sábado, 11 de agosto de 2007

El futuro pertenece por entero al republicanismo


Una información muy interesante, realizada por Beth Reinhard, de The Miami Herald, establece que loselectores hispanos de Miami-Dade, considerados durante años como sólidos republicanos por los candidatos nacionales y estatales en campaña por la Florida, se están convirtiendo cada vez más en votantes independientes.
La información que sale en la edición del domingo en ambos periódicos dice que menos de la mitad de los electores hispanos del condado están inscritos como republicanos, en relación con 59 por ciento hace menos de una década, según halló el Miami Herald. Como el resto de los nuevos electores en otras partes del estado y la nación, muchos electores hispanos del condado están rechazando los partidos políticos: uno de cada cuatro en Miami-Dade está inscrito sin afiliación partidista. En Broward, uno de cada tres hispanos inscritos no está afiliado a ninguno de los partidos.
Esos electores independientes tienden a ser jóvenes cubanoamericanos o ciudadanos naturalizados de Centroamérica o América del Sur, muchos de los cuales están más preocupados por la atención médica que por derrocar a Fidel Castro, según más de dos docenas de entrevistas con electores y líderes hispanos.
Pero el cambio está ocurriendo inclusive en la comunidad cubanoamericana en su conjunto, un baluarte republicano desde George W. Bush hasta Jeb Bush, que cultivaron su lealtad con su retórica anticastrista y sus anuncios en español.
Esta corriente política tiene implicaciones de largo alcance para la próxima campaña presidencial, la más abierta en más de medio siglo. Los hispanos son la parte en más rápido crecimiento del electorado y en la Florida -el mayor estado indeciso de la nación- se espera que representen hasta 15 por ciento de la votación del 2008.
Hay además los datos de dos encuestas recientes, cuyos números no favorecen a los republicanos. Según el sondeo más reciente de la Universidad Internacional de la Florida sobre los cubanoamericanos de Miami-Dade, el 65 por ciento de ellos respalda algún diálogo con el gobierno cubano, comparado con sólo 40 por ciento en 1991.
En otra encuesta reciente hecha por los demócratas en dos distritos de votantes de Miami-Dade con grandes números de cubanoamericanos, representados por los republicanos Lincoln Díaz-Balart y su hermano Mario, los votantes colocaron deshacerse de Castro en el número seis de sus prioridades actuales. Su mayor prioridad para el Congreso es retirarse de Irak. La tasa de aprobación del presidente Bush quedó en 39 por ciento, sólo unos cuantos puntos por encima de las encuestas nacionales.
''Ha habido un cambio sísmico en los puntos de vista políticos de esos distritos'', dice Jeff García, un asesor político demócrata que concibió la encuesta. ''Todo el descontento que se está viendo en el resto del país está aquí también''.
Como aspecto curioso, e incluso singular, los políticos cubanoamericanos alardean de que viven en la ciudad más republicana de la Florida. Pero la realidad es que los residentes están registrándose cada vez más como independientes cuando se inscriben para votar. Ese municipio es 53 por ciento republicano ahora, en comparación con la cifra de 61 por ciento en 1998.
Los funcionarios de Hialeah no parecen haberse enterado del cambio. El alcalde Julio Robaina dijo que calcula que 72 por ciento de sus constituyentes son republicanos.
''Creo que somos 90 por ciento republicanos, o una cifra parecida a esa'', dijo la concejal Vivian Casáls-Muñoz poco antes de la visita a Hialeah del aspirante presidencial republicano Rudy Giuliani.
Me imagino que después de esta información no sigan tan confiados. Lo que sí se puede predecir es que en el baluarte radial republicano de Radio Mambí, estos datos serán descartados de inmediato. La confianza inconmovible. La fe inalterable. Impoluta la ilusión de que el futuro pertenece por completo al republicanismo.
Fotografía superior: el cubano Roberto Lugo aguarda por clientes en una calle de Miami (Joe Raedle/Getty Images) .
Fotografía inferior: niños juegan cerca del Malecón en La Habana (Javier Galeano/AP).

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