viernes, 21 de septiembre de 2007

Caballería filosófica


Desde la segunda mitad del pasado siglo, la literatura cubana, que con el tiempo ha mostrado mayor trascendencia, se vuelca hacia lo urbano,
pese a la presión ideológica por destacar lo rural, el concepto cosmopolita, de amplía hasta incluir el espacio reducido de la habitación a la sala, y termina por desbordar la isla.
Lo que es tendencia en autores anteriores, termina por establecerse en patrón absoluto en las ya diversas generaciones nacidas tras el primero de enero de 1959. La recopilación Cuba y el día después, realizada por el ensayista Iván de la Nuez, es un buen ejemplo de ello. La Habana no sólo domina: sustituye a la isla en casi todos los casos.
El ''casi'' obedece a una observación en medio de un ensayo. Para el profesor de filosofía Emilio Ichikawa, nacido en Bauta en 1962, las provincias son una esperanza, al menos filosófica y cultural.
Dice Ichikawa:''No hay más que viajar al 'interior' para sorprenderse de la profundidad del pensamiento, la autenticidad de la creación y el alcance de la crítica social que se hace en la isla. La poesía y la historia local, el trabajo bibliotecario y la música, forman al frente de la cultura cubana. La oficialidad, mayoritariamente parapetada en La Habana, ha tomado nota respecto a que el 'cisma' viene de provincias: lo sabe el partido, lo sabe la iglesia y, por supuesto, el funcionario epistémico y cultural''.
Este texto fue publicado en otoño del 2001. Parapetados en las murallas habaneras, preocupados e insomnes, los intelectuales habaneros siguen esperando la carga de la caballería filosófica, que como una ocasión exclamó un Guerrero: ''Esta Humanidad ha dicho Bauta y ha echado a andar''.
Fotografía: carnicería habanera (Víctor R. Caivano/AP).

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