miércoles, 22 de agosto de 2007

El juicio que no debió ocurrir


El ex secretario de Justicia de Estados Unidos Ramsey Clark consideró ayer que nunca debió abrirse en su país causa judicial a cinco agentes cubanos condenados en 2001 por conspiración en una red espionaje.
''Este caso nunca debió presentarse, fue un caso mal concebido, concebido ilegalmente'', indicó Clark, secretario de Justicia entre 1967 y 1969 durante la administración de Lyndon B. Johnson, en declaraciones al programa político Mesa Redonda de la televisión cubana.
Las declaraciones de Clark se producen un día después de que los abogados defensores de los cubanos solicitaran al Undécimo Tribunal de Apelaciones de Atlanta un nuevo juicio, arguyendo que la Fiscalía procedió de forma irregular durante el proceso.
Comparto el criterio de Clark. Considero que nunca los cinco agentes cubanos debieron ser juzgados en este país, sino devueltos a Cuba. Creo que en el juicio no se pudo demostrar su participación en el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate. Me parece que el caso estuvo matizado en todo momento por este hecho condenable, pero que no se presentaron pruebas suficientes que mostraran la culpabilidad.
Por otra parte, el general retirado Charles Wilhelm, ex jefe del Comando Sur, declaró durante el juicio que la infiltración en esta institución era apenas una posibilidad remota. Los fiscales se empeñaron en demostrar que la red de espionaje desbaratada en el sur de la Florida en 1998 tenía como objetivo infiltrarse en el Comando, que un año antes se había mudado de la Ciudad de Panamá al condado de Miami-Dade.
Penetrar el Comando era, según documentación confiscada a la presunta red, su ''objetivo principal''. Sin embargo, ninguno de sus miembros logró trabajo en la instalación militar y sus observaciones se limitaron, a juzgar por las evidencias presentadas hasta ahora en un tribunal federal de Miami, al exterior del edificio y sus alrededores. Esto por supuesto no libra de la intencionalidad, pero atenúa considerablemente los argumentos relativos a los daños causados por la red de espionaje.
El periodista Rui Ferreira, que cubrió el juicio para El Nuevo Herald, dice al repecto: ''Tal como se escribió en esa oportunidad, la fiscalía nunca fue conclusiva en que Gerardo Hernández supiera anticipadamente del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate ni que estuviera al tanto de la participación en el mismo de Juan Pablo Roque, cuando lo ayudó a escapar de Estados Unidos, el día anterior al derribo. Hernández recibe cadena perpetua porque el jurado considera la acusaciones contra los cinco como un todo, en vez de entrar a analizar detalladamente las acusaciones. Cuando impartió instrucciones al jurado, la jueza Joan A. Lenard les dio esas dos posibilidades: que consideraran el caso como un todo (o sea que los cinco no estaban en Estados Unidos propiamente pasando vacaciones) o que fueran acusación por acusación. Por eso el veredicto fue muy rápido. Se llegó en escasas horas''.
En la situación de permanente enfrentamiento entre Washington y La Habana, la existencia de espías de amabas naciones es el pan de cada día. Uno no tiene que estar de acuerdo con la ideología, los puntos de vista y las acciones de los condenados para considerar que unaexpulsión, un procedimiento llevado a cabo en múltiples ocasiones, era una solución más adecuada.
Tras el paso de los años, vale la pena cuestionarse los esfuerzos del FBI en descubrir este grupo, mientras al mismo tiempo se entrenaban aquí algunos de los terroristas que participarían en los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Fotografía: un autobús en La Habana con un letrero en alusión a los cinco agentes de Castro presos en Estados Unidos, el 8 de marzo de 2007 (Javier Galeano/AP).

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