martes, 25 de septiembre de 2007

Derechos e hipocresía


El presidente norteamericano, George W. Bush, optó por la vía más fácil hoy en la ONU. Bush denunció la falta de libertad de algunos países, pero no se centró en Irán o Corea del Norte, como es habitual, sino en Cuba y Birmania, país contra el que anunció nuevas sanciones.
La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, ya había adelantado que en su intervención ante la Asamblea General de la ONU, Bush no se extendería en el caso de Irán, referencia obligada cuando el mandatario habla de regímenes sin libertades.
Con ello, la Casa Blanca pretendía evitar dar un mayor protagonismo al líder iraní, Mahmud Ahmadineyad, que hoy ocupa todas las portadas de la prensa estadounidense por la conferencia que dio ayer en la Universidad de Columbia.
Bush centró su discurso en la importancia que tiene para su país y para las Naciones Unidas defender el contenido de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que pese a que fue aprobada hace seis décadas, sigue siendo violada en muchos países, según una información de la agencia Efe.
El mandatario se detuvo en el caso cubano, y expresó que ''el largo mandato de un cruel dictador está llegando a su fin''.
''El pueblo cubano está preparado para su libertad. Y cuando la nación entre en un periodo de transición, la ONU debe insistir en la necesidad de que se reinstaure la libertad de expresión, de asociación, y por último, de celebrar unas elecciones libres'', dijo.
Estas alusiones provocaron una protesta formal de la delegación cubana que, encabezada por el ministro de Exteriores, Felipe Pérez Roque, se levantó del plenario y abandonó la sala.
El jefe de la Casa Blanca también atacó el régimen de la Junta Militar de Myanmar (antigua Birmania), donde en estos días se están registrando multitudinarias manifestaciones pacíficas en protesta por la falta de libertades.
''En Birmania el pueblo no tiene libertad de expresión, ni de asociación, las minorías son perseguidas. El régimen mantiene encarcelados a miles de prisioneros políticos'', indicó Bush, quien recordó el caso de la opositora Aung San Suu Kyi, la premio Nobel de la Paz que se encuentra bajo arresto domiciliario desde 2003.
En este sentido, anunció la imposición de nuevas sanciones económicas, como la congelación de activos y la prohibición de viajar a los miembros destacados de la Junta Militar y a sus familiares.
Washington ya mantiene restricciones a las importaciones, exportaciones y a las transacciones financieras con Birmania, así como prohibiciones para el comercio de armas.
Sin embargo, el Presidente no hizo referencia a Abu Ghraib y Guantánamo. Tampoco a la práctica de mantener detenidos sin presentar cargos o los casos de secuestro. La tendencia a exigir el respecto a los derechos humanos en otras naciones, mientras
existen violaciones en este país, no es nueva. Sólo que el gobierno de Bush se ha caracterizado por llevarla a cabo con mayor hipocresía e inmunidad. Esto obedece en buena medida al aumento de las medidas restrictivas, el control policial y la censura tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. No se trata de establecer comparaciones. Ni mucho menos decir que la situación en Cuba y Birmania es similar a la que existe en Estados Unidos. Pero esta administración no se ha destacado precisamente por la lucha en favor de los derechos humanos. El discurso de Bush posiblemente despierte el entusiasmo en la Calle Ocho. Dudo que ocurra lo mismo en otros lugares.
Fotografía superior: el presidente norteamericano George W. Bush se dirige a la Asamblea General de Naciones Unidas (Timothy A. Clary/AFP/Getty Images)
Fotografía izquierda: en esta imagen de video, el canciller cubano, Felipe Pérez Roque,al centro e izquierda, coloca el auricular en la mesa antes de pararse para abandonar la sesión durante el discurso de Bush (APTN/AP).
Fotografía derecha: el presidente Bush aparece sentado luego de pronunciar su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas (Emmanuel Dunand/AFP/Getty Images).

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