticastrista".
La categoría "activista anticastrista" la inventamos los periodistas para eludir una definición más precisa. Alguien puede ser terrorista, poeta, ejecutivo y empresario de pompas fúnebres y al mismo tiempo pertenecer al gremio de los "activistas anticastristas". En principio, no tengo nada en contra de ese grupo. Se me podría considerar incluso miembro de ese grupo.
Si se considera todo lo que he escrito en contra del régimen de La Habana, alguien podría decir que yo también soy un "activista anticastrista". Incluso agregar que como "anticastrista" he sido más efectivo que Cuellar. ¿Lo conocen en La Habana? ¿Lo han citado en alguna ocasión en The New York Times, Le Monde, cualquier periódico español? ¿Algún exiliado de los tantos que tratan de sobrevivir en las más diversas partes del mundo se le ha acercado para pedirle ayuda?
El problema es que yo "no milito en el anticastrismo", ni me considero un "activista anticastrista" y ni siquiera un "periodista anticastrista". Creo que ya es bastante ser escritor a secas y periodista a secas.
Intento mantener las distinciones naturales entre mi trabajo como periodista en El Nuevo Herald y lo que escribo en mis artículos y libros. Trabajo en una empresa dedicada a difundir informaciones, no afiliada a grupo o partido político.
No vivo de escribir y hablar sobre Cuba. No soy político ni pertenezco a organización política alguna. Mi compromiso es con la verdad y la buena escritura. No hago alarde de estar a favor de la "causa cubana".

Es evidente que Cuellar y yo vivimos en dos mundos distintos, aunque lo que nos separa no es precisamente el rechazo al régimen de Fidel Castro. Lo que no acabo de entender es por qué él ha venido al mío. Si jamás lo he mencionado, como tampoco al señor Diego Suárez, que también mintió sobre mí en el programa de María Elvira.
Como no he encontrado nada escrito por este individuo y veo que el debate de ideas no es su fuerte, pregunté aquí y allá. Sólo pudieron decirme que es hermano de una actriz cubana, Yolanda Cuellar, y que en una época se dedicaba a ir al Aeropuerto Internacional de Miami con una cámara de video a filmar a los que iban a Cuba, mientras al mismo tiempo buscaba vías para mandar dinero a sus familiares en la Isla. (Ojo Cuellar: esto no es chisme, conozco a una persona a cuyo familiar tú le entregaste dinero para tus parientes en Cuba). El mandar dinero a la familia en Cuba mi me parece muy bien y lo considero una muestra de cariño y generosidad, pero el estar al mismo tiempo filmando a los que van a la Isla me parece un ejemplo típico de doble moral. Así que Cuellar no creo que esté muy calificado para hablar de ética.
LAS MENTIRAS DE CUELLAR
Pero además resulta que Cuellar es mentiroso. En el programa de María Elvira, que tengo grabado, este señor dijo que en mi blog yo trataba a los pocos días los temas que aparecían en la Mesa Redonda. Cuellar insinuó la existencia de una complicidad entre mi labor y la que realizan los periodistas del régimen.
Dice Cuellar que yo estaba "escribiendo mucho en relación a los temas que tocaba la Mesa Redonda".
Esto es una soberana mentira. Este señor no se respeta a sí mismo a la hora de emitir una declaración tan tajante. ¿Cómo se puede esperar que me respete a mí o a los demás?
En realidad nunca me he referido a los temas de la Mesa Redonda y mucho menos ha existido ese sincronismo de mi parte. Ni siquiera se ha dado el caso de coincidir en un tema de actualidad, algo perfectamente normal dentro del ejercicio de la profesión.
Por lo general no escucho la Mesa Redonda cubana porque a esa hora estoy trabajando, lo que no implica que por principio me niegue a oírla, ya que considero que la labor de un periodista es tratar de conocer todos los criterios, opiniones y puntos de vista sobre determinado asunto. El tema al que se refiere Cuellar, el neoanexismo en Miami fue tratado por mí antes que por Cuba.
Primero apareció en mi blog y en el de Rui Ferreira. Ambos colocamos una fotografía donde aparecía un cartel con la propuesta de creación del estado de Havami.
En mi blog yo coloqué sólo la fotografía con un titular: Lo que nunca falta (4 de agosto). Sin comentario alguno, quien quiera comprobarlo sólo tiene que ira al archivo de Cuaderno de Cuba.
Luego el director de la Biblioteca Nacional, Elíades Acosta Matos, escribió un artículo (Havami: la ciudad imposible), que apareció en Granma el 10 de agosto y en otros periódicos de la Isla, donde hacía referencia a mi "bitácora", la idea anexionista y trataba de mezclar todo ello con un artículo anterior mío sobre José Martí.
El artículo de Cuba por supuesto no especificaba que yo no me declaraba partidario de la anexión. Cuellar tampoco ha hecho esta salvedad: parece empecinado en utilizar el mismo recurso que el régimen castrista.
Después yo reproduje en el blog la propuesta del creador de la idea de Havami, porque él me la envió por esos días, aclarando que yo no la apoyaba: me limitaba a presentar un proyecto que al igual que cualquier otro merecía ser conocido, más en este caso en particular porque ya había aparecido una fotografía al respecto (también está en el archivo).
Posteriormente escribí una columna en el Nuevo Herald, Anexionismo en Miami (21 de agosto), donde planteaba la existencia de ese proyecto. Aclaraba de nuevo que no sólo no lo apoyaba sino que me parecía un planteamiento caduco, y trataba de analizar sobre todo la dualidad del exiliado que adopta una nacionalidad extranjera (norteamericana) y al mismo tiempo mantiene sus sentimientos patrios.
Después de todo esto, fue que se hizo el programa de la Mesa Redonda (22 de agosto). No lo he visto ni oído, ni sé siquiera si se me menciona o no.
La conclusión que arrojan las fechas es completamente contraria a lo dicho por Cuellar: es la Mesa Redonda la que estuvo siguiendo un tema desarrollado en mi blog. Pero no creo que yo sea responsable de lo que se escribe y dice en La Habana.
Curiosamente, todo este tema del neoanexionismo ha sido muy criticado por el gobierno cubano. A no ser para quien se empeña en tergiversar los hechos, poco sentido tiene el insinuar una coincidencia de intenciones por el simple hecho de publicar una fotografía, que por otra parte pertenece a una agencia de prensa y no fue siquiera tirada por un fotógrafo del periódico.
No hay más "ejemplos", por parte de Cuellar durante su participación en el programa de María Elvira, de "similitudes'' entre mis artículos y los temas tratados por La Habana. Cuando él introduce en mi blog el tema del ya famoso comentario de Reinaldo Taladrid Herrero, sobre quienes recibían cheques del gobierno, lo hace refiriéndose a los comentarios de los lectores, no a mis artículos. Tampoco está anticipando nada que por entonces no se hablara en Miami.
RADIO MARTI
El otro punto en el que Cuellar cree tenerme cogido por la barba es respecto a mi colaboración en el pasado con Radio Martí. Este tema lo obsesiona. Desde su primer comentario en mi blog mencionó a El Gato Tuerto, no supe entonces si se refería a un cuento mío de igual título o al programa de Radio Martí.
En todo caso, en algunos datos estaba confundido conmigo y me achacaba un pasado de profesor universitario en Miami del que carezco. Ahora me pregunto si no sería Cuellar quien de verdad tenía la conexión directa con La Habana.
Yo, al igual que otros colegas en el periódico, además de los tres separados de su labor, participamos en determinado momento en programas de Radio y TV Martí. Esto no es y nunca ha sido un secreto. Respecto a mi labor martiana, La Jiribilla, una publicación electrónica del régimen, lo dijo en una de sus tantas críticas a mi labor hace ya bastante tiempo. Para cualquiera que quiera verlo, está en Internet la mención de mis trabajos en El Nuevo Herald, Encuentro en la red y Radio Martí. ¿Será Cuellar un fiel lector de las publicaciones electrónicas cubanas?
Por supuesto que mi participación en Encuentro en la Red o en la revista Encuentro de la Cultura Cubana tampoco se ha realizado de espalda a la gerencia del periódico.

Ante lo ocurrido a mis colegas y amigos, creo que mi labor en Radio Martí carece de importancia. No lo he mencionado en esta semana y media transcurrida, porque considero que no guarda una relación directa con lo sucedido.
Hasta el mes de marzo del 2004, colaboré desde mi casa y por teléfono, durante unos quince minutos, con un programa cultural llamado El Gato Tuerto.
Mi participación se limitaba a comentar temas de la literatura y el arte universal, un día a la semana. Los asuntos relacionados con las noticias culturales de Miami, Cuba y los escritores y artistas cubanos residentes en España y otras partes del mundo corrían a cargo de otros colaboradores. Creo que nadie en sus cabales se atreva a hablar de propaganda anticastrista o castrista por comentarios sobre Shakespeare y Picasso, aunque nunca se sabe.
Me pagaban $50.00, una tarifa por debajo de las mencionadas en el reportaje aparecido en The Miami Herald.
Jamás tuve acceso a las instalaciones de la emisora, ni me identifiqué como empleado de la misma ni solicité información, libro o material a nombre de Radio Martí.
Los libros y materiales que compraba para hacer mis comentarios salían de esos $50.00, que siempre fueron un estipendio y nunca un salario. En ningún momento fui llamado, por ambas estaciones, a participar como panelista en un programa sobre la situación cubana, ni siquiera desde el punto de vista cultural, o para hablar de Estados Unidos. Nunca en conducido un programa en cualquiera de estas dos emisoras estatales. Durante esa época, al igual que ahora, mi trabajo en El Nuevo Herald tuvo y tiene que ver con la edición y el diseño de páginas en que aparecen informaciones nacionales e internacionales. No soy ni he sido reportero ni editor del contenido de los artículos escritos por otros reporteros del diario. Tampoco he tenido relación con los pocos textos aparecidos en el periódico sobre la labor de Radio y TV Martí a lo largo de los años.
DIFERENCIAS Y SEMEJANZAS
A diferencia de mis colegas despedidos, no soy reportero, obligado a brindar una visión objetiva y balanceada de un tema, más allá de los criterios personales.
No he escrito un sólo reportaje para El Nuevo Herald en los casi quince años que llevo trabajando para el diario.
Mis columnas, por las que no recibo un centavo, aparecen en las páginas de Opiniones, con lo que queda claro para el lector que lo que lee es un punto de vista o criterio personal, y no una nota informativa. No he dejado de criticar nunca, cuando lo he considerado necesario, a gobierno alguno de Estados Unidos, ni republicano ni demócrata. Ahí están mis columnas en contra de la solución dada al caso de Elián González y otras atacando a Bill Clinton. He criticado y alabado a ciertos sectores cuando así lo he estimado, con independencia de la administración que se encuentra en el poder.
Nunca he escrito una columna dedicada al tema de Radio y TV Martí. Luego del traspaso temporal de poder de Fidel Castro, acompañé un par de fotos sobre TV Martí con un breve comentario irónico en este blog (ver archivo). Creo que los casi tres años transcurridos desde mi última participación en Radio Martí es tiempo más que suficiente para poder sentirme libre de abordar el tema.
Cabe añadir que mi labor más activa como columnista es reciente. Mi blog tiene unos tres meses.
Es falso afirmar -como hicieron Cuellar y el señor Diego Suárez- que estoy o he estado en la "nómina'' de Radio Martí. Debo señalar que mi participación en Radio Martí siempre se realizó con la aprobación de Carlos Castañeda, quien conocía todos los detalles al respecto. No es verdad, como dijo Suárez, que yo trabaje para TV Martí. El señor Suárez me difama al mencionarme como ejemplo de "periodistas que son muy partidarios del gobierno de Cuba". Reto al señor Suárez a que demuestre la veracidad de sus palabras, al referirse a mí y decir: "escribe y es todo maravillas para el gobierno cubano". Esto es una calumnia.
Cuando Jesús Díaz Jr. ocupó el cargo de presidente de The Miami Herald Media Co., hace rato que ya no colaboraba con Radio Martí. Sólo me resta agregar que nada de esto es desconocido ni por la actual gerencia ni por el reportero de The Miami Herald que ha cubierto el asunto.
Esta labor que ahora se intenta sacar de la manga como un descubrimiento está perfectamente contemplada por los expertos del tema, como un caso que queda fuera del tan traído y llevado "conflicto de intereses", en el artículo de Gerardo Reyes y Joaquín Utset que recibió elogios merecidos en el mismo programa de Polos Opuestos.
Para terminar, sólo debo decir que al igual que el resto de mis compañeros de la redacción de El Nuevo Herald, lamento lo ocurrido y considero injusto y precipitado el despido de mis colegas en el diario. Creo que mi firma en una carta al respecto que circula en Internet lo deja bien claro.
Lamento tener que haber dedicado espacio en este blog a aclarar este asunto. Agradezco a los lectores la paciencia demostrada. Creo que de aquí a un par de días volveré a tener la duda de si existe Juan Cuellar.

lunes, 18 de septiembre de 2006

ES EL PETROLEO


¿POR QUE EL gobernante cubano, Fidel Castro, recibió al premier indio Manmohan Singh? La explicación va más allá de la importancia de India en la política internacional y el hecho de que esta nación se encuentra entre las fundadoras del Movimiento de Países No Alineados.
El encuentro fue más importante que las publicitadas dos citas que éste mantuvo con Miguel Bonasso, diputado argentino y enviado especial del presidente Néstor Kirchner, quien inició la lista de asistentes a la Cumbre de Países No Alineados que tuvieron el privilegio de ver a Castro en su habitación de convaleciente.
Sin embargo, la prensa internacional poco ha comentado más allá de apuntar que la reunión sirvió para que la prensa india revelara el paradero del enfermo (el Palacio de la Revolución), un dato que Norberto Fuentes había dado a conocer en su blog, y apuntar el hecho de que el premier Singh dijo que se había entrevistado con un Castro de apariencia física débil; una declaración que contraste con el énfasis que otros visitantes han otorgado al mejoramiento del mandatario, desde la exageración de Chávez, bromeando hasta el ridículo ( “está listo para jugar béisbol”), a la cortesía de Kofi Annan (“me dio un fuerte apretón de manos”).
La razón por la que Fidel recibió a Singh se limita a una sola palabra: petróleo.
La filial internacional de la Corporación de Petróleo y Gas Natural de India, ONGC Videsh, y la firma estatal cubana CUPET han firmado un acuerdo para realizar exploraciones petroleras en aguas profundas del Golfo de México.
Según el acuerdo, ambas partes explorarán los bloques N-34 y N-35, que cubren un área de 1,660 millas cuadradas, en aguas cubanas, localizadas en una zona de exclusión económica perteneciente a la Isla.
De acuerdo a expertos de la industria, en la zona se encuentra importantes reservas de hidrocarburos.
Cuba ha firmado acuerdos de colaboración para explotación en el Golfo de México con seis firmas extranjeras. Malasia, Noruega y otra compañía no identificada, posiblemente venezolana o china, se han unido a la búsqueda este año. Compañías de España y Canadá llevan un tiempo trabajando en la búsqueda de crudo en aguas territoriales cubanas.
El petróleo se convierte cada vez más en el producto clave a la hora de analizar la situación presente y el futuro de la Isla.
El presidente venezolano Hugo Chávez ha reafirmado una y otra vez su compromiso con la supervivencia del régimen castrista, incluso al punto de sugerir la existencia de un pacto militar entre ambas naciones. El vicepresidente Carlos Lage ha declarado que Cuba tiene “dos presidentes”: Fidel y Chávez.
Con independencia de que Estados Unidos no tiene interés en invadir la Isla o intervenir de forma directa en la evolución de los asuntos cubanos, las declaraciones de Chávez deben estar siendo consideradas por Washington a la hora de analizar las alternativas frente a una sucesión o un cambio en el gobierno de La Habana. No desde el punto de vista militar, sino económico.
Caracas está fortaleciendo sus ventas a compradores alternativos de su crudo, fundamentalmente en China y el Lejano Oriente, con el objetivo de librarse de la dependencia del mercado norteamericano, su principal consumidor.
Por su parte, EEUU cuenta con los recursos suficientes para no enfrentar una situación agónica si en algún momento Chávez hace realidad su repetida amenaza de cortar el suministro.
Pero no hay duda que un corte del suministro venezolano a EEUU desataría una grave crisis en el país y dispararía los precios a cifras astronómicas.
Mientras que la política petrolera de Chávez es cada vez más nacionalista, en sus intentos de ganar un mayor control del recurso y el incremento de las tarifas a las firmas extranjeras operando en suelo venezolano, este hecho debe ser contrastado con la existencia de prácticas similares en otras naciones petroleras que son fieles aliadas de Washington, como Arabia Saudita y Kuwait.
La ecuación aquí es más económica que política. El gobierno de Chávez es el principal abanderado en la OPEC de reducir las tarifas frente al peligro de una baja pronunciada en los precios del crudo.
Por otra parte, toda la política internacional e influencia de Chávez, así como su popularidad en Venezuela, se fundamentan en un sólo factor: el precio elevado del crudo.
Si el petróleo continúa bajando, como algunos analistas predicen, Chávez pierde gran parte de su capacidad de influencia y su papel respecto al futuro de Cuba se vería disminuido. Nada hasta el momento permite predecir con certeza que se producirá un descenso en picada del crudo.
El principal ganador de la recién concluida Cumbre de Países No Alineados en La Habana ha sido Chávez, que cada vez más se vislumbra como el sucesor de Castro en la arena política latinoamericana. Sin embargo, Chávez no es Fidel: no tiene su sagacidad política y toda su influencia se limita a su poderío económico.
Durante la reunión en La Habana quedó claro el papel que los países más importantes en el evento el otorgan a este producto no sólo como la llave para alcanzar el desarrollo sino también una mayor influencia en la área internacional. No es extraña esta conclusión si se toma en cuenta que estas naciones (Venezuela e Irán principalmente) se encuentran entre los mayores exportadores del mundo. Pero apostar al petróleo siempre ha resultado engañoso. Se trata de un mercado sumamente volátil.
El precio del petróleo es por lo tanto la gran incógnita sobre el futuro la Isla, aunque no en términos tan simples como el alza o la baja de los precios.
El anuncio de Chevron sobre la existencia de una reserva petrolera en el Golfo de México, de al menos tres millones de barriles, ha vuelto a poner en evidencia las grandes posibilidades de que existan también grandes reservas de crudo en aguas cubanas.
Las compañías norteamericanas no pueden comerciar acuerdos con La Habana, debido al embargo, y este hallazgo es una presión adicional en favor de quienes quieren cambiar este estado de cosas.
El gobierno cubano, por su parte, se encuentra en este sentido en una situación privilegiada. Al tiempo que han manifestado su voluntad de negociar con firmas energéticas norteamericanas, también han dejado claro en los últimos tiempos que sólo le interesan los acuerdos con gobierno o con grandes firmas.
Esto significa que en un futuro Cuba podría lograr un mejoramiento financiero sin tener que recurrir a una apertura de su economía. El hallazgo de petróleo en grandes cantidades, aunque su explotación requiere de tiempo, podría alejar las perspectivas de una evolución hacia una economía abierta. No debe olvidarse que la exploración en aguas profundas sólo resulta rentable si los precios son elevados, como ha ocurrido en los últimos años.
En la actualidad, Cuba produce unos 60,000 barriles diarios de petróleo de baja calidad y recibe unos 98,000 barriles por día de crudo y sus derivados provenientes de Venezuela.
La existencia de grandes reservas en aguas cubanas también crearían una situación nueva: la situación de dependencia de La Habana con respecto a Caracas podría transformarse en una competencia por el mercado chino.
No por gusto Fidel Castro recibió a Manmohan Singh.

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La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...