miércoles, 18 de julio de 2007

Obstáculos migratorios


James Cason se marchó de la isla en el 2005 entregado más de 20,000 visas.
''Este logro destaca nuestro compromiso continuo con una emigración segura, legal y ordenada'', dijo en una declaración de prensa el hasta entonces jefe de la diplomacia estadounidense en la isla. El texto recordaba que según el convenio entre ambos países, se deben asignar 20,000 permisos de entrada cada 12 meses. La Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana ''ha entregado a los cubanos 20,075 documentos de viaje'' durante 2005, afirmaba la nota.
''Los argumentos esgrimidos reiteradamente por el régimen de Castro sobre las supuestas intenciones de los Estados Unidos de precipitar una crisis migratoria masiva son a todas luces falsos'', manifestó Cason.
En enero del 2006, el nuevo jefe de la Sección de Intereses, Michael Parmly, rechazó las denuncias del gobierno de Castro sobre supuestos planes de Washington para forzar una ruptura en las relaciones diplomáticas bilaterales y atribuyó este tipo de acusaciones al ''miedo al cambio''.
Luego del traspaso temporal del poder de Fidel Castro a Raúl Castro, los congresistas cubanoamericanos, Ileana Ros-Lehtinen, Mario y Lincoln Díaz-Balart hablaron de importantes anuncios sobre la política hacia Cuba, entre los que estaban posibles cambios en la política migratoria.
Entre las preocupaciones de Washington en esos momentos de incertidumbre, destacaba el interés en evitar un éxodo y desestimular la inmigración ilegal desde Cuba.
Aunque durante semanas se especuló sobre la posibilidad de cambios radicales en la política migratoria hacia Cuba, éstas no se produjeron. Se mantuvo sin alteraciones el alcance legal de la Ley de Ajuste Cubano (CAA) y de la política de ''pies secos/pies mojados'', establecida tras los acuerdos migratorios de 1994 y 1995. Tampoco se cambió la cifra de 20,000 visas anuales que fue fijado por los acuerdos bilaterales entre La Habana y Washington. Lo que se hizo fue reducir a 5,000 las entradas otorgadas por la lotería (el llamado ''bombo") para aumentar hasta 7,500 las visas por reunificación familiar.
Las nuevas regulaciones también introdujeron modificaciones que han actuado principalmente en el aspecto político, aumentando aún más la tensión entre ambos países, sin mejorar la situación en la isla y sin beneficiar a los cubanos que tratan de emigrar. Entre ellas la más controversial fue el otorgar un parole a cualquier médico que se encuentra en una misión gubernamental en un tercer país y tome la decisión de desertar, así como el dar visado a los familiares del profesional. También el negarle la entrada en EEUU y la obtención de beneficios migratorios a los violadores de derechos humanos en Cuba. Aquellos inmigrantes que hayan detentado posiciones de autoridad dentro del régimen castrista o se hayan involucrado en actos represivos también serán considerados inelegibles. También se estableció el negar la eligibilidad para los beneficios de reunificación familiar a toda persona que sea capturada en un intento de entrada ilegal en EEUU.
Luego de casi un año de establecimiento de las medidas, y pese a la intención declarada de Washington de incrementar la reunificación familiar, los resultados son contraproducentes.
Washington acaba de admitir que no está en condiciones de otorgar los 20,000 visados comprometidas en sus acuerdos con la isla. Estados Unidos sólo ha otorgado 10,724 visas en los nueve meses que concluyeron el 30 de junio, lo que equivale al 54 por ciento de la cuota anual de 20,000 visas acordadas en el acuerdo migratorio de 1994, según una declaración de la cancillería cubana publicada en el periódico Granma.
Por su parte, la Oficina de Intereses dijo que el gobierno cubano ha rechazado entregar visas a empleados del Departamento de Estado para trabajar en Cuba y ha impedido la contratación de ciudadanos cubanos para ocupar 47 vacantes en la Sección de Intereses. El gobierno cubano también ha impedido que el Departamento de Estado importe materiales y abastecimientos para mejorar el inmueble, agregó.
Sin embargo, la existencia de este tipo de dificultades no es algo nuevo. La emigración de los médicos cubanos ha sido por décadas un tema recurrente en el conflicto entre Washington y La Habana. El gobierno cubano niega o demora por años la salida de los facultativos, así como retiene a sus familiares si éstos desertan en terceros países. En su declaración del 2005, Cason acusba a la isla de no otorgar la salida de 533 personas a las cuales se les habían suministrado el visado.
No se conoce con exactitud la efectividad de la nueva regulación destinada a facilitar la deserción de los médicos cubanos en terceros países.
La oficina del congresista Lincoln Díaz-Balart considera que, gracias a ese programa ''cientos de cubanos y sus familiares han podido escapar del régimen durante este último año y se encuentran viviendo en libertad'', de acuerdo a una carta publicada en El Nuevo Herald. No se han divulgado cifras oficiales que permitan corraborar esta afirmación En su última ''reflexión'', Fidel Castro afirmó que EEUU robó a Cuba el 5.16 por ciento de los profesionales graduados durante la revolución. El gobernante cubano denunció en un artículo publicado este miércoles la existencia de un ''Apartheid científico'' en el mundo.
''Entre 1959 y el 2004 se graduaron en Cuba 805.903 profesionales, incluyendo médicos. La injusta política de Estados Unidos contra nuestro país nos ha privado del 5.16 por ciento de los profesionales graduados por la revolución'', afirmó en su editorial, titulado El robo de cerebros.
Al margen de la emigración legal, miles de cubanos intentan cada año alcanzar las costas estadounidenses ilegalmente, en su mayoría en lanchas y balsas.
El año fiscal 2006 concluyó con 2,810 balseros cubanos interceptados por guardacostas estadounidenses, cifra sólo superada por los 37,191 detectados en el éxodo de 1994, según datos del Servicio de Guardacostas de Estados Unidos.
En marzo, los guardacostas estadounidenses realizaron el mayor ejercicio de los últimos años para enfrentar un posible éxodo con el objetivo de evitar que se repita la crisis de Mariel de 1980, en la que más de 125,000 cubanos llegaron a costas de Florida en unas 2,000 embarcaciones.
Fotografía superior, izquierda y derecha: un grupo de personas espera para solicitar visas hoy, 18 de julio de 2007, en la entrada de la Sección de Intereses de EEUU (SINA, por sus siglas en inglés), en La Habana (Alejandro Ernesto/EFE).

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