miércoles, 10 de octubre de 2007

Oportunismo en Miami


Frente al tantas veces mencionado oportunismo político que se practica en Cuba, la farsa que a diario llevan a cabo muchos en el exilio. Aquí y allá fingir, reírle la gracia al que está al mando, ocultar la noticia o tergiversarla si, por ejemplo, se trabaja en un medio de prensa. No viajar a la isla —es otro ejemplo—, si el dueño del negocio es un “anticastrista vertical”. Confesar unas oportunas creencias religiosas, cuando se uno se ha criado en el ateísmo y no cree ni en la madre.
Hablar de oportunismo resulta común en Cuba tras el primero de enero de 1959. En el exilio, la mayor parte de las referencias al término tienen que ver cn la isla. No hay oportunistas que caminan por las calles de Miami. En su lugar, la ciudad está llena de automovilístas hipócritas.
¿Espejuelos para diferenciar a los farsantes de las personas con principios en el exilio? No existen. Bastan un micrófono o una página impresa para el intento —muchas veces con éxito— de otorgarle veracidad a un mentiroso.
Fotografía: un participante del Carnaval de Miami, durante la parada del 7 de octubre de 2007 (Joe Raedle/Getty Images).

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