martes, 9 de enero de 2007

FINCA VIGIA RESTAURADA


DESDE QUE CON su agudo sentido práctico Mary Hemingway no dudó por un momento que las obras inéditas de su fallecido esposo y las pinturas, depositadas en la bóveda del Banco Nacional, valían mucho más que la casa en la que había sido feliz e infeliz a ratos y casi siempre simultáneamente, y donó Finca Vigía al Estado cubano, el gobierno de la Isla mantuvo el lugar con etapas alternadas de atención y abandono, que junto al paso del tiempo terminaron por hacer necesario un extenso proceso de restauración.
Esta restauración no ha estado libre de controversia, no precisamente por el carácter y la fama del escritor, sino por el hecho de que Cuba convirtió al proceso en un asunto de Estado.
Especialistas norteamericanos, junto al representante demócrata por Massachusetts,
Jim McGovern, viajaron a Cuba en septiembre de 2002 para lograr un acuerdo que permitiera una adecuada conservación de los documentos de Hemingway que se hallan en el lugar, así como su biblioteca, y al mismo tiempo ponerlos a disposición de los académicos.
En el año 2004 se firmó un convenio entre el Consejo Nacional de Patrimonio de Cuba y el Consejo de Investigaciones Sociales de Estados Unidos, para llevar a cabo el “Proyecto Hemingway”, para la conservación y restauración del legado literario del escritor que está en Finca Vigia, en su mayoría cartas y notas personales.
El gobierno cubano acaba de anunciar que la restauración de la casa está concluida en su mayor parte, en lo que respecta a las instalaciones que están a la vista del público, y que las obras se han llevado a cabo con fondos proporcionados por el Estado cubano, ya que a pesar de las intenciones de colaboración financiera de las intituciones estadounidenses, para apoyar las obras, no ha sido posible el otorgamiento del dinero debido a las normas establecidas por el Departamento del Tesoro a consecuencia del embargo de Estados Unidos al régimen de La Habana.
Cuba dice que ha invertido más de un millón de dólares en la reconstrucción o unos cuatro mil millones en pesos cubanos.
Vale la pena visitar Finca Vigía. A diferencia de la casa museo Hemingway en Cayo Hueso, donde poco o nada evidencia la estancia del escritor, en la casona austera y acogedora, situada en las proximidades de La Habana, en San Francisco de Paula, se respira la presencia del autor de algunas de las mejores obras de la literatura norteamerican.
En el lugar hay cartas del director de cine Howard Hawks, las actrices Ingrid Bergman y Marlene Dietrich y el magnate de prensa William Randolph Hearst Jr., de Patrick Hemingway, hijo del escritor, y de Grace Hall Hemingway, su madre. También hay cartas de Adriana Ivancich, la joven condesa italia que fue el último amor del escritor y que sirvió de modelo para la heroína de Más allá del río y entre los árboles, Martha Gelhorn, su segunda esposa, entre otras.
Pero para leer estos documentos y otros no hay que ir a Cuba. Aparecen en Hemingway en Cuba, del escritor cubanos exiliado Norberto Fuentes. Hay edición del libro en inglés y español.