domingo, 18 de noviembre de 2007

La máscara de Demetrio


La edición de hoy domingo de El Nuevo Herald trae dos páginas de un anuncio pagado que es digno de figurar en un capítulo de San Nicolás del Peladero, el programa de la televisión cubana que presentaba la vida y milagros de un pueblo imaginario anterior al primero de enero de 1959, donde la cursilería se equiparaba con el latrocinio.
Con el pretexto de la celebración de ''la fecha del matancero ausente'' se reproducen fotografías y fotografías donde domina la imagen de Demetrio Pérez Jr., culpable de fraude en esta ciudad.
En el 2002, cuando el sistema escolar de Miami-Dade, el cuarto mayor del país, afrontaba sus más graves problemas en los últimos 10 años, sus funcionarios dedicaban millones de dólares a dudosos contratos que tenían poco que ver con ayudar a la educación de los niños, según descubrió The Miami Herald.
Uno de los beneficiados con esos contratos dudosos fue Pérez Jr., quien ganó un contrato multimillonario para la Agencia Comunitaria Lincoln-Martí, fundada por él.
Pérez también es el arrendador de la agencia, y el contrato escolar lo ayudó a conseguir una ganancia de $1 millón en alquileres proveniente de dineros separados para niños con problemas.
Según una investigación de The Miami Herald, realizada es año, mientras ocupó un
cargo en la junta del cuarto sistema escolar más grande de Estados Unidos, Pérez Jr. se embolsilló más de $1 millón en pagos de renta procedentes de fondos públicos, dinero cuyo destino era en beneficio de un programa para niños en riesgo.
Más de $400,000 asignados para programas que sirven a niños necesitados fueron usados para remozar edificios privados de propiedad del empresario millonario Demetrio Pérez Jr. cuando era miembro de la Junta Escolar de Miami-Dade, arrojó la investigación del Herald.
Entre sus amplias propiedades de bienes raíces, Pérez es propietario de los edificios que albergan los programas para la Agencia Comunitaria Lincoln-Martí, una agencia sin fines de lucro que fundó para proveer servicios de guardería y evitar la deserción escolar para niños pobres.
Entonces Pérez Jr. alegó que cuando los funcionarios escolares de Miami-Dade decidieron entregarle millones a la Agencia Comunitaria Lincoln-Martí, la entidad sin fines de lucro que él mismo fundó como presidente hace más de una década, él se abstuvo de votar en la Junta Escolar y renunció a su título en la agencia comunitaria.
En el 2001, Pérez Jr. fue encontrado culpable de fraude contra un programa federal de rentas subsidiadas. El 31 de mayo de ese año, el entonces gobernador Jeb Bush separó a Pérez Jr. de su cargo en la Junta Escolar de Miami-Dade, como consecuencia de las serias acusaciones de fraude y falso testimonio presentadas ante una corte federal contra el funcionario electo.
La orden ejecutiva señaló que los 21 cargos ''por haber obtenido dinero con falsas pretensiones, haber emitido falso testimonio y falsificado hechos al Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD)'' justificaban ''la suspensión inmediata de Demetrio Pérez Jr. del cargo público que ahora ocupa''.
En la colección de fotografías que aparece en El Nuevo Herald muchos de los retratados se identifican con calificativos que al menos merecen ir acompañados de comillas y signos de interrogación o admiración: "patriota'', ¿comentarista?, ¡historiador!
Sólo en Miami una figura como Pérez Jr. continúa siendo una personalidad local, promotor de premios y entusiasta animador de actos.
Fotografía: obra El Picnic, del pintor cubano Jama, expuesto en la galeria de Elena Freire en La Pequeña Habana (Roberto Koltun/El Nuevo Herald).

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