jueves, 6 de diciembre de 2007

Disidentes e Iglesia


El incidente del martes en una iglesia de Santiago de Cuba podría transformarse, de un ejemplo de los enfrentamientos entre opositores pacíficos y el gobierno, a una muestra de la compleja relación entre quienes manifiestan su rechazo al régimen de La Habana y una Iglesia empeñada en una labor apostólica, que busca distanciarse de la política cotidiana de la isla.
Otro desencuentro, menos violento y sin tanta divulgación, parece haber ocurrido en un templo de La Habana. Según Cuba Católica, un sacerdote de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en La Habana, amenazó con denunciar a un grupo que se reúne en el templo para rezar por quienes se encuentran encarcelados en la isla por motivos políticos. (Cuaderno de Cuba no ha podido verificar esta información con otro medio de prensa.)
De acuerdo al periodista independiente Julio Beltrán Iglesias, el padre Teodoro le dijo a los disidentes que no podían ''tirarse más fotos dentro de la iglesia ni quería que mencionaramos el nombre de la iglesia por internet; ya que si haríamos algo de esto nos acusaría a las autoridades cubanas''.
Llama la atención que a lo que el sacerdote se opone es a los aspectos más propagandísticos de la actividad de los disidentes. Y que esta propaganda, evidentemente, está destinada a Miami.
Los disidentes que se reúnen en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen pertenecen al grupo Liga Cívica Martiana, vinculado al Directorio Democrático Cubano. Por su parte, antes de marchar por las calles y entrar al salón de la parroquia Santa Teresita de Jesús, en Santiago de Cuba, donde fueron violentamente reprimidos y algunos encarcelados, los manifestantes habían participado en un ayuno y algunos usaban calcomanías con el lema ''Yo no coopero con la dictadura''. La campaña ''Yo no coopero'' es impulsada fundamentalmente por el Directorio Democrático Cubano.
Desde la llegada del nuevo papa, Benedicto XVI, éste ha enfatizado la función pastoral de la Iglesia Católica y ha colocado en un lugar secundario los temas políticos.
Respecto a Cuba, Benedicto XVI ha reiterado el llamado que hace ocho años hizo su predecesor Juan Pablo II durante su visita a Cuba, para que la isla ''se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba'', pero precisando que para lograr esta apertura es necesario que los cubanos abran su corazón a Dios. En igual sentido, el cardenal cubano Jaime Ortega ha afirmado que lo que Cuba necesita es ''diálogo, no presión'', especialmente en el momento actual.
A lo anterior se añade que la nueva directiva del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) dijo al concluir su XXXI Asamblea Ordinaria en La Habana, el 14 de julio de 2007, que esperaba que el diálogo entre la Iglesia Católica cubana y las autoridades del gobierno de la isla continuara.
Es decir, la Iglesia está comprometida en mantener el diálogo con el gobierno de la isla.
Esta actitud ha provocado algunos desacuerdos con laicos que al mismo tiempo son activistas de los derechos humanos. Pero en ningún caso se ha llegado a una confrontación abierta.
La situación pudiera estar cambiando, de acuerdo a lo ocurrido en Santiago de Cuba y La Habana. Es posible que la Iglesia se vea enfrentada a lidiar con situaciones en donde tenga que decidir, según sus criterios, los límites entre la provocación, el derecho a la libre expresión y una labor humanitaria. Por su parte, la institución tiene siglos de experiencia en este sentido, aunque no siempre sus decisiones han sido ejemplares.
Todo esto se enmarca en la visita del cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de la Santa Sede, quien viajará a Cuba en enero del próximo año. Será la visita de más alto nivel a la isla por un funcionario del Vaticano desde la asunción de Benedicto XVI.
El arzopispo de Santiago de Cuba, monseñor Dionisio García, ha tratado de ver los aspectos ''positivos'' de este incidente.
''Uno de los puntos que dije es que este hecho que es lamentable, pues sin embargo contribuyó a que conversáramos este aspecto que tiene que ver tanto no solamente con la vida de la Iglesia sino con toda la vida de la sociedad'', precisó el arzobispo.
Está por ver si hay un empeño foráneo por impedir que se mantenga esta actitud.
Vea la información de Cuba Católica aquí.
Foto superior: varias personas participan en una misa, hoy domingo 06 de agosto en La Habana, en la que el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, leyó el comunicado divulgado por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, en el que piden que Dios acompañe al presidente Fidel Castro en su enfermedad, el 6 de agosto de 2006 en La Habana, Cuba (Stringer/EFE).

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