miércoles, 21 de noviembre de 2007

Involucran a Bush en filtración


El ex portavoz de la Casa Blanca Scott McClellan ha involucrado al presidente George W. Bush en la filtración del nombre de una agente de la CIA, de acuerdo a una información de la agencia Efe.
McClellan relata en un pasaje de su próximo libro What Happened (Lo que sucedió), que aparece en la página web de la editorial Public Affairs que distribuyó, ''sin saberlo'', información falsa.
El ex portavoz de la residencia oficial estadounidense aseguró, durante una rueda de prensa en 2003, que los altos funcionarios de la Casa Blanca Karl Rove y Lewis ''Scooter'' Libby no estaban involucrados en la filtración de la identidad de la agente secreta Valerie Plame.
McClellan dice ahora que había un problema: "No era cierto''.
''Distribuí sin saberlo información falsa y cinco de los más altos funcionarios de la administración estuvieron involucrados en ello: Rove, Libby, el vicepresidente (Dick Cheney), el jefe de gabinete (Andrew Card) y el propio presidente'', afirma.
Aún es pronto para precisar el alcance de las palabras de McClellan, desde el punto de vista legal. Pero en cualquier caso, se trata de un duro golpe al prestigio de una administración que ya está más que manchada de escándalos. Una tras otra, diversas figuras del gabienete republicano han ido apartándose del poder, para luego escribir libros que le reportan jugosos ingresos y en que describen algunas de las conductas erróneas que cometieron o en las que participaron.
Las declaraciones de McClellan han vuelto a colocar en primera página de la actualidad un caso que parecía haber concluido.
La actual portavoz de la residencia oficial, Dana Perino, salió al paso de las acusaciones, al señalar que ''el Presidente no ha pedido y no pediría a nadie que distribuya información falsa''.
Distinta fue la reacción de Valerie Plame, quien confesó en un comunicado estar ''indignada'' con las revelación de que McClellan mintió a la prensa.
''Y lo que resulta todavía más asombroso es que McClellan confirma que no solo Rove y Libby le pidieron mentir, sino también el vicepresidente, el jefe de gabinete Andrew Card y el presidente Bush le dieron la orden de que divulgara información engañosa''.
A finales del 2003, después de que las autoridades solicitaran la apertura de una investigación sobre lo ocurrido, McClellan dijo a los periodistas que había hablado personalmente con Rove, por aquel entonces el máximo asesor político de Bush, y Libby, jefe de gabinete de Cheney.
''Son buenas personas, son importantes miembros del equipo de la Casa Blanca y por eso hablé con ellos para poder deciros que no estaban involucrados'', aseguró entonces el portavoz oficial.
Sin embargo, Rove y Libby sí estuvieron implicados en el escándalo que revolucionó Washington durante meses.
Rove fue una de las fuentes originales de la filtración y Libby mantuvo también conversaciones con la prensa sobre Plame.
Tanto la ex espía como su marido, Joseph Wilson, sostienen que el que su identidad saliera a la luz fue resultado de una vendetta de la Casa Blanca que habría buscado de esa forma castigar al ex embajador por su actitud crítica con la guerra de Irak.
Wilson acusó a Estados Unidos de utilizar argumentos falsos para justificar la invasión del país árabe en marzo del 2003.
El ex diplomático concluyó, tras un viaje a Níger, que no existían pruebas para afirmar que Sadam Husein había intentado comprar uranio en el país africano.
Bush aseguró en su discurso sobre el estado de la Unión, en enero de 2003, que Irak había intentado adquirir material nuclear en frica, una afirmación que la Casa Blanca se vio forzada posteriormente a retirar.
Wilson afirmó hoy en declaraciones a la cadena de televisión CNN que el libro de McClellan, que saldrá publicado en abril del próximo año, confirma que los más altos
funcionarios de la Casa Blanca ''abusaron de la confianza que el público depositó en ellos''.
''Es una traición a la seguridad nacional del país'', indicó el esposo de Plame.
Lea el parrafo en cuestión en el libro de Scott McClellan (en inglés) aquí.
Fotografía superior: El secretario de prensa de la Casa Blanca Scott McClellan sonríe tras terminar una reunión con los periodistas en esta foto del 5 de mayo de 2006 (Ron Edmonds/AP).
Fotografía izquierda: El portavoz Scott McClellan habla con la prensa a bordo del Air Force One, en esta foto del 19 de abril de 2006 (Tim Sloan/AFP/Getty Images).

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