martes, 30 de octubre de 2007

El candidato de Pérez


Una advertencia para quienes siguen al pie de la letra las recomendaciones del director general de Radio Mambí, Armando Pérez Roura. Mitt Romney, el aspirante presidencial republicano favorito del locutor, es un cambia casaca. Así lo demuestra un artículo en la revista The New Yorker del 29 de octubre. Romney dice lo que sospecha que cualquier posible elector que tiene por delante quiere escuchar. Lo mismo habla como un abanderado de la protección ambiental, al estilo de Al Gore, que como un representante de la firma petrolera Exxon Mobil, dice la revista, que agrega que ello es ''un hábito en Romney''. No es de extraña entonces que se ha convertido de un liberal republicano al auto titulado representante del ala ultraderechista de su partido.
La explicación es sencilla. Romney se mantiene detrás de Rudy Giuliani en la recaudación de fondos y en las encuestas, y quiere acortar esa distancia a cualquier precio.
Así que Pérez Roura está promoviendo al aspirante republicano que posiblemente tenga mayor capacidad y disposición para adaptarse -en los términos más pragmáticos- a la cambiante situación cubana.
No se trata de una especulación. El historial de Romney, como gobernador de Massachusetts así lo demuestra. De hecho, es el único aspirante a la presidencia, entre republicanos y demócratas, que logró un plan de salud universal en su estado. ¿Una medida "republicana de línea dura"? ¿Qué dicen de esto los legisladores cubanoamericanos por la Florida, que se oponen incluso a una ampliación de los servicios médicos a los niños de familias pobres y de clase media? Después de todo, quizá Romney no sea una mala opción, dentro del republicanismo, para lidiar con los esperados cambios en Cuba.
Uno de los problemas, para los exiliados cubanos más conservadores, es que tras ocho años de una Casa Blanca complaciente al extremo ahora se enfrentan a un grupo de aspirantes presidenciales republicanos, de los cuales ninguno les resulta completamente satisfactorio.
Giuliani debería ser su candidato ideal, pero en Miami no olvidan que era el fiscal a cargo del encausamiento y prisión de Eduardo Arocena, dirigente del grupo terrorista Omega 7.
Cuando estuvo al frente de la fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, la oficina de Giuliani acusó a Arocena de confabularse para dar muerte a un diplomático cubano, así como por su participación en atentados dinamiteros en Miami y Manhattan.
Arocena fue sentenciado a cadena perpetua más 35 años de prisión, a lo que luego se agregó otra sentencia de 20 años. Entre sus cargos estaba uno de conspiración para la fabricación de armas ilegales y 22 cargos de posesión de dichas armas, así como uno de conspiración para construir bombas y 23 cargos relacionados con explosivos o la colocación de explosivos.
Esa visión de Arocena como un terrorista peligroso no es compartida en el sector exiliado más comprometido con la llamada "línea dura''. De hecho, su liberación es un reclamo constante, aunque hasta el momento sin consecuencia alguna.
Así que los cubanoamericanos republicanos de Miami, en la mayoría de los casos, tendrán que escoger entre un Giuliani con sus "defectos'' y un Romney con sus ''promesas''. No es una tarea fácil.
Fotografía: un basurero en La Habana, Cuba, en los momentos en que la tormenta tropical Noel se aproximaba a la isla (Adalberto Roque/AFP/Getty Images).

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