martes, 23 de octubre de 2007

Un mejor salario y más comida


La conclusión principal que se desprende de la encuesta que el Instituto Internacional Republicano realizó en Cuba es que los habitantes de la isla están más preocupados por los problemas económicos que por la falta de libertad política.
Un 42.5 por ciento de los encuestados respondió que el mayor problema en Cuba era lo bajo que resultaban los salarios frente al elevado costo de la vivienda. Si a esto se agrega que un 11.6 considera la falta de alimentos como la dificultad fundamental, mientras un 3.8 por eligió la carencia de transporte y un 3.8 la ausencia de vivienda combinado con las pobres condiciones de los espacios habitables, llegamos a dos conclusiones fundamentales:
Una es que los principales problemas de los cubanos no son muy distintos a los de cualquier ciudadano de Latinoamérica y Estados Unidos.
La segunda es que la falta de libertades y el sistema político preocupan sólo al 18.2 por ciento de la población, mucho menos de la mitad en comparación con quienes se preocupan de cuestiones materiales.
Lo anterior ayuda a explicar la pobre recepción que las declaraciones de gran parte de la disidencia tienen en una población. La mayoría de los grupos disidentes —especialmente los que cuentan con una mejor recepción en la radio y en general en la prensa de Miami— centran su discurso en cuestiones políticas, desde plataformas a proclamas, que pueden resultar gratas aquí y en Washington, donde por otra parte se encuentran las fuentes de financiamiento de esos grupos, pero de poca repercusión entre quienes se enfrentan a diario a la difícil labor de conseguir un plato de comida para el hogar.
Vea la encuesta en The Cuban Triangle.
Fotografía: habaneros hacen cola para botar, el domingo 21 de octubre del 2007 (Javier Galeano/AP).

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