martes, 28 de agosto de 2007

Insultos, amenazas y justificaciones


Un exiliado cubano ha insultado y amenazado por teléfono a una exiliada. Al menos eso muestran los resultados preliminares de una investigación policial. Además de malas palabras y una actitud soez, los comentarios incluyen algunas de las consignas más conocidas del régimen de La Habana. Por desagradable que pueda resultar el escuchar estas frases en el exilio, no catalogan directamente en la categoría de insultos y amenazas. Pero también se han dicho insultos y proferido amenazas. Así que desde un punto estrictamente policial, las consignas políticas deben resultar irrelevantes. Al menos en cualquier otra ciudad que no sea Miami.
La comentarista radial Ninoska Pérez Castellón ha comentado el caso en su programa de las tres de la tarde por Radio Mambí. Curioso que alguien que ha dedicado buena parte de su vida a realizar bromas telefónicas personales, y que luego alcanzó notoriedad cuando le imprimió a las mismas un matiz político, se convierta en abanderada del buen uso de las líneas.
Hay sin embargo una distinción fundamental. Pérez Castellón no ha amenazado de muerte a nadie por teléfono. Tampoco pronunciado malas palabras. Pero sí ha mentido, fingido y “advertido”, en el aire y utilizado los teléfonos de una emisora radial comercial, donde se supone que no tiene cabida ese tipo de conducta.
Sólo que en la mayoría de los casos, Pérez Castellón ha realizado esta práctica —abandonada en los últimos tiempos— en llamadas a Cuba. Una especie de “licencia para matar”.
Además de cualquier sanción legal que exista al respecto, la conducta del exiliado que hizo las llamadas debe ser rechazada por la comunidad. Nadie tiene el derecho de molestar a otro, ni por la madrugada ni a las tres de la tarde.
Existen grabaciones que muestran se ha incurrido en esta falta. Imagino que se trate de mensajes dejados en una contestadora telefónica, porque en la Florida es ilegal grabar sin consentimiento lo que alguien habla por teléfono.
De acuerdo a lo divulgado por Radio Mambí, la investigación policial ha concluido que ha sido una persona la responsable de estas llamadas.
Carece en este sentido de hablar de una “red” o inferir que se trate de una “tarea” asignada desde La Habana o mencionar el espionaje castrista.
Lo que llama la atención en este caso es que la conductora del programa radial no ha hecho nada para frenar los comentarios inflamatorios, y colocar lo ocurrido en su justa dimensión.
También resulta significativo que uno de los oyentes preocupado con lo ocurrido sea un sujeto llamado Emilio Izquierdo Jr. Esta persona se dedica a insultar a quienes difieren de su opinión. Conservo varios mensajes electrónicos enviados por Izquierdo a mi correo electrónico, en donde el insulto es lo único que se destaca de sus palabras.
Creo que la dimensión personal de lo ocurrido no hubiera llegado a comentario radial si careciera de un matiz político. Hay sin embargo un aspecto que preocupa en todo esto. En los últimos tiempos se han escuchado denuncias de supuestos ataques a personas que se han destacado por manifestarse en favor de la llamada “línea dura”. De resultar ciertas estas denuncias, los culpables deben ser castigados. Las opiniones más diversas tienen cabida en una sociedad democrática. Pero el asumir el papel de víctimas sin motivos reales es tan condenable como el convertirse en agresor.
En este caso ha quedado demostrado que se dijeron insultos y amenazas. Resulta conveniente que el hecho se analice en su justa dimensión y no se trate de utilizar para justificar otras actitudes igualmente lamentables.
Fotografía: un payaso camina junto a un grupo de policías de tránsito mientras éstos desfilan en el carnaval infantil, que se realizó el 3 de agosto en el malecón habanero, un día antes de la inauguración oficial del Carnaval de La Habana 2007 (Alejandro Ernesto/EFE).

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