jueves, 23 de agosto de 2007

Castro, el fantasma


Rumores sobre la muerte del gobernante cubano Fidel Castro han aparecido en diversos medios de prensa de todo el planeta. Es lógico debido a la importancia del hecho, la incertidumbre sobre su estado de salud y el secreto que ha rodeado a la enfermedad. Pero en Miami hay una dimensión que trasciende la noticia: el atribuirle a Castro una dimensión mítica y un poder extraordinario, más allá de los actos y la historia. Aunque se le considere un demonio, aquí la percepción de su figura encierra a un país y una época. Su fin, por lo tanto, se ve como la desaparición de un mundo.
Asumir esta actitud teológica arriesga a más de un fracaso. El primero es el desfasaje evidente entre la realidad de la isla y la irrealidad del exilio.
Mientras el proyecto de construcción de una sociedad inspirado en un objetivo trascendente hace rato ha sido abandonado en Cuba, una parte del exilio en Miami vive aún en un tiempo interrumpido, como si la llegada de Castro al poder hubiera detenido los relojes. Ambas visiones son ajenas al transcurrir, sólo que a noventa millas desde hace rato se han desechado las utopías, mientras en La Pequeña Habana todavía se alimentan las visiones fantasmales.
El segundo es la incapacidad de adoptar otra estrategia ante un nuevo enemigo. Si el gobierno bajo Fidel Castro se fundamentó en una visión heroica y futura, el de Raúl Castro tiene objetivos más inmediatos y prosaicos.
Sin olvidar las diferencias entre una sociedad abierta y otra cerrada, la animación y furia que han caracterizado el seguir en Miami las pocas noticias de la extensa convalecencia de Castro evidencian una fijación mayor hacia su persona que la existente en Cuba. Se trata además de un Castro no impuesto, que se adopta por masoquismo, venganza o dolor. Pero al que no se ha podido superar, pese a no vivir bajo su mando.
La muerte de Fidel Castro librará a la comunidad exiliada de una fuente inagotable de acciones, gestos y palabras que valen la pena responder, atacar y discutir. ¿Qué importancia tienen los cambios ministeriales de Raúl, las nuevas medidas, los decretos, frente a un discurso lleno de iracundia de Fidel? Incluso ese ejercicio tímido de periodismo que han sido las "reflexiones'' han despertado más entusiasmo que las escuetas declaraciones del ministro de Defensa.
No sé si el fantasma de Castro recorrerá la isla por años. Estoy seguro que desde hace tiempo habita en Miami.
Fotografía: foto de archivo (22/06/07) de un grupo de religiosos participando en un toque de tambor en Guanabacoa, La Habana (Alejandro Ernesto/EFE).

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