domingo, 16 de diciembre de 2007

La tierra sin cultivar


El diario Juventud Rebelde trae en su edición del domingo un artículo, el primero de una serie, sobre los problemas agrícolas. El periódico destaca que el 50 de las tierras del país permanecen ociosas o deficientemente explotadas, mientras los principales actores del sector revelan a un medio local un rosario de problemas internos que frenan el despegue productivo.
El artículo, del que se hace un eco un cable de la agencia Efe, señala que ''en cada mesa de Cuba se debate sobre cómo devolverle el aliento a la depauperada producción agropecuaria''.
Agricultores, especialistas en temas de economía y responsables de cooperativas de producción agropecuarias consultados por el rotativo opinan sobre los obstáculos y las dificultades que consideran impiden elevar la productividad para reducir las importaciones de alimentos que hoy ascienden a unos $1,500 millones.
El presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), Orlando Lugo Fonte, opinó que la clave de la alimentación de la población "está en darles recursos a los que tienen la tierra; darles tierras a los que quieran y merezcan tenerla, y resolver los problemas de la comercialización''.
Fonte reconoció que ''el proceso de adjudicación de tierras ha estado marcado por miles de ilegalidades de todo tipo''.
''En años anteriores todo el mundo daba tierras y las quitaba como quería. No había control de la tierra en Cuba. Ahora es que se constituyeron y se están fortaleciendo las Oficinas Municipales del registro de la Tierra'', apuntó.
Pero, afirmó que ''se han ido resolviendo muchos problemas e incluso se les han firmado contratos'' a quienes se les dieron tierras sin papeles.
El presidente de la ANAP consideró que a la hora de decidir a quién prestar áreas ''habría que pensar en esas personas que, después de un riguroso análisis, les podamos prestar determinada cantidad de tierras, sin excedernos en enormes cantidades para no convertirlos en pequeños terratenientes. Incluso les daríamos la oportunidad de tener trabajadores contratados''.
De los más de 30 campesinos entrevistados en La Habana y una decena en las provincias de Pinar del Río y Villa Clara ''la tendencia a aceptar tierras en usufructo es denominador común entre los asociados a las CCS (Cooperativas de Crédito y Servicio), no así entre aquellos que integran las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA)'', según el artículo.
El sector cooperativo y campesino posee hoy 35 por ciento de la tierra cultivable. De ellos, 225,000 son propietarios, el resto, hasta llegar a 350,000, son usufructuarios, y todos son responsables de más del 60 por ciento de la producción agrícola del país, según datos citados por la fuente.
La lectura del artículo me recordó otro, del periodista Marc Frank, de la agencia Reuters, que visitó a campesinos en Camagüey y encontró que funcionarios cubanos se estaban reuniendo con los agricultores e instando a los que tenían menos tierra que el límite legal establecido para que solicitaran más, en caso de que pudieran cultivarla.
Tanto la serie de Juventud Rebelde como la información de Reuters, la cual apareció reflejada en su momento en The Cuban Triangle, se vinculan con el hecho de que Raúl Castro sitúa a los problemas con la agricultura entre las principales prioridades del gobierno.
Vea el artículo de Juventud Rebelde aquí.
Fotografía: varios hombres asan un cerdo en púa en un portal de La Habana Vieja, en diciembre de 2006 (Alejandro Ernesto/EFE).

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