martes, 11 de diciembre de 2007

¡Ay Jalisco!


Los cuates Armando Pérez Roura y el “profe” Bonachea dizque están muy enojados y la van a emprender con el mero, mero Méjico.
Al menos eso es lo que se desprende del programa Mesa Redonda del lunes pasado.
La situación de un grupo de refugiados cubanos en México no es broma. Se encuentran detenidos, incomunicados y desesperados por no poder trasladarse a Estados Unidos. Esta es una historia trágica y tiene culpables que han sido señalados en más de una ocasión.
Muchos de estos cubanos han sido engañados, sus familiares han pagado miles de dólares para lograr su traslado a Estados Unidos a través de una vía incierta, la frontera entre este país y Méjico. Han sido víctimas de engaños, vejaciones, robos e incluso violaciones. Las bandas de traficantes humanos tienen ramificaciones que llegan a Miami. Hay una mafia de Miami dedicada al contrabando de seres humanos, que se supone tiene vínculos con el narcotráfico (por otra parte, existen pruebas que Luis Posada Carriles entró precisamente por Cancún, por el mismo territorio donde se han denunciado un buen número de crímenes y delitos). Todo esto forma parte de una situación real y deprimente, ¿Y cómo se interpreta en Miami?
Pues aquí algunos individuos, alentados por Radio Mambí, no han tenido una idea mejor que lanzar un boicot contra los productos mexicanos y el turismo hacia ese país. Es decir, que la cerveza, los tamales y la salsa picante van a pagar por culpas ajenas. Sólo que todo el mundo sabe cómo son los boicots en Miami: pura boconería. Quien hace una llamada a la radio y grita a favor de la dignidad del exilio corre al refrigerador al colgar el teléfono y apura un par de cervezas mexicanas, por aquello de que hay que aliviarse la garganta y prepararse para la protesta del día siguiente. No conozco boicot alguno que alcanzara el menor éxito en esta ciudad, siempre dispuesta a subordinarse a los intereses del momento.
En el caso de México, el disparate es delirante, si se toma en cuenta que, a diferencia de lo ocurrido en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, el disputado triunfo de la derecha mexicana fue visto como un respiro para las fuerzas neoliberales que aún subsisten en la región.
Así que el exilio cubano no sólo está dispuesto a pelearse con sus tradicionales enemigos políticos, sino que también la emprende contra sus supuestos aliados ideológicos. Se trata de la forma perfecta para lograr el aislamiento internacional. Y desde hace años en la Calle Ocho se practica con éxito.
Dos razones hay que ayudan a entender esta algarabía. Por supuesto que no tienen nada que ver con la lamentable situación en que se encuentran los cubanos en México. Una son los intentos declarados de México en favor de mejorar las relaciones con el gobierno de La Habana. La otra tiene que ver con la incapacidad del exilio para influir en forma alguna en los destinos de la isla.
Así que en Radio Mambí han decidido emprenderla contra los mariachis y la tequila. El único resultado posible es que sus fiestas navideñas serán aún más aburridas que en años anteriores.
Fotografía: Miembros del mariachi Sol Azteca, durante una actuación en Homestead, el 16 de septiembre de 2006 (Nuri Vallbona/The Miami Herald).

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