martes, 20 de noviembre de 2007

Un nuevo anticastrismo


No es que el exilio ha dejado de ser anticastrista, sino que el anticastrismo ha cambiado de forma. Ha dejado de ser vocinglero y pueril. No le interesa perseguir músicos y tampoco se regodea en la nostalgia de una Cuba anterior a 1959. Incorpora los valores culturales de esa época y tira por la borda la exaltación pueblerina de un país plagado de pobreza, corrupción y asesinatos. Condena a la dictadura de Batista con igual fuerza que al régimen de Castro. Entiende lo ocurrido en la isla en casi medio siglo, como un proceso con razones y causas, no como un destino espurio.
Durante décadas se le ha otorgado validez histórica y política a los planteamientos de un grupo que no sólo carece de representación respecto a la situación cubana actual, sino tampoco cuando se habla del “exilio histórico”. La imagen de este último ha sido secuestrada por una serie de arribistas que adaptan a su conveniencia cualquier actitud frente al régimen de La Habana. Una banda de incapaces, en unos pocos casos, y de corruptos casi siempre: aliados con asesinos y dictadores latinoamericanos, seguidores del peor gobernante norteamericano de este siglo y partidarios de un totalitarismo de derecha para el futuro de Cuba.
La falsa división entre el “yo estaba aquí y tú acabas de llegar” esconde también la existencia de organizaciones, líderes exiliados y puntos de vista que no responden al estereotipo de una comunidad intransigente e ignorante, fácil de manipular por demagogos del micrófono.
El nuevo anticastrismo admite el diálogo con Cuba, que no es sinónimo de complicidad con La Habana. Reniega de farsantes y está en contra de legisladores que no lo representan en Estados Unidos. No quiere agitadores en Washington, sino hombres y mujeres capaces que se preocupen por sus distritos respectivos, sean Miami o Nueva Jersey o cualquier otro. Rechaza la demagogia porque la conoce demasiado. Está a favor de la cordura y la simpatía; rechaza los discursos altisonantes de cualquier orilla. No quiere una vuelta al pasado. Apuesta por el futuro.
Fotografía: unos 50 exiliados, convocados por la agrupacion Vigilia Mambisa, durante una protesta frente al edificio Federal de Inmigracion, en Biscayne y la 79 Avenida, en abril de 2001. Angel Cruz un ex preso político sostiene un cartel de protesta por la operación que llevó a que el niño Elián González fuera entregado a su padre (Roberto Koltun/El Nuevo Herald).

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