viernes, 30 de noviembre de 2007

Nones


¿Cómo afectaría a Cuba un voto contrario a la aprobación de la reforma constitucional propuesta por el presidente venezolano Hugo Chávez? Desde la perspectiva de La Calle Ocho la respuesta es bien simple: un NO (en mayúsculas, como se gusta colocar) representa no sólo una derrota aplastante a Chávez, sino casi su caída. Tras este fervor hay, por supuesto, mucha exageración. Aunque es indudable que una negativa a la reforma chavista constituiría un duro revés al proyecto de gobierno que se está tratando de establecer en la nación sudamericana.
Ahora bien, ¿en qué medida la aprobación del "Sí'' puede convertirse en un freno a las anunciadas reformas que pudieran iniciarse en la isla en los próximos meses.
Un análisis del periodista José Luis Paniagua, de la agencia Efe, enfrenta el asunto y brinda algunas posibilidades interesantes.
Según Paniagua, un escenario de inestabilidad política en Venezuela "podría condicionar el intercambio comercial bilateral, con las consiguientes afectaciones a la economía cubana, e incluso interferir en el proceso de cambios estructurales anunciado por el mandatario provisional, Raúl Castro, en julio de este año''.
''Un proceso de reformas en Cuba con un escenario en crisis en Venezuela cambia mucho los matices de ese proceso'', indicó un analista cubano consultado por Efe.
Para observadores internacionales, no es probable que se alteren las actuales relaciones económicas entre ambos países en el corto plazo, pero si Chávez perdiera la consulta o no la ganara con una consistente mayoría podría hacerlo en el mediano plazo.
''Si saca menos de un 60 por ciento probablemente tendría que ir a elecciones, porque Chávez lo ha planteado como una validación de su mandato'', dijo a Efe un analista occidental, al subrayar que los comicios y un cambio en la correlación de fuerzas políticas en Venezuela podría generar gran incertidumbre en la isla.
La perspectiva de un proceso de reformas con el elemento económico condicionado y el fantasma del periodo especial en la retina podría poner a las autoridades cubanas ante la elección de ralentizar el ritmo de esas reformas por falta de seguridad económica o acelerarlas por la dinámica de las propias necesidades.
En este sentido, el convaleciente gobernante Fidel Castro ha vuelto a incidir en la política cubana, y posiblemente también en la venezolana, con un artículo publicado hoy.
Castro advirtió de los riesgos para la isla derivados de la convocatoria, en una ''reflexión'' difundida por la prensa oficial en la que afirma, incluso, que ''no bastaría el triunfo del 'sí''' en la cita venezolana.
Fotografía: un mecánico cubano repara un automóvil en su taller, donde una de sus paredes muestran la imagen del gobernante Ficel Castro (Stringer/AFP/Getty Images).

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