martes, 2 de octubre de 2007

El Che en Madrid


La periodista Alejandra Abad, de la agencia Efe, ha escrito una interesante crónica sobre las visitas de Ernesto Che Guevara a Madrid:

Alejandra Abad
Madrid, 2 oct -(EFE)-
Ernesto Guevara, el "Che'', que fue asesinado en Bolivia hace cuarenta años, estuvo en España en tres ocasiones tras el triunfo de la revolución, y el régimen de Franco, aunque era todavía férreo, permitió -y silenció- estas visitas con la única condición de que no contactara con la oposición.
Siete años más tarde, el Che volvió a pasar por España, esta vez bajo una identidad falsa y con pasaporte uruguayo.
En 1959 el régimen franquista ni siquiera se asomaba a la apertura de los 70, pero permitió que el revolucionario más famoso del mundo, el icono moderno de la lucha contra el poder, el mito de la izquierda del siglo XX, el Che, se paseara por Madrid sin que ningún policía, los ''grises'', le tocara siquiera.
Ese año el guerrillero argentino pisó suelo español dos veces. Y de ambas quedó constancia gráfica.
La primera fue el 13 de junio, en una breve escala de camino a Egipto, sólo seis meses después de haber derrotado al dictador Fulgencio Batista en la Habana junto a Fidel Castro.
Por supuesto, no hubo ningún recibimiento oficial para quien sólo un año después sería ministro de industria de Cuba, aunque los servicios secretos del gobierno español no le perdieron de vista durante las horas que pasó en Madrid.
El régimen franquista, que ese mismo año recibiría al general Dwight Eisenhower -cuya administración colaboró durante algún tiempo con la dictadura de Batista para evitar el triunfo del Ejército Rebelde liderado por Castro y el Che-, había autorizado su escala en Madrid a condición de que no tuviera contactos con la oposición.
Vestido con el clásico uniforme del ejército cubano, tocado con la típica boina negra y con un enorme puro asomando entre sus barbas, así se paseaba el revolucionario por las calles de Madrid el 13 de junio de 1959, aunque seguramente muy pocos lo reconocieron.
Esa visita la aprovechó para conocer, además, una plaza de toros, la de Vistalegre, para pasear por la ciudad universitaria, por la Plaza de Oriente y el Palacio Real, y para conocer algunos barrios de la capital.
Ya en septiembre, a su vuelta de este viaje, con motivo de la Cumbre de Países no Alineados, el Che volvió a hacer escala en España y pernoctó en el hotel Suecia.
Esa segunda visita dejó la imagen inusual del líder guerrillero apostado en la barrera de las Ventas, tocado con su inseparable boina y rodeado de su séquito militar disfrutando de una corrida de toros.
En el tercero de los viajes fue Ramón Benítez y no Ernesto Guevara quien aterrizó en Barajas, pues en octubre de 1966 el revolucionario se escondía ya bajo una falsa identidad, y se había caracterizado con gafas y con el centro de la cabeza afeitado y desprovisto de pelo, según la fotocopia del falso pasaporte uruguayo que se encontró tras su muerte.
En él se distinguen claramente los sellos de entrada y salida del aeropuerto de Barajas y el nombre que continuó utilizando después en su actividad guerrillera en Bolivia para su gran proyecto de insurrección en toda América Latina.
Cuarenta y ocho años después de sus primeras visitas a España y cuatro décadas después que de fuera asesinado en Higueras (Bolivia), la figura del Che sigue viva en España.
En los meses pasados, Steven Sohderberg ha estado rodando dos películas en las que Benicio del Toro encarna al guerrillero: El argentino y Guerrilla, mientras que Barcelona organizará a finales de 2007 la exposición Che, revolucionario e icono.
Por otra parte, la XXX Fiesta del Partido Comunista de España se cerró en septiembre con un coloquio sobre la figura del comandante, de quien hay un monumento en la ciudad madrileña de Leganés.
La imagen del guerrillero inspiró un dibujo del pintor Sergio Fernánez, curioso por su técnica (estaba hecho con abono) y sus dimensiones (20 por 20 metros).
Además, la editorial Debate publica este mes Los últimos días del Che. Que el sueño era tan grande, de Juan Ignacio Siles, y el Partido Comunista de Madrid celebra el próximo día 11 un acto conmemorativo del asesinato del guerrillero.
Y, como en el resto del mundo, la archifamosa imagen del Che que el fotógrafo Alberto Korda tomó en los funerales de las víctimas del sabotaje al barco La Couvre, en marzo de 1960, está estampada en carteles, camisetas, chapas, banderas y todo tipo de accesorios de la juventud española.
Fotografía: dos trabajadores trabajan en la imagen de Ernesto Che Guevara en la Plaza de la Revolución, en La Habana (Javier Galeano/AP).

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...