martes, 11 de diciembre de 2007

El problema con Bolton


El gobierno de George W. Bush tiene un nuevo crítico. John R. Bolton, el ex embajador de este país ante Naciones Unidas y ex subsecretario de Estado, ambos cargos durante esta administración, considera que Washington no está mostrando su agresividad y poderío de una forma enérgica. Es más, añora la época en que los halcones eran numerosos en la Casa Blanca, cuando cubrían todas las puestos y nada se movía que no fuera aprobado por ellos.
Para Bolton, la última evaluación de inteligencia sobre Irán, que afirma que esta nación interrumpió su programa de armamentos nucleares en 2003, sólo sirve para perjudicar la necesidad de que Estados Unidos adopte una posición dura frente a Teherán. Agrega que el hallazgo de que Irán interrumpió dicho programa podría significar simplemente que en la actualidad está mejor oculto que antes.
Es decir, que cuando un informe de inteligencia no le conviene a Bolton, éste simplemente lo echa a un lado y dice que no sirve. Es una suerte que ya no esté a cargo de dependencia alguna del gobierno.
El problema con Bolton es que éste ya nos tiene acostumbrado a este tipo de actitud.
En su época de subsecretario de Estado, Bolton se caracterizó por interpretar con fines ideológicos los análisis de inteligencia y hacer afirmaciones que no estaban sustentadas en datos. Un buen ejemplo de ello fue lo que dijo respecto a la supuesta amenaza bioterrorista que significaba Cuba.
Su tratamiento del caso cubano fue un ejemplo de ello.
El 6 de mayo de 2002, pocos días antes de la visita del ex presidente Jimmy Carter a Cuba, Bolton declaró ante una audiencia del conservador Heritage Institute: “Estados Unidos cree que Cuba dispone al menos de un programa limitado de investigación y desarrollo de armas biológicas ofensivas”. Luego agregó que la isla “suministró biotecnología de uso múltiples a otros estados terroristas”.
Luego se vio que la principal intención de Bolton era obstaculizar el viaje de Carter en la isla y desprestigiar al ex presidente. El propio Secretario de Estado entonces, Colin Powell, se vio obligado a suavizar —y en parte rectificar— las declaraciones de Bolton. Y estamos hablando de una época en que los halcones reinaban con pleno poder en la Casa Blanca.
Al sector más extremista del exilio le encantaron las declaraciones de Bolton. Siguieron repitiéndolas meses y años después. Agregaron nuevos “testimonios” de desertores, se realizaron más programas de televisión y se escribieron artículos y reportajes la “amenaza”.
Hasta que el tema se cayó por su propio peso. Nadie ha vuelto a tocarlo, pero no dudo que en algún momento resucite.
Mientras tanto, sería bueno que quienes salieron en defensa de Bolton y afirmaron que Cuba era amenaza bioterrorista para la región aportaran alguna prueba concreta al respecto. Parece ser que su silencio es la única prueba verídica que pueden brindarnos.
Fotografía: puesta de sol en el municipio de Melena del Sur, en La Habana, el 20 de agosto de 2007 (Alejandro Ernesto/EFE).


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