domingo, 16 de diciembre de 2007

Castro, Chávez y los deseos


Un reportaje aparecido en el diario español El Mundo seguramente será la comidilla de mañana lunes en Miami. De acuerdo al periódico fue ''el G2 cubano el que posiblemente evitó con sus recomendaciones que Venezuela hubiese sido sacudida por una sangrienta guerra civil si Chávez se empeñaba -como al principio hizo- en no reconocer el triunfo de la oposición en el referéndum para la ‘reforma constitucional' del domingo 2 de diciembre.
''Fue el propio Fidel quien lo convenció, la madrugada del lunes, retransmitiéndole los informes del G 2, que coincidían punto por punto: ya había movimientos en unidades militares clave, especialmente la 41 Brigada Blindada de Maracay, una gran unidad de combate, y en la base aérea El Libertador, principal del país. Si Chávez insistía en un fraude, los militares actuarían'', dijo a El Mundo ''un alto funcionario venezolano''.
Como suele ocurrir en los reportajes de esta naturaleza, a veces es difícil separar la parte especulativa de los datos, pero creo que el reportaje aborda una cuestión de la que todavía hay bastante por decir y analizar.
Hay, sin embargo, dos aspectos de lo publicado en El Mundo que quiero mencionar. Uno es el hecho de que el reportaje otorga al régimen cubano un poder sobre Chávez --del que por otra parte se sospecha--, que hace que si bien la dependencia entre ambos países es mutua a nivel económico y político, para el presidente venezolano se convierte en vital. No así en sentido contrario. Es decir, que Chávez puede desaparecer y el régimen cubano enfrentaría dificultades, pero no vería en peligro inmediato el sobrevivir. Mientras que si, por ejemplo ocurre una ruptura súbita de La Habana con Caracas, Chávez se queda de espaldas a la pared y sin escolta. De ser cierta esta situación, mientras haya petróleo venezolano habrá Plaza de la Revolución.
La otra es que, según también el reportaje, Fidel Castro se encuentra activo políticamente y capaz de influir en las decisiones fundamentales de un gobierno aliado y en la situación de un país tan importante para Estados Unidos y Latinoamérica como Estados Unidos. ¿Dónde quedan entonces las afirmaciones de que está muerto, agonizando o demente?
En ambos casos, el análisis es poco esperanzador para quienes en Miami repiten a diario que el ''fin del castrismo está cerca''. Sin embargo, lo más probable es que la atención se desvíe a los aspectos de ''intriga internacional'' de la información del mundo. Casi siempre es la superstición ante el poder lo que resulta más atractivo.
A lo anterior resta añadir que si lo reportado por El Mundo resulta cierto, Fidel Castro actuó como factor mediador ante una posible crisis. Un papel que, por cierto, ha desempeñado en otras ocasiones, y de acuerdo a diferentes objetivos. Algo, por otra parte, a considerar por parte de Washington.
Fotografías: creyentes durante la peregrinación a El Rincón, para pagar tributo a San Lázaro en su día (Javier Galeano/AP).

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