viernes, 7 de septiembre de 2007

Pecados literarios


No iba a colocar este comentario, escrito a principio de semana, porque me parecía (en parte me sigue pareciendo) reiterativo. Pero veo que crece el número de los que confunden a Cuba con Sudán. Así que aclaro que esto sólo es un intento de contribuir ligeramente al conocimiento geográfico y político del exilio:

Hay una tendencia a la exageración en la familia Montaner. Algo comprensible porque padre (Carlos Alberto Montaner) e hija (Gina Montaner) son escritores más allá de periodistas. El periodismo ha sido el medio expresivo en que han triunfado, pero la literatura un ideal permanente.
Gina Montaner no es nuestra Jane Austen, pero me gustaría que fuera nuestra Katherine Mansfield. Quizá dedica demasiado tiempo a esas columnas que aparecen cada lunes en El Nuevo Herald. Es una lástima, porque en más de una ocasión hubiera preferido leerlas transformadas en narraciones y no perdidas en la entrega semanal.
Sólo que en ocasiones el fantasma de la literatura maltrata al periodista. Acudo a una referencia tan manida porque de momento no encuentro mejor comparación. No hablo de actitud ni afán literario, tampoco pretendo acusar de una mezcla de géneros. Simplemente, que en ocasiones la mirada de la ficción impide ver la realidad.
Gina Montaner compara el dictamen que tendrá que emitir la jueza Jeri B. Cohen, sobre el destino de una niña exiliada de cuatro años, con la elección terrible de la protagonista de la novela de William Styron Sophie’s Choice. Carlos Alberto Montaner, que no es nuestro Joseph Conrad, habla de “la espantosa guerra civil sudanesa” e imagina el caso si el padre de niña fuera un “honorable etíope, convencido de las ventajas de la ablación genital femenina”.
En ambos ejemplos, la pasión literaria de los periodistas (hija y padre) se ha impuesto sobre la necesidad de analizar la situación de hija, padre y familia adoptiva en las circunstancias concretas en que se produce. Lejana está Africa y más lejano aún el nazismo. Ejemplos desafortunados, pecados literarios.
Fotografía: una refugiada sudanesa de Darfur juega con una muñeca el martes 20 de agosto de 2007 en Kadesh Barneaa, al sur de Israel, donde un grupo de refugiados están acogidos temporalmente. Israel confirmó el pasado 19 de agosto que había comenzado su expatriación hacia Egipto -país a través del cual llegaron a Israel-, y que ya habían salido cerca de 50 sudaneses en una operación nocturna (Pavel Wolberg/EFE).

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