miércoles, 26 de septiembre de 2007

La diferencia entre la dieta y el hambre


Creo que fue Ivana Trump quien en una ocasión se comparó con las haitianas, a partir de un hambre no compartida pero en apariencia similar: el estómago no diferencia si la comida no le llega por penuria o voluntad. Pero la mente sí, y el hambre de Ivana y la de cualquier haitiana no tienen nada en común y cualquier palelismo resulta impúdico y hasta inmoral.
Investigadores de universidades de Estados Unidos y Cuba han llegado a la conclusión de que la pérdida masiva de peso de la población cubana durante el llamado Período Especial fue beneficiosa para la salud, al ayudar a reducir las muertes por enfermedades cardíacas y diabetes, informó Reuters, de acuerdo a una información aparecida en Encuentro en la Red.
Un equipo de la Escuela Johns Hopkins de Salud Pública de la Universidad estadounidense de Loyola y de la cubana de Cienfuegos, estudió los efectos de la crisis económica en que se sumió la isla en los años noventa, tras el colapso de la Unión Soviética, y que aún no ha sido superada.
La falta de combustible obligó a los cubanos a utilizar bicicletas o caminar grandes distancias para desplazarse, debido a la falta de transporte, al tiempo que disminuía dramáticamente la cantidad de calorías en sus dietas.
Como resultado, disminuyó la obesidad y también el número de muertes atribuidas a la diabetes, enfermedades coronarias y paros cardíacos, según el estudio, publicado la semana pasada por el American Journal of Epidemiology.
Entre 1997 y 2002, las muertes causadas por la diabetes cayeron un 51%, la mortalidad por problemas coronarios un 35%. Los paros cardíacos disminuyeron un 20%, de acuerdo con el estudio, dice el cable de Reuters que reproduce Encuentro.
Los investigadores dijeron que la crisis económica entre 1990 y el 2000 fue una oportunidad única de observar el impacto de la pérdida de peso en toda la población de un país, ocasionado por una reducción sostenida de la ingestión de calorías, sumado a un aumento de la actividad física.
''Este es el primer, y seguramente el único, experimento natural nacido de desafortunadas circunstancias'', dijo Manuel Franco, del Departamento de Epidemiología de la Escuela John Hopkins de Salud Pública.
No quedó claro si los científicos estudiaron la incidencia de la escasa alimentación y del drástico deterioro de las condiciones de vida en otras enfermedades como la polineuritis o la depresión.
La prensa cubana no ha reflejado la publicación del estudio.
Fotografía; una mujer en una bodega de La Habana, en esta foto de archivo del 13 de octubre de 1998 (Niurka Barroso/AFP).

Actualización: un cable de la agencia Efe complementa la información dada a conocer por Reuters y Encuentro en la Red. A continuación, parte del reportaje de Efe:
Tras las investigaciones realizadas en base a numerosas estadísticas recogidas en Cuba durante este período de tiempo [el llamado Período Especial], los estudiosos concluyeron que algunas de las consecuencias de la crisis, tales como la disminución de la ingesta calórica, el aumento de ejercicio físico, un menor consumo de tabaco y la consecuente pérdida de peso generalizada, fueron claves en un descenso de la tasa de mortalidad de la isla.
''No se podría destacar ninguno de estos factores como más importante que el resto porque está claro que todos en conjunto jugaron un importante papel'', explicó a Efe uno de los españoles autores del estudio, José A. Tapia Granados, de la Universidad de Michigan.
El experimento, ''nacido de circunstancias desafortunadas'', mostró cómo en Cuba se registró una caída en la cantidad de calorías disponibles por habitante desde finales de los 80 hasta 1995 (de 2,899 kilocalorías en 1988 a 1,863 en 1993).
Ante la imposibilidad de encontrar combustible para sus vehículos, que importaban de la Unión Soviética hasta su caída en 1991, los cubanos tuvieron que movilizarse a pie o en bicicleta, ya que tampoco funcionaba el transporte público.
Además, el consumo anual per cápita de tabaco también se redujo de 2,200 cigarrillos en 1980 a 1,200 en 1997.
Sin embargo, no todo en la crisis fueron buenas noticias para la salud.
Un brote de neuropatía óptica, posiblemente causada por una nutrición inadecuada, ocurrió durante la crisis económica.
Además, se registró un leve aumento de la tasa de mortalidad infantil y en la de ancianos.
''La tasa de mortalidad es el mejor indicador de mala salud'', dijo Tapia.
''En conjunto, la mortalidad en Cuba actualmente está mucho más unida a enfermedades cardiovasculares que a problemas nutricionales'', así que las consecuencias de la crisis fueron más beneficiosas que perjudiciales para la salud, añadió el investigador.

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