lunes, 30 de abril de 2007

Corrupción y deficiencia en el transporte


El 80 por ciento de los 635,000 pasajeros que se trasladan diariamente en La Habana lo hace en 330 ómnibus del servicio público, mientras el 20 por ciento lo hace en 3,500 vehículos de empresas estatales, según un informe de la prensa local.
La revista Bohemia destaca en su último número la falta de racionalidad del sistema de transporte en la capital y denuncia indisciplinas en el cumplimiento de la normativa para vehículos empleados en el transporte corporativo de trabajadores, así com la existencia de bolsas de corrupción en ese sector.
''Cada día cerca de un 20 por ciento de los pasajeros de esta urbe -más de 120,000 trabajadores- se mueve en unos 3,500 ómnibus de sus empresas, mientras el 80 por ciento restante lo hace en alrededor de 330 vehículos'', según señala Bohemia, que cifró en 635,000 los pasajeros que se movían diariamente en La Habana al término de 2006.
Señala que existen dos disposiciones del Ministerio de Transporte y del Consejo de la Administración de La Habana que prohíben a los ómnibus de transporte obrero -aquellos que llevan a los trabajadores desde las paradas al puesto de trabajo- circular vacíos, algo que se incumple sistemáticamente.
A todo esto se suma la corrupción de los conductores de este tipo de transporte, que pagan sobornos a los inspectores estatales o ''llenan sus billeteras con un traslado hacia las playas y hasta hacen contratos ilegales'', por el ''flojo o inexistente'' control administrativo.
La publicación denunció la ''baja cifra de inspectores estatales con facultades para multar a quienes infringen la ley'' y la existencia de una cadena de corrupción que llega incluso a los jefes de tráfico de la empresas, cuando aceptan parte del dinero recaudado por hacer "la vista gorda y autorizar convenientes salidas''.
Bohemia recordó la caótica situación del transporte urbano en la capital, donde ''hoy mucha gente que no dispone de medios de transporte invierte entre tres y cuatro horas -o más- para llegar a sus destinos''.

sábado, 28 de abril de 2007

Adiós, maestro



Con la muerte de Mstislav Rostropovich pierdo a uno de los pocos intérpretes vivos que aún podía asociar con mi juventud en Cuba, la época de escuchar música de concierto por radio, perseguir discos y estar meses o años con el equipo sin sonido, por la rotura de un bombillo o la aguja mellada. También el tiempo de descubrir obras y ejecutantes, pasión que luego no desaparece, pero cambia, pierde urgencia, como si tuviéramos un destino amplio por delante.
Rostropovich fue además símbolo y esperanza, no sólo de libertad política sino también artística. No se trataba de establecer distinciones entre ambas, pero lo que más molestaba en muchas ocasiones eran las estupideces que impedían publicar, escribir o componer lo que uno quisiera, sin otro problema que poner a prueba el talento o su falta.
En la segunda mitad de la década de 1970 -durante algunos de los años más oscuros de la cultura cubana dentro de la revolución-, estaba el ejemplo de Rostropovich, para ilusionarnos con la idea de que algún día podríamos darle una patada por el trasero a tanto burócrata y funcionario, aunque fuera al precio del exilio.
Pero Rostropovich, que había sido sobre todo un nombre escuchado con una admiración discreta en Cuba, se convirtió para mí en un artista que pude escuchar y disfrutar a plenitud. Hasta seguir su carrera, gracias a que una de sus grabaciones más importantes, la de las suites de Bach, no la realizó hasta 1991, cuando tenía 63 años.
Así que al abandonar la isla, poder comprar los discos de Rostropovich fue un acto de reafirmación y confianza. Empezar a montar una nueva casa. Por mucho tiempo no me cuestioné su excelencia. Más que modificar ese criterio, he agregado a mi lista un número creciente de artistas que superan sus interpretaciones. Todavía el violonchelista y director ruso continúa siendo un músico preferido en mi casa, tanto para Sara como para mí.
Hay una cualidad de cercanía, que llegué a sentir con Rostropovich y que ahora me resulta muy difícil de lograr con otros intérpretes, salvo algunos cubanos y otros pocos conocidos. Y es que su genialidad no lo había salvado de ser una víctima, de sufrir vejaciones por parte de los burócratas, de estar castigado durante años sin poder grabar, dar conciertos y realizar giras internacionales. Eso lo alejaba de cualquier cumbre artística -por muy merecido que la tuviera-, y lo convertía en un ciudadano más del mundo socialista, compañero de la miseria y el absurdo. Fue también uno de los representantes de la cultura en un acontecimiento extraordinario de finales de siglo. Tocó a Bach durante la Caída del Muro de Berlín, y logró lo que para cualquier otro hubiera sido imposible: engrandecer aún más un momento grandioso.
Artista, hombre, luchador por la libertad y la cultura. Adquiere su dimensión exacta y única en esa totalidad. No lo considero un director de orquesta extraordinario. Hasta con las composiciones de Shostakovich -y fue un gran maestro dirigiendo al mejor compositor que dio la era soviética- me encuentro siempre con otro artista que poner a su lado o que supera: Mravinsky, Rozhdestvensky, Temirkanov.
Cuando el español Pablo Casals grabó las seis suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach creó una interpretación que ha sido superada a veces, pero también estableció un patrón de referencia obligatorio. Las suites para chelo definen en buena media la reputación y el destino de cualquiera que aspire a la grandeza, en este instrumento que añade al solista la desventaja de un repertorio limitado de obras maestras. A diferencia del violín, un grupo reducido de composiciones definen en gran medida el valor de un intérprete.
La versión de Rostropovich de las suites de Bach está entre las mejores. Hombro con hombro con la de Casals. Hay otras que de tiempo en tiempo prefiero por motivos que van de la pasión al detalle (Tortelier, Fournier, hasta Bylsma) y una que me gana por la destreza del ejecutante (Navarra). Pero siempre vuelvo a la de Rostropovich de tiempo en tiempo, y nunca me defrauda: ahí está, esperándome, una grandeza de espíritu y sobriedad única, en una obra que es monumento y ejemplo de una construcción artística elevada con recursos reducidos.
Igual me ocurre con los más conocidos conciertos para chelo, repetidos temporada tras temporada en todo el mundo: Dvorak, Schumann, Elgar, Saint-Saëns, Shostakovich, Prokofiev. Sobre todo en el primero de los mencionados, la interpretación de Rostropovich es de primer orden. De nuevo, me inclino por Navarra para el primer lugar en Dvorak y Elgar. Sus interpretaciones de los dos compositores soviéticos no tienen rival. Sólo hay una interpretación del chelista que nunca escucho: el célebre quinteto para cuerdas de Schubert, que toca junto al cuarteto Emerson. Curiosamente, es una de mis obras preferidas.
Hablar de Rostropovich condena a más de una repetición. No puedo dejar de mencionar que a principios de la década de 1970, él y su esposa, la soprano Galina Vishnevskaya, acogieron a Solzhenitsyn en su dacha, cuando los autoridades soviéticas le hacían la vida imposible al escritor.
Rostropovich trató inútilmente que las autoridades de Moscú publicaran Agosto 1914, la novela de Solzhenitsyn. Cuando éste obtuvo el premio Nobel de Literatura en 1970, escribió una carta abierta a los medios de comunicación soviéticos, en protesta por el acoso al autor. La carta no apareció en la prensa de la URSS, pero sí en Occidente.
“Por favor, explíquenme, ¿por qué con tanta frecuencia en nuestra literatura y arte, personas absolutamente incompetentes en este campo tienen la última palabra?”, escribió Rostropovich. Terminó conquistando el derecho que se le negaba. Durante un homenaje que se le ofreció el 27 de marzo, con la muerte ya cercana, fue él quien nos dijo sus últimas palabras en público. No fueron para censurar a nadie, sino una muestra más de amabilidad y sencillez: “Me siento el hombre más feliz del mundo. Seré más feliz si esta tarde les resulta placentera”.

viernes, 27 de abril de 2007

Mstislav Rostropóvich (1927-2007)







Dos mil doscientos millones de dólares en alimentos estadounidenses


Cuba ha gastado casi 197 millones de dólares en alimentos y productos agrícolas estadounidenses en lo que va del año, y recientemente levantó una prohibición al arroz de grano largo de Estados Unidos que había impuesto por temor a la contaminación genética, dijo el viernes un alto funcionario, según la Associated Press.
Raúl Sánchez, director de la división estadounidense de la compañía importadora de alimentos de la isla, Alimport, dijo que desde que Cuba empezó dichas importaciones en diciembre del 2001 ha firmado contratos con 163 empresas, productores y exportadores en 35 estados. También ha establecido relaciones de trabajo con 22 puertos estadounidenses y ha recibido bienes de 37 estados.
En un discurso ante representantes de Mercury Medical -una compañía de suministros médicos en la Florida- que vinieron por dos días a Cuba para exhibir algunos de sus equipos, Sánchez dijo que la isla gastó 196.8 millones de dólares en alimentos y productos agrícolas estadounidenses en lo que va de 2007, y 578.8 millones de dólares el año pasado.
El total que dio para 2006 fue ligeramente superior al anunciado el mes pasado por el presidente de Alimport, Pedro Alvarez, cuando habló de 560 millones. Cuba incluye la suma que paga por transporte y otros costos logísticos cuando divulga el total pagado por artículos estadounidenses.
Sánchez dijo que desde 2001, Cuba ha gastado 2,200 millones de dólares en alimentos y productos agrícolas estadounidenses, pero que unos 340 millones de esa suma fueron para el transporte solamente.
El Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba intenta calcular la suma que la isla gastó en importaciones estadounidenses sin tener en cuenta los costos logísticos.
Informó que Cuba compró unos 340 millones de dólares en esos rubros el año pasado, una disminución del 3 por ciento respecto del 2005. El consejo calcula el total en 1,500 millones de dólares desde diciembre de 2001.
Las compañías estadounidenses pueden vender medicamentos y suministros médicos directamente al país según la Ley de la Democracia Cubana de 1992. Una ley aprobada en 2000 autorizó pagos solamente en efectivo por la venta de alimentos y productos agrícolas estadounidenses.
Cuba se negó a importar siquiera un grano de arroz durante más de un año debido a disputas por la financiación, pero finalmente accedió a aprovechar la ley después que el huracán Michelle afectó sus abastecimientos en noviembre del 2001.
Tres años después, el gobierno del presidente George W. Bush impuso reglas más estrictas para el pago cubano por bienes estadounidenses.
Fotografía: Pedro Alvarez, presidente de la empresa de importación agrícola de Cuba, muestra el ganado procedente de Minnesota en esta foto de archivo de julio de 2003.
(Cristobal Herrera/AP)

El problema de la falta de higiene



Los cubanos valoran la gratuidad de los servicios médicos del país y la capacidad del personal del sector, pero se quejan de la falta de higiene de las instalaciones, la escasez de suministros y la lentitud, según el último número del semanario Bohemia, informa la agencia Efe.
De acuerdo con un sondeo realizado por la publicación, la gratuidad del servicio, la preparación y capacidad del personal de salud y el equipamiento tecnológico de hospitales y policlínicos son los aspectos más valorados por los cubanos sobre el servicio sanitario.
Por el contrario, las quejas se centran en los problemas de organización del sistema, de eficacia y rapidez, la escasez de suministros y la falta de higiene, según Bohemia, que subraya que pacientes y trabajadores de los servicios de salud coincidieron en sus valoraciones.
La revista atribuye al bloqueo económico impuesto por EEUU. sobre la isla parte de los problemas detectados en el sistema sanitario.
Destaca sin embargo, que ''entrevistados del sector aprecian que algunas carencias actuales obedecen más a ineficiencias administrativas que a limitaciones financieras del país u obstáculos con sello yanki''.
''A qué responde, si no, el desabastecimiento de modelos para dietas, para certificados médicos o para recetas, confesado por varios doctores en policlínicos o consultorios de Ciudad de La Habana'', se pregunta el semanario.
La revista también menciona ''otros déficits (sic)'' como la falta de medios para esterilizar el instrumental quirúrgico o de películas para rayos X.
El problema no es nuevo, a juzgar por un informe elaborado por un equipo de profesores en 2004 que, tras un recorrido por instituciones de salud del país, detectaron ''problemas organizativos en los servicios que acrecientan las dificultades y escaseces del momento''.
A juicio del doctor Francisco Rojas, premiado por la Organización Panamericana de la Salud, los especialistas cubanos están sometidos a un exceso de trabajo debido a una ''frágil organización de los servicios y no al envío de médicos internacionalistas a otros países''.
Alrededor de 30,000 médicos y profesionales de la salud cubanos trabajan fuera del país, en su mayoría en Venezuela, principal socio y aliado de Cuba, y la exportación de este tipo de servicios se ha convertido en una de las principales fuentes de ingresos para la isla.
Además, Cuba y Venezuela impulsaron en 2004 la llamada "Operación Milagro'' que permitió operar de problemas oftalmológicos a cientos de miles de pacientes latinoamericanos de bajos recursos.
Fotografía: Javier Galeano/AP

jueves, 26 de abril de 2007

Consumo extranjero, consignas cubanas


Una bandera con la imagen del guerrillero Ernesto Che Guevara en la mano, vestida con una camiseta de confección extranjera con el nombre del cuarteto inglés The Beatles y gritando en una concentración habanera. Esta niña cubana es en buena medida una representación de la actual situación en la isla. Verdad y disimulo. Ropa extranjera y consignas del patio. El eterno ejercicio de la política callejera. La ideología como ejercicio nacional y el escape diario de la batalla diaria del consumo .
Cientos de afiliadas a la oficial Federación de Mujeres Cubanas (FMC) se concentraron hoy frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana en protesta por la liberación de Luis Posada Carriles, acusado de terrorismo por Cuba y Venezuela.

Aspiran a récord en esperanza de vida


Cuba tiene una esperanza de vida casi similar a la que se observa en Estados Unidos, de acuerdo a una información que divulga hoy la Associated Press.
Muchos cubanos atribuyen este fenómeno a la atención médica gratuita, el clima benigno y el ritmo de vida en la isla, libre del estrés. Algunos consideran que esos beneficios compensan las tribulaciones y la escasez que suelen padecer.
''A veces hay que comer y a veces no hay. Pero tampoco hay ancianos que duermen en la calle como en otros lugares'', dijo Raquel Naring, de 70 años, quien se jubiló de su empleo en una gasolinera.
El promedio de esperanza de vida en Cuba es de 77.08 años, el segundo más alto en América Latina después de Puerto Rico. La cifra es 11 años superior al promedio mundial, de acuerdo con el registro de datos mundiales de la CIA, correspondiente al 2007.
El documento señala que la esperanza de vida de los cubanos promedia 74.85 años para los hombres y 79.43 para las mujeres, en comparación con 75.15 y 80.97, respectivamente, para los estadounidenses.
La mayoría de los cubanos vive sin pagar el alquiler de sus viviendas. La comida, la electricidad y el transporte tienen subsidios considerables. Pero para muchos, la isla puede ser un lugar donde resulta difícil envejecer.
Las viviendas que fueron lujosas antes de la revolución de 1959 están en ruinas y muchos apartamentos repletos son el hogar de tres generaciones de una familia. La escasez de alimentos, agua y medicamentos es crónica.
Pero resulta gratuita la mayoría de las medicinas y las visitas a los médicos, quienes suelen alentar a la prevención de los problemas de salud.
''Hay un médico de familia en cada esquina, casi'', dijo Luis Tache, de 90 años, quien padece ceguera a consecuencia del glaucoma, pero conversa con entusiasmo y se mantiene al tanto de las noticias.
Tache vivió en Nueva York durante seis veranos seguidos, a partir de 1945. Pagaba ahí 8 dólares mensuales por un apartamento amueblado en la Calle 116 y Broadway. El profesor se retiró hace 30 años.
Sentado en una mecedora dentro de su ventilada sala en el distrito capitalino de Playa, Tache señaló que el comunismo ''tiene cosas buenas y malas'', aunque opinó que el costo de vivir en las sociedades capitalistas ''debe ser muy estresante''.
Un estilo de vida relajado, en el que resulta más importante dedicar tiempo a la familia que impulsar la carrera profesional, mantiene saludables a los cubanos, dijo Tache.
''Es malo para la producción, para la nación, pero es bueno para la gente'', dijo.
El gobierno administra asilos para los ancianos sin familiares que los cuiden, aunque esos centros suelen estar repletos. Varias organizaciones comunitarias se cercioran de que los ancianos se cuiden entre sí.
''Es una sociedad muy, muy alegre. No hay tantas preocupaciones ni tantos problemas y eso le ayuda a uno mucho'', dijo Alida Gil, de 57 años, quien dirige un grupo comunitario en la Habana Vieja, conocido como Círculo de Abuelas 2000.
De lunes a viernes, poco antes de las 8 de la mañana, Gil dirige los ejercicios de calistenia de una veintena de ancianas, durante unos 40 minutos, en una habitación desprovista de ventanas y sin agua corriente, dentro de un edificio propiedad del
estado, decorado con fotos de Castro y de su hermano Raúl.
Uno de los médicos personales de Castro, Eugenio Selman, ayudó en el 2003 a inaugurar el Club de los 120 Años, una organización de más de 5,000 ancianos, muchos de los cuales tienen más de 100 años, originarios de varios países, incluido Estados Unidos. Los integrantes de la organización esperan llegar a los 120 años mediante dietas saludables, ejercicio y una actitud positiva ante la vida.
Selman no ha hablado públicamente desde que Castro enfermó, pero había sugerido que el gobernante podía llegar a los 120 años. No está claro si Castro es miembro del club.
Gerardo de la Llera, quien ejerce aún la medicina a los 77 años, es el vicepresidente del club. Señaló que la integrante de más edad es una mujer de 122 años, quien vive en la provincia oriental de Granma, pero dijo desconocer su nombre ni su fecha exacta de nacimiento.
El gobierno ha manifestado su deseo de que Cuba se convierta en el líder mundial en esperanza de vida, superando los 82 años de Japón y Singapur.
Fotografía superior e inferior: miembros del Club de los 120 años realizan ejercicios en La Habana Vieja (Rodrigo Arangua/AFP/Getty Images)
Fotografía izquierda: Lourdes Fernández lee poemas en el Círculo de las Abuelas 2000, en La Habana. (Javier Galeano/AP)


miércoles, 25 de abril de 2007

La Habana devuelve a un fugitivo estadounidense luego de 40 años


El gobierno estadounidense informó hoy que tiene bajo su custodia al fugitivo Joseph Adjmi, que huyó a Cuba tras ser condenado por fraude postal en 1963, pero fue detenido por las autoridades de ese país, informó la agencia Efe.
Adjmi fue sentenciado en 1963 a diez años de prisión por cometer fraude a través del Sistema de Correos pero, en vez de acudir a una cita judicial para cumplir su sentencia, permaneció fugitivo durante 40 años.
Las autoridades estadounidenses emitieron una nueva orden de arresto en 1965 y no recibieron noticia del fugitivo hasta que, a comienzos de 2006, la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba recibió información de que Adjmi se encontraba en suelo cubano.
El Departamento de Estado indicó hoy en una nota que las autoridades cubanas aceptaron la solicitud de EEUU. de deportar a Adjmi a este país.
Escoltado por agentes de seguridad del Departamento de Estado, Adjmi llegó hoy a Miami, donde fue detenido por las autoridades federales en cumplimiento de una orden de detención en su contra, puntualizó la nota.
Fotografía: Javier Galeano/AP

Mejor por televisión


Según Ricardo Alarcón, Fidel Castro debería reaparecer en televisión antes que en el desfile del primero de mayo, aunque está ''muy bien'' y lejos de ser "un hombre liquidado''.
''Una cosa es estar bien, pero estar ahí dos horas viendo un desfile... prefiero verlo por televisión. Se ve mejor por televisión'', dijo Alarcón en una recepción la noche del martes al ser consultado sobre si Castro aparecerá en público el Día Internacional de los Trabajadores.
El presidente del Parlamento cubano afirmó que Castro está ocupado en varios asuntos y se comunica por teléfono ''varias veces al día'' con sus colaboradores, de acuerdo a un cable de la Agence France Presse.
''Está muy al tanto de las cosas principales, siguiéndolas con mucho interés, con mucha atención. No tiene nada que ver con un hombre liquidado (...). Sé de algunos temas que está siguiendo, los que tienen que ver con eso me dicen que les llamó'', dijo Alarcón.
Comentó además que es notable la mejoría que se observa en Castro en las tres últimas fotos publicadas en los diarios cubanos este sábado, donde se le ve con más peso, en traje deportivo, sentado y de pie, en un encuentro de una hora con Wu Guanzheng, alto dirigente del Partido Comunista Chino.
''Francamente hubo algunas fotos, algunas tomas que no fueron muy felices (anteriores), pero estas no. Yo vi a Wu y le pregunté (cómo lo vio) y estaba impresionado; me dijo: Está muy fuerte''.
Alarcón, número tres en la jerarquía del Estado cubano, insistió en que Fidel Castro no siempre estuvo en todos los desfiles del primero de mayo, y recordó uno que fue presidido por Raúl Castro a principios de la revolución que triunfó en 1959.
''No tengo la menor idea de quiénes son las personas que van a estar en el acto.
Está invitado (Fidel) como todo el mundo, si va o no va...'', dijo jocosamente el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Fotografía: Alejandro Bolivar/EFE

Raúl Rivero gana el Ortega y Gasset


El poeta y periodista Raúl Rivero ganó el Premio Ortega y Gasset 2007 de Periodismo impreso en la categoría de Mejor Labor Informativa, informó este miércoles el diario español El País.
El jurado de esta XXIV edición del galardón concedió el premio por unanimidad a Rivero, por su ''lucha tenaz y comprometida por la libertad informativa''.
''No puedo eludir la alegría personal por un premio, pero en las circunstancias por las que atraviesa mi país quiero compartirlo con los 25 colegas que están presos y con los que están en la calle, trabajando como empezamos nosotros, con presión policial y en condiciones precarias'', dijo Rivero al periódico digital Encuentro en la Red tras conocer la noticia.
En declaraciones a la agencia Efe, Rivero expresó que el galardón "es muy importante profesionalmente y como periodista, por la fuerza y el significado que tienen estos premios y porque demuestran que he sido recibido en España con mucho afecto''.
Pero ''este premio no sólo tiene sentido por la satisfacción personal que me aporta, sino que es muy importante también que lo comparta con los 25 periodistas que siguen prisioneros por ejercer su profesión y con los otros reporteros que intentan hacer periodismo libre en medio del escrutinio policial permanente'', añadió Rivero en sus declaraciones a Efe.
''Este camino mío hacia la libertad en Cuba surgió de ahí, de trabajar en la calle en una pequeña agencia de noticias, como muchos jóvenes que ahora se arriesgan todos los días, y, por eso, lo menos que puedo hacer es compartirlo con ellos'', agregó.
El poeta y periodista recordó que ''hace una semana condenaron en Cuba a un periodista a cuatro años de prisión en un proceso de cuatro días, y hace tres jornadas acaban de condenar a doce años, en un juicio secreto, al abogado Jiménez Losada''.
Por eso, consideró que, aunque ahora haya habido liberaciones, ''las celdas no acaban de estar vacías'', porque las personas que han salido a la calle ya habían cumplido su condena, agregó Rivero a Efe.
''Y mientras tanto hay casi 300 presos políticos en cárceles brutales, sufriendo por el capricho de unas personas por el mero hecho de ser demócratas y trabajar pacíficamente durante años'', insistió.
Rivero fue uno de los 75 disidentes enviados a prisión en la primavera de 2003. El régimen castrista lo condenó a 20 años de cárcel. A finales de 2004 recibió una licencia extrapenal por motivos de salud, y en abril de 2005 se exilió en España.
En la isla fundó la agencia independiente de noticias Cuba Press, contribuyó a la publicación de la revista disidente De Cuba, y colaboró con medios de prensa internacional con artículos en los que denunciaba la situación en el país.
Actualmente es columnista semanal del diario español El Mundo, el periódico El Nuevo Herald y de Encuentro en la Red, además de miembro del Consejo de Redacción de la revista Encuentro de la Cultura Cubana.
Fotografía: Raquel Manzanares/EFE

En tinieblas


Desde hace algún tiempo, diversos expertos vienen alertando de la falta de información sobre la situación en la isla, especialmente en lo que respecta a la salud de Fidel Castro, a disposición de la Casa Blanca, para elaborar una política pertinente. Funcionarios de la administración también se han expresado en igual sentido. El propio Caleb McCarry, nombrado coordinador por Estados Unidos para una eventual transición en Cuba, ha reconocido "su ignorancia y la de Washington" sobre el estado de salud del gobernante.
Un funcionario de inteligencia acaba de reconocer que Castro ha mejorado y cada vez participa más en la política exterior, aunque no es problema que vuelva a retomar el mando de la forma absoluta y omnipresente que caracterizó su gobierno por años.
La información sobre las palabras del funcionario, realizada por el periodista Pablo Bachelet, aparece en las ediciones de hoy de El Nuevo Herald y The Miami Herald.
La evaluación del funcionario, que mantuvo el anonimato, es en parte una refutación de lo expresado por John Negroponte, cuando era director de Inteligencia Nacional, quien afirmó que Castro tenía “meses, no años” de vida.
La inteligencia norteamericana estima que Castro puede sufrir diversos padecimientos, entre ellos el Mal de Parkinson, diverticulitis y la enfermedad de Crohn, una inflamación del tubo digestivo.
Castro ha negado padecer de Parkinson, al tiempo que ha restado importancia al supuesto caso de que lo tuviera, citando el ejemplo de Juan Pablo II, que por años se mantuvo activo y viajando pese a sufrir el mal. Aunque La Habana no ha confirmado el diagnóstico de diverticulitis, prevalece el criterio de que fue este trastorno lo que obligó a una operación de emergencia al gobernante. En enero de este año, el cirujano español José Luis García Sabrido, quien examinó a Castro, declaró que éste de 80 había sufrido complicaciones tras someterse a una operación quirúrgica en su aparato digestivo, pero que podría retomar su actividad cotidiana si lograba recuperarse completamente. La enfermedad de Crohn se agrega ahora a una ya larga lista males, que la CIA parece empeñada en hacer creer que Castro sufre. Que sea cierto o no continúa siendo una incógnita.
Es lógico que la inteligencia Norteamericana haga una nueva evaluación sobre la salud de Castro, a partir de lo ocurrido en las últimas semanas. Nada se puede reprochar al hecho de que los nuevos datos cambien pronósticos anteriores. No sólo los servicios de espionaje norteamericano, sino periodistas de todo el mundo, analistas y diplomáticos han estado especulando, casi siempre con poco acierto, sobre el destino del gobernante. No resulta nuevo agregar que Washington ha demostrado, y declarado, estar casi en tinieblas sobre lo que ocurre en las altas esferas de poder en Cuba.
Hay sin embargo dos aspectos importantes en la información de Bachelet, más allá de la marcha atrás implícita respecto a lo expresado por Negroponte.
Uno es el reconocimiento de la efectividad demostrada por el régimen de La Habana para manejar la crisis.
“Creo que han tenido mucho cuidado en esconder las grietas”, dijo el funcionario.
El otro es admitir la presencia de Fidel Castro, el hecho de haber delegado el poder pero no abandonar completamente el mando, salvo en los momentos de gravedad, ha impedido que Raúl y otros emprendan algún tipo de reforma, aunque se ponga en duda que éstas impliquen un acercamiento al modelo chino.
Días atrás el Lexington Institute emitió un informe, Eight Months and Counting, en que señalaba que la aparente recuperación del gobernante establecía un escenario diferente al imaginado cuando éste enfermó hace ocho meses.
La falta de avance de una nueva política económica era un indicador mejor, sobre la condición de Fidel Castro, que las especulaciones políticas al respecto. Antes de que Castro enfermera, había señalado la necesidad de enfrentar problemas estructurales en la economía, y luego del traspaso de poder habían surgido indicaciones en el sentido que una serie de cambios eran necesarios para resolver toda una gama de problemas que no se debían sólo a la corrupción. Pero, enfatizaba el documento del Lexington Institute, poco había ocurrido al respecto.
Las declaraciones de la fuente de inteligencia que aparecen hoy en el Herald son una señal de que Washington ha modificado su percepción sobre el futuro inmediato del régimen castrista. Lo natural es que, tras esa nueva evaluación, ocurra un cambio de política. No creo que ocurra. Cuba no es una prioridad para Estados Unidos, salvo desde la perspectiva de una situación de inestabilidad política en la isla y una posible crisis migratoria. No sólo existen planes de contingencia al respecto, sino que un mejoramiento de Castro no cambia, más bien reafirma, la estabilidad imperante.
La segunda condición para que todo siga igual es la influencia de los legisladores cubanoamericanos y el cabildeo de la llamada “línea dura” del exilio, el sector de esta comunidad con mayor poder económico y electoral para imponer -o promover, para quienes encuentran muy dura la expresión- su criterio.
Pero que la inteligencia norteamericana adopte ahora una posición más realista, respecto a la recuperación del mandatario, sirve también a quienes favorecen en el Congreso una posición más flexible respecto a los viajes a la isla.
Es precisamente la falta de contactos una de las razones principales de que este gobierno no sepa lo que está ocurriendo en Cuba. No hablo del enigma que rodea a la salud de Castro. Me refiero al hecho de que la actitud de “plaza sitiada” sólo favorece el estancamiento, que en última instancia beneficia únicamente a los recalcitrantes de Miami y La Habana.
He dejado para el final lo que creo más importante, de asumir la Casa Blanca una actitud más realista respecto al caso cubano. Sin no lo destacado antes, es porque también temo que Washington hará poco o nada en este sentido.
La recuperación de Castro, y su posible vuelta al poder -en un desempeño limitado, pero primordial de sus funciones- podría permitir a España desempeñar el papel de mediador o “interlocutor” que Madrid está buscando. Lo correcto es que Washington apoye, y no obstaculice, esa función. Está por ver si esto ocurre. De ser así, sería una derrota para la intransigencia en Miami.
Por otra parte, y al contrario de lo que algunos creen en esta ciudad, el regreso de Fidel Castro puede ser no la confirmación de la continuidad sino el inicio de un cambio paulatino, prolongado y lleno de limitaciones. Hablo de cambios en algunos aspectos económicos, sin tocar para nada los políticos y manteniendo un férreo control. Quizá al decir esto soy ingenuo o tonto. Pero sería una lástima que el gobierno de La Habana no aprovechara la oportunidad. Al igual que me ocurre con la administración norteamericana, debo agregar de inmediato que soy pesimista.
De momento, esta esperanza se fundamenta más en razones psicológicas que políticas. Ese es su punto débil. Se apoya en algo tan poco sólido como la salud de una persona anciana y débil -una recaída, que puede ocurrir en cualquier momento, echa por tierra toda esta especulación- y tiene en su contra la proverbial obstinación del gobernante cubano. Pero no hay duda de que la cuestión no es tan simple como que mañana Castro asume sus funciones, y los nueve ¿diez, once? meses transcurridos se conviertan sólo en un paréntesis de tensión y espera. Un mal momento para los castristas, una frustración más para el exilio.
Fotografía: Rodrigo Arangua/AFP/Getty Images

¿Y ahora qué?


En septiembre del pasado año escribí un comentario que fue muy criticado por el sector más recalcitrante del exilio de Miami.
Hablaba entonces de la diferencia entre mentir y controlar la información. Traté de aclarar que, en el caso de la salud del gobernante cubano, Fidel Castro, el régimen de La Habana controla la información sobre su salud, la ocultaba, dosificaba, escogía el momento conveniente para brindarla. Nada de esto era nuevo, ya que desde el primer momento ésta había sido declarada “Secreto de Estado”.
Lo que más molestó fue mi afirmación de que no había encontrado pruebas de que el gobierno estuviera mintiendo. “No ha dicho que el mandatario se recuperará rápidamente. No ha aclarado su padecimiento, por lo tanto caben las especulaciones. Especular, por otra parte, no nos garantiza que estemos en lo cierto.
La realidad es que no es fácil refutar lo aparecido en la prensa de La Habana. Esta ha recurrido a parábolas y cursilerías, para esquivar enfrentar la verdad. Pero de nuevo hay que afirmar que no ha tratado de engañar a la población o al mundo con un diagnóstico falso”.
Por entonces, lo que estaba a la orden del día en esta ciudad era afirmar que Castro padecía de cáncer, decir que había muerto y se ocultaba la noticia, empeñarse en presentarlo como un hombre incapaz de hilvanar una oración.
Pese a que aclaraba que hacía una distinción en un caso específico, que no afirmaba que todo lo que aparecía en la prensa oficial cubana era cierto, especificar que no consideraba correcto ese control estricto de la información, me acusaron de vocero del castrismo, repetidor de los temas de la Mesa Redonda cubana. Se llegó a la infamia de acusarme de hablar con anticipación de los mismos temas, y con igual enfoque ideológico, que trataba la televisión cubana.
Hoy está claro quienes fueron los mentirosos, al menos los equivocados.
Si vuelvo a tocar la cuestión no es con afán revanchista, y mucho menos porque espere una satisfacción, que sé nunca va a producirse.
Es porque sigo considerando que si bien la especulación es una práctica necesaria ante la incertidumbre -algo que por otra ejerzo a diario-, mentir con impunidad, repetirle a un sector de la población sólo lo que ésta considera grato escuchar, ver o leer es una contrapartida equivocada, que por lo general se asume tranquilamente y sin reproches aquí en Miami.
Responder a la falta de información con rumores y mentiras es un ejercicio que se practica con demasiada frecuencia en esta ciudad.
Dije entonces que ante la falta de datos objetivos, frente a la imposibilidad de confirmar una fuente o acudir a los organismos gubernamentales para verificar o al menos contrapesar una declaración, se opta por publicarla tal y como la recibimos.
Lo repito ahora: hablar mal del régimen de Castro es sumamente fácil en esta ciudad.
Hay una comodidad casi irresistible en no ir a favor de la corriente. Nada más sencillo y lucrativo que decir lo que todos quieren escuchar, escribir lo que se ansía ver en blanco y negro. Brindar como un testimonio cierto lo que otros esperan que se diga.
Esa fragilidad de la verdad (o de la mentira) ha permitido cosechar triunfos, salarios elevados, puestos envidiables, contratos jugosos y aplausos aquí en Miami.
Ese conocerse a salvo de una refutación, impune a los tribunales, excluido de las leyes de libelo ha servido para fabricar más de una reputación entre nosotros.
Es una lástima que no surja a menudo la duda, la inquietud por estar practicando el oficio de forma desleal.
En este sentido, considero que en especial la radio exiliada —pero no sólo ella— ha cumplido una función más cercana al ambiente familiar que a la sociedad.
Sólo que ese apoyo emocional tiene también su lado malo: hace a los receptores dependientes de un medio complaciente, pero al mismo tiempo engañoso; obliga a refugiarse en el comentario tonto pero amable, la esperanza infundada, la ilusión y el sueño.
Durante años hemos participado de rumores, exageraciones y falsedades sólo sustentadas en el poder que otorga la distancia, el aislamiento, el desconocimiento y la impunidad.
Todos estos factores —y otros— son responsables de que muchos aquí se conformen con una repetición de lo que creen saber.
Recibir a diario falsedades, medias verdades y aceptar omisiones en las noticias ha sido el pan diario de quienes se limitan a fuentes de información limitadas por la ideología de quienes las trasmiten.
Nada mejor para los poderes establecidos —en La Habana y en Washington— que adoptar la actitud de plaza sitiada. ¿Alguien duda de lo conveniente que resulta estar cómodamente instalado, sin preocuparse en los “peligros” de una discusión abierta?
Es por ello que abogo por los encuentros entre profesionales, las visitas sin restricciones a ambos países, el turismo sin trabas, viajes en que las aduanas no censuren la entrada de libros y los funcionarios no metan las narices en las billeteras.
Mientras esto no ocurra, los mediocres tendrán su reino asegurado, aquí y allá
Nada más fácil que llenar los reportajes, crónicas, comentarios y programas radiales y televisivos de frases hechas, de lo que se puede decir y criticar. Lo demás dejarlo fuera, si acaso comentarlo entre amigos, aunque siempre midiendo las palabras.
Ahora que un funcionario de inteligencia norteamericano acaba de rectificar la versión equivocada de que Castro padecía de cáncer, que finalmente se han desechado las declaraciones erróneas de que al gobernante cubano le quedaban “meses, no años” de vida, formuladas por John Negroponte, cuando era director de Inteligencia Nacional, es un buen momento para reflexionar sobre alcance de la verdad, que finalmente termina por imponerse.
No importa si Castro muere hoy. Es posible que ocurra, como puede pasarle a cualquier ser humano. Lo importante es aprender a no rechazar de antemano las opiniones contrarias, a no tratar de impedir que se conozcan, sólo por el hecho de que nos desagraden. Lo que merece el más fuerte rechazo es el apoyándose en el poder para censurar al contrario.
No se sabe a plenitud lo que le ocurrió a Castro en estos meses. Sí se ha dicho que estuvo grave, al borde de la muerte. Hubo fundamento para creer que su fin era inminente. Pero también para dudar, para analizar la poca información disponible y plantear otras posibilidades. El trata de silenciar las opiniones que se apartan de nuestros deseos es, en el mejor de los casos, una demostración de un pensamiento primitivo e infantil.
Sería bueno que todos en esta ciudad comenzáramos a escuchar voces contrarias, ideas divergentes, opiniones opuestas. Nos evitaría más de una frustración.
Fotografías: Javier Galeano/AP

martes, 24 de abril de 2007

El destructor



Que en pocos años la voluntad y los actos de un hombre torpe e iletrado pudieran cambiar la visión y el destino de un siglo debe servir de ejercicio de modestia. Boris Yeltsin fue fanfarrón y débil durante buena parte de su vida, pero tuvo dos o tres instantes de lucidez y coraje que la determinaron.
Uno de los dos mejores momentos de Yeltsin es su arenga sobre un tanque de guerra, cuando llamó a los moscovitas a que impidieran la consolidación del golpe de Estado que pretendió derrocar a Mijail Gorbachev, en agosto de 1991. El otro es su renuncia al poder la noche de fin de año, siglo y milenio. En apenas nueve años destruyó un sistema y un imperio. Nunca tuvo capacidad y siempre la faltó la salud para construir una nueva nación o sentar las bases sólidas para la edificación de una sociedad mejor que la que por décadas conocieron millones de soviéticos. Si se agrega que fue capaz de liquidar un régimen totalitario, que provocó la muerte de decenas de millones de personas y resultó incapaz de reformarse, ni política, ni social, ni económicamente, su afán destructivo puede considerarse una bendición.
Sin embargo, las consecuencias de la eliminación de un mal sistema no fueron siempre buenas. No porque sirviera lo anterior, sino por la miseria, la injusticia y la desigualdad generadas por el cambio. Quizá cierto grado de desajuste era inevitable, pero lo que vino fue el caos, que se ha extendido por años y terminó con el establecimiento del gobierno cada vez más tiránico de Vladimir Putin. Del totalitarismo a la tiranía, el precio ha sido alto.
Limitar el juicio de la actuación de Yeltsin a lo ocurrido en Rusia resulta injusto. Si Gorbachev permitió que los llamados países socialistas se independizaran de la URSS, con las repúblicas soviéticas no fue tan generoso. En este punto Yeltsin lo supera. Desde que llegó al poder comenzó a negociar el desmantelamiento del imperio y la independencia de una serie de naciones que no eran más que colonias dentro un imperio, sólo que sin un océano de por medio, condenadas a un destino impuesto por fronteras y guerras.
Cualquiera que visitó algunas de estas repúblicas soviéticas sabe de lo que hablo. La realidad superaba cualquier descripción que aparecía en los libros occidentales. Bajo la mentira de que Stalin había resuelto el problema de las nacionalidades, se ocultaba una represión feroz. Las masacres, traslados forzosos de poblaciones enteras y los millones de desplazados que murieron de hambre ya son de conocimiento público. Pero hay otra dimensión que con frecuencia se olvida, y que va más allá del terror y la muerte, aunque por supuesto no los supera. Se trata de la humillación cotidiana en que vivían sus ciudadanos, en algunos casos habitantes de países con una rica historia cultural y política, con valiosos recursos económicos, y que vivían sometidos a un régimen de ciudadanos de segunda clase, dependiendo en absoluto de las decisiones de Moscú. Hablo especialmente de Ucrania y las repúblicas bálticas.
Visité Lituania a comienzos de la década de 1980. Por entonces era de los que creía que, pese a todas las atrocidades, muchas conocidas y otras por conocer, Stalin realmente había resuelto el problema de las nacionalidades. Lo que encontré en Vilna, Kaunas y otras regiones lituanas fue muy diferente a lo que decían los libros de la academia soviética. Todos los letreros y carteles, desde el nombre de las calles hasta las indicaciones sobre los productos en los supermercados estaban escritos en lituano y en ruso. Todas las reuniones en los ministerios se celebraban en ruso. No es que el bilingüismo de por sí fuera un problema, sino que ejemplificaba el problema: Moscú mandaba en su idioma. No he olvidado las miradas de odio de las ancianas lituanas, las únicas que se atrevían a ello, cuando oían a mi traductor hablar en ruso.
Yeltsin tuvo que enfrentar al nacionalismo ruso en su patria, y si bien logró que Rusia emergiera como la heredera única e indiscutible del imperio, desde el asiento en Naciones Unidas hasta la deuda, algo por lo demás lógico, también accedió a que Ucrania tomara control de la flota soviética del Mar Negro o de las armas nucleares establecidas en su territorio.
Hubo muchos momentos condenables durante el gobierno de Yeltsin, que de defensor de la democracia en la postrimerías de la era de Gorbachev terminó imponiendo la censura, cerrando periódicos, manteniendo una sangrienta guerra en Chechenia y cañoneando con tanques y carros de combate el mismo Parlamento que una vez defendió de los golpistas. Pese a todo, impidió que los rusos sufrieran de nuevo el comunismo o conocieran el fascismo. Salvar a un país de las dos formas de totalitarismo que azotaron el pasado siglo no es poco mérito.
El primer gobernante electo libremente en Rusia, Yeltsin creía que era un hombre con una misión a cumplir: “El sistema me creó y el sistema me cambió. Ahora es el momento de que yo cambie al sistema”, dijo en una ocasión, según el extenso obituario que le dedica el periódico The New York Times.
Creo que Yeltsin quiso un mejoramiento del nivel de vida de los ciudadanos. Cuando en 1989 viajó a Estados Unidos y visitó un supermercado en Houston se sintió abrumado por la variedad de productos disponibles para los ciudadanos comunes. Cita el Times a la biografía de Leon Aron, Yeltsin, A Revolutionary Life, que cuenta que en viaje desde Texas a Miami, permaneció largo rato con la cabeza entre las manos, y que después exclamó: “¿Qué le han hecho a nuestro pobre pueblo?”. La frase, si se produjo, fue más que una salida emocional. Cuando tuvo el poder para lograrlo, se empeñó en que Rusia transitara el camino del mercado, el Estado de derecho y la democracia. En todos estos aspectos tuvo logros parciales, y sus fracasos a veces pesan más que sus triunfos, pero miró al futuro y no al pasado.
Pero no hay que olvidar la situación de la URSS en los momentos en que éste viaja a Estados Unidos. Contrasta esta visita, en cuanto al efecto en la futura actuación de Yeltsin, con la que varios años antes realizó Nikita Krushchev. Para finales de la década de los 80, nadie en la URSS creía en las fanfarronadas de Krushchev.
En lo personal, la vida de Yeltsin es más digna de una ópera que de un estudio. Lástima que el tipo de ópera en que encaja ya no se produzcan. En lo político, el mejor estudio no permite analizarlo sólo sino en compañía de Gorbachev. Dos vidas divergentes que se buscan y repelen en más de una ocasión, pero uno sin el otro no hubieran logrado mucho, quizá nada. Uno salva al otro y uno echa a un lado al otro. Los papeles se cambiaron en más de una ocasión, como actores obligados a un mismo escenario, pero con un espejo invertido de por medio. Gorbachev intentó reformar el comunismo, humanizarlo. Yeltsin, con menos inteligencia, y quizá por ello, se dio cuenta de que carecía de sentido. El primero creyó en el marxismo-leninismo, el segundo jamás se preocupó por leer una página de Marx. Sólo que la vocación comunista de uno fue un fracaso y el oportunismo del otro le permitió mejores resultados. Gorbachev es admirado en Occidente y menospreciado en Rusia. Con Yeltsin ocurrió lo contrario. Más allá de éstas y otras diferencias, ambos fueron tentados por la buena vida, incluso por el lujo, pero Lo más singular en toda esta historia es que nadie, ni el analista más agudo ni el espía más sagaz, fueron capaces de predecir que el fin del comunismo y el imperio soviético llegaría de la mano de un mediocre dirigente del partido de provincias.
Fotografías:
superior (Mijail Metzel/AP)
izquierda (Dima Jorotayev/Epsilon/Getty Images)
derecha (Mijail Metzel/AP)
abajo (Stringer/AFP/Getty Images)

lunes, 23 de abril de 2007

¿Cómo sobrevivir tras el fin de Fidel Castro?



El ejemplar de abril de Le Monde dipolomatique, edición colombiana, trae un artículo del ensayista cubano Aurelio Alonso sobre el futuro del modelo imperante en la isla una vez que la dirección de éste salga “de manos de Fidel [Castro]”.
Alonso identifica acertadamente la mayor virtud política —ésta no es más que la ciencia y el arte de alcanzar y conservar el poder— del gobernante: “el teorema que hará inmortal a Castro es la demostración de lo mucho que se puede lograr en condiciones tan adversas: resistir…”. A partir de ese hecho, queda la pregunta: ¿qué ocurrirá a los seguidores, cuando no cuenten con la presencia del guía? “Nadie puede dirigir desde la tumba”, afirma el ensayista, y aunque su visión del futuro es positiva, no por ello deja de destacar la necesidad de cambios.
Estos tienen que ver fundamentalmente con los aspectos económicos y políticos. Con respecto a los primeros, señala Alonso: “En el caso cubano, el éxito o el fracaso de este medio siglo no pueden ser medidos por la consolidación del desarrollo económico. Ni siquiera la superación de la pobreza de la cual a menudo presumimos, que en rigor ha sido superación de desamparo, porque los niveles de austeridad que tienen que padecer los cubanos son muy altos, y sólo parece que comenzarán a aliviarse a medida que la recuperación permita remontar el drama de los 90”.
Este mejoramiento del nivel de vida, que en la actualidad en la isla se ha trasladado al día en que Raúl Castro logre realmente el poder -si es que ello ocurre en algún momento- no “resuelve” sino parte del problema. Porque si bien se apuesta en favor de la voluntad reformista del ministro de las Fuerzas Armadas en materia económica, nadie guarda ilusiones de que éste tenga el mínimo interés de facilitar igual apertura política.
Sin embargo, Alonso —al igual que otros intelectuales cubanos y latinoamericanos aliados a los regímenes de Cuba y Venezuela— ve la necesidad de una transición hacia “canales de participación efectiva de la población en los mecanismos de decisión en todas las instancias, con la consecuente redefinición del papel de los aparatos del Estado y del Partido en la gestión dirección política del país”.
Sin que en ningún momento utilice la palabra, Alonso plantea un modelo leninista democrático. Esto es un oxímoron.
“La propuesta leninista de ‘centralismo democrático’, como fórmula de poder proletario, ha terminado por consagrar la vertiente centralista para decidir y la democrática para apoyar, cuando su mérito consistiría en que toda acción centralizada esté sujeta a lo que democráticamente se decida”, nos dice.
Espero que no esté lejano el día en que la izquierda cubana pueda actuar libremente y echar por la borda a Lenin. Cuando pueda reconocer que la teoría y la práctica política del fundador de la desaparecida Unión Soviética tenía por objetivo crear un estado totalitario habrá dado un paso de avance. Hasta entonces, se quedará en los márgenes, elaborando artículos para consumo fuera de la isla, mientras se mantiene cómplice de un régimen que niega las libertades más esenciales.
Poco hay que buscar en el llamado “socialismo del siglo XXI”, que postula el presidente venezolano Hugo Chávez y que Alonso cita (me imagino que por la necesidad de anclarse en un puerto seguro). Me cuesta trabajo admitir que las referencias al legado de Mao Tsedong en China y de Ho Chi-Minhn en Vietnam signifiquen algo más que referencias circunstanciales. Quienes favorecen la idea de un gobierno socialista para Cuba cuentan con ejemplos suficientes en Europa, sin necesidad de recurrir al “fantasma de Stalin” para cargarlo de culpas y tratar de reinventar un pasado sin errores. El modelo político-económico creado por Lenin fue no sólo un fracaso sino una aberración histórica. Pretender salvarlo es imposible. Su negación no es la negación del socialismo, o de un sistema que otorgue la prioridad necesaria a la justicia social.
Comprendo las dificultades que tienen los legítimos pensadores de una izquierda cubana a la hora de plantear estos problemas. Reconozco que en su análisis, Alonso ha señalado puntos válidos —más allá del hecho de que éste aparezca en una publicación extranjera, los rodeos obligatorios y las ambigüedades necesarias— y que identifican los dos aspectos claves sobre los que se definirán el futuro cubano: mejoramiento de vida de la población y libertad ciudadana. Una gran interrogante es si los dirigentes cubanos cuentan con la capacidad y el valor necesario para buscar una solución a estos problemas, tras la desaparición del gobernante. Otras preguntas tienen un alcance más largo. Queda por ver si el destino que aguarda a la isla es el restablecimiento de la democracia o algo similar a lo que ocurre en la Rusia actual.
Fotografía: un niño corre durante una protesta frente a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana (Javier Galeano/AP)

domingo, 22 de abril de 2007

El horror del hambre africana


Cientos de veces, la televisión, el cine y los periódicos han mostrado la cara del hambre africana: niños famélicos, madres hambrientas, animales de labranza muertos, campos de sembrado secos. Estos intentos son inútiles; es imposible comprender el hambre sin sentirla. Parte de esta tragedia es que no basta con el horror de las imágenes. Cada día nos vamos acostumbrando más —inmunizándonos más— respecto a los informes sobre sequías, hambre y muerte en Africa, un continente que sólo posee el 1.7 por ciento del comercio mundial, una cifra que en buena medida corresponde a Sudáfrica.
Para comprender el hambre en Africa, hay que tener en cuenta hechos insólitos. En muchas ocasiones, los camiones que transportan la ayuda han sido bombardeados en medio de guerras civiles interminables; los alimentos confiscados por gobiernos o grupos guerrilleros, empleados para alimentar a sus tropas o vendidos para comprar más armas.
Hay una gran burocracia en los organismos de ayuda internacional, lo que en ocasiones dificulta que la ayuda llegue con la rapidez necesaria. Pero éste es un mal menor. Durante años, uno de las pocos sectores económicos en crecimiento en Africa ha sido el relacionado con la ayuda internacional. Por ejemplo, la hambruna que viene azotando a Sudán desde hace años no surgió de la noche a la mañana. Más bien es una condición permanente, que cuando se agudiza alcanza a los titulares de la prensa internacional, para luego ceder el paso a otras noticias, pero sin solución a la vista. Una situación de la que somos más o menos conscientes cada cierto tiempo, siempre en dependencia de que no ocurran otros hechos que la desplacen de la atención del público. Un problema sin solución aparente, que apenas nos limitamos a conocer o a ignorar, en dependencia de los criterios que determinan lo que es noticia o no.
En 1988, el continente africano tenía unos 100,000 trabajadores en los programas de ayuda y desarrollo. Durante las grandes hambrunas de 1985 y 1986 en Sudán, más de 90 organizaciones no gubernamentales laboraban en ese país, todas actuando con independencia unas de otras. Sin una acción coordinada, Todas brindando empleo a camioneros, contratistas y otros que se aprovecharon de la situación, para quienes "sin hambre no había dinero". En la práctica, la situación degeneró en un empleo poco racional de los recursos y gastos económicos innecesarios: un circulo vicioso para los habitantes y los propios trabajadores.
Esta situación empeoró aún más en 1989, tras un golpe de Estado que instauró un régimen revolucionario islámico en el norte que, en 1991, implantó la “sharia”.
La guerra continuó en aumento, con una marca connotación étnica y religioso, hasta que tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos el problema del islamismo fundamentalista pasó al primer plano de la atención mundial.
Entonces la Unión Africana comenzó a mediar en el conflicto libanés y se logró el libre paso de la ayuda humanitaria.
Todo esto trajo por resultado que en julio de 2002 se iniciaran conversaciones de paz entre el gobierno de Omar al-Bashir y el Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA), que terminaron con la firma del protocolo de acuerdo de 20 de julio, mediante el cual se establecía el compromiso de negociar una nueva organización política en el país, y un referéndum de autodeterminación. El acuerdo también suponía el compromiso de abrir un período transitorio de seis años, durante el cual el sur contaría con un Estatuto de Autonomía y la “sharia” no sería aplicada en esa zona. Finalmente, de 18 de noviembre de 2002, se pactó un reparto de las riquezas del país.
En la actualidad Sudán es un país fragmentado, un escenario de múltiples batallas en el que los grupos armados que luchan entre sí están divididos en facciones. Aunque el 9 de enero de 2005 el Gobierno de Sudán y los rebeldes del sur firmaron un Acuerdo de Paz, luego un acuerdo de reconciliación y finalmente una nueva Constitución, que otorga un elevado grado de autonomía para el sur, el conflicto de Darfur todavía continúa, y e hambre también.
La guerra civil de Sudán ha sido la más larga de Africa.
Han muerto más africanos en conflictos políticos —causados por los gobiernos dictatoriales surgidos luego de la independencia— que en todas las luchas anticoloniales. Esto no es una justificación colonial ni tampoco una añoranza del pasado. Más bien una triste realidad. Tampoco se habla de la destrucción de gran parte de la infraestructura dejada en Africa por los colonialistas. Por ejemplo, Zaire contaba con 90,000 millas de caminos transitables cuando se declaró su independencia en 1960, de los cuales sólo quedaban 6,000 millas 25 años más tarde. Esta destrucción ha continuado sin tregua hasta nuestros días.
¿Es posible terminar con el hambre endémica en Africa?
Si, pero para ello, en primer lugar, el continente debe alcanzar cierta estabilidad política y dejar atrás la época de los dictadores demagógicos. También los esfuerzos de ayuda internacional deben llevarse a cabo de forma más racional y menos burocrática, tomando en consideración las características propias del continente. Para ello, deben tomarse en consideración los siguientes aspectos:
Programas agrícolas adecuados a la cultura y las características propias de cada país o región. Más tradicionalismo y menos experimentalismo social y agrícola.
Organizaciones de ayuda que empleen al menos el 90 por ciento de sus recursos en la ayuda directa, que no consuman gran parte de sus presupuestos en salarios, oficinas y campañas propagandísticas.
Limitación de las ventas de armamentos a las naciones africanas.
Tener en cuenta las características tribales y no sólo las divisiones políticas.
La ayuda debe llevarse a cabo en la forma de operaciones de campaña, no mediante el establecimiento de un aparato burocrático que dependa del hambre para sobrevivir.
Sólo con medidas de este tipo podrá comenzarse a cambiar la triste realidad del hambre africana, con sus imágenes apareciendo entre comerciales de cualquier programa televisivo.
Fotografías:miembros del Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA). (Ramzi Haidar/AFP/Getty Images)
niños sudaneses en un campamento de refugiados. (Mustafá Ozer/AFP/Getty Images)

sábado, 21 de abril de 2007

Un regreso informal


El gobernante cubano, Fidel Castro, apareció este sábado con buen semblante en tres fotografías que ilustraron su encuentro de una hora con un alto dirigente chino, en una muestra de un regreso informal a las labores de jefe de Estado, segun la Agence France Presse.
Tres fotos publicadas en los diarios Granma -dos- y Juventud Rebelde -una- mostraron a Castro con más peso y mejor semblante, vestido de traje deportivo marrón y rojo, sentado y de pie, conversando con Wu Guanzheng, miembro del Comité Permanente del Buró Político del Partido Comunista Chino (PCCH).
En una de las fotos, Castro tiene en sus manos el protocolo de los acuerdos suscritos durante la visita de Wu, también secretario de la Comisión Central de Control Disciplinario del PCCH, quien fue oficialmente recibido por Raúl Castro, presidente provisional desde el 31 de julio cuando Fidel le cedió el cargo por una crisis de salud.
El más reciente encuentro de Fidel Castro con una personalidad extranjera fue el 12 de marzo en La Habana, cuando recibió a su amigo, el escritor colombiano Gabriel García Márquez. Una foto del encuentro se publicó en el diario El Tiempo de Bogotá ocho días después.
Castro sufrió una aguda crisis intestinal casionada -según versión extraoficial- por divertículos y fue operado de urgencia el 27 de julio del año pasado. Cuatro días después transfirió el poder.
Durante la Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, en septiembre, Castro recibió a 10 personalidades extranjeras, siete de ellas jefe de Estado o Gobierno, pero parecieron más visitas de cortesía que asunto oficial.
Sus cercanos colaboradores, el canciller Felipe Pérez Roque y el vicepresidente Carlos Lage, afirman que Fidel Castro se ha mantenido en los últimos meses ''al tanto'' de los principales problemas del país, y por los cuales fue ''consultado''.
El pasado 13 de abril, su amigo y aliado, el presidente venezolano Hugo Chávez, dijo en Caracas que ''a estas alturas ha retomado buena parte de las funciones de gobierno, claro, no formalmente''.
Según un informe oficial, durante el encuentro ''profundo y fructífero'' con Wu, que se extendió por una hora, Castro abordó varios temas y recibió una "cálida'' carta que le entregó el funcionario de parte del presidente chino Hu Jintao, quien visitó Cuba en 2004.
En el último mes, el líder cubano inauguró una nueva faceta, la de editorialista de prensa, publicando en Granma tres artículos bajo su firma, dos sobre el tema de los biocombustibles (29 de marzo y 4 de abril) y otro sobre el anticastrista Luis Posada Carriles, el 11 de abril.
''Desde su proceso de recuperación es capaz de movilizar al mundo con reflexiones de tanta importancia y de tanta trascendencia como las que acaba de hacer'', dijo Lage sobre esos artículos.
En el último, Castro alude a que las multitudinarias celebraciones del 1 de mayo en Cuba -Día del trabajo- podrían servir además para protestar contra la liberación de Posada Carriles en Estados Unidos.
Tal alusión ha hecho pensar a muchos cubanos en que el líder podría reaparecer en público ese día en la Plaza de la Revolución, percepción acentuada este sábado con la mejor forma que muestra en las fotos.
Pero hasta que no haya un retorno oficial al poder, Raúl sigue formalmente al frente del gobierno de la isla. Con Wu analizó ''temas nacionales e internacionales de interés para ambos países y se destacaron las excelentes relaciones existentes'', precisó la nota oficial.
Wu ''expresó igualmente su satisfacción por el ascendente desarrollo de las relaciones económicas y comerciales y trasladó a Raúl los saludos'' de Hu Jintao, subrayó el texto.
Al final de la reunión, Raúl y Wu asistieron a la firma de un convenio de cooperación económica y otro sobre promoción y protección de inversiones entre Cuba y China, segundo socio comercial -después de Venezuela-, con un intercambio de unos 1,800 millones de dólares en 2006.
Fotografía superior: el gobernante Fidel Castro habla con Wu Guanzheng (izquierda), durante una reunión en La Habana. (Granma/AP).
Fotografía derecha: el gobernante Fidel Castro sostiene el documento del acuerdo con China durante su reunión con Wu Guanzheng (izquierda). (Juventud Rebelde/AFP/Getty Images).
Fotografía izquierda: un cubano lee un periódico Granma en La Habana con la información del encuentro del mandatario cubano y Wu Guanzheng, miembro del Comité Permanente del Buró Político del Partido Comunista Chino. (Javier Galeano/AP)

Una nueva amenaza cada noche



Esta es mi columna semanal, que saldrá publicada en El Nuevo Herald el próximo lunes.

De las diversas tácticas que el llamado ''exilio vertical'' ha utilizado a través de los años para tratar de lograr el derrocamiento de Fidel Castro, pocas hay más vulnerables que el señalar que en la actualidad Cuba representa una amenaza para Estados Unidos.
Aunque algunos exiliados llevan tiempo empeñados en esta tarea, poco han logrado al respecto. Es más, han surgido nuevos factores en la arena internacional que hacen aún más difícil que se pueda alcanzar algún resultado con argumentos tan burdos.
Los exiliados iraquíes repitieron una y otra vez informaciones falsas, que ayudaron a Washington en sus intentos de justificar la invasión contra Saddam Hussein. Pero esta invasión estaba acordada desde antes y respondió a intereses de la Casa Blanca. Quienes brindaron cifras alarmantes y pregonaron oportunas teorías conspiradoras se limitaron al papel de comparsas.
No hay que pensar que el gabinete de George W. Bush, y principalmente la oficina del vicepresidente Dick Cheney, aceptó como válidos los datos adulterados presentados por los exiliados iraquíes, sino que simplemente usaron la información para apoyar su caso.
Cuando se demostró que las acusaciones de que el dictador iraquí tenía armas nucleares -o estaba a punto de obtenerlas- eran falsas, el gobierno norteamericano quedó en entredicho, pero Bush ha seguido actuando de la misma forma irresponsable que al inicio de la contienda. Sin importarle la pérdida de vidas y empeñado en una batalla sin fin.
Junto a Bush, y ahora ignorados por él, los exiliados iraquíes quedaron frente a la opinión pública mundial -y ante su pueblo- como un hatajo de irresponsables que sólo deseaban que los estadounidenses le hicieran el favor de quitar a Saddam del medio.
Bastan un par de preguntas simples: ¿Alguien ha oído hablar del papel del exilio iraquí en los últimos meses? ¿Influye éste en algo sobre el futuro de esa nación? No es mencionar a uno o dos funcionarios del nuevo gobierno iraquí que partieron al exilio y ahora ocupan algún cargo. Estamos hablando de organizaciones y grupos que antes del derrocamiento de Saddam celebraban congresos en el extranjero, recibían fondos de la CIA y contaban con una prensa internacional dispuesta a recoger sus declaraciones. ¿Dónde están ahora?
El ejemplo debía servir de lección a los exiliados cubanos.
Sin embargo, quizá lo que impera en estos casos es aprovechar el momento, recoger alguna ganancia si está disponible y buscar algún apoyo momentáneo.
Quienes proclaman la supuesta amenaza que representa para EEUU el régimen castrista chocan contra dos realidades. Una es que no existe esa amenaza. El régimen de La Habana no está interesado en agredir la nación norteamericana. Tampoco la Casa Blanca tiene en marcha planes para invadir la isla. La segunda es que tanto Washington como La Habana han tomado las medidas necesarias para evitar que surja una situación de confrontación real o a partir de supuestos falsos-, y que ésta degenere en una crisis: inestabilidad política a 90 millas de las costas de la Florida y un éxodo masivo.
El Gobierno norteamericano no muestra la menor disposición de oír los gritos de alarma, que con frecuencia y ligereza se escuchan aquí en Miami. Todo lo contrario. No se cansa de mandar mensajes para asegurar a quienes están en los cuarteles de invierno de la Plaza de la Revolución que no hay nada que temer.
Ciertos exiliados persisten en esta tarea poco provechosa. Tienen todo su derecho desde el punto de vista de la libre expresión. No dejan de resultar risibles en ocasiones y taimados en otras.
La astucia radica en lograr que sigan llegando las contribuciones económicas necesarias a su labor, y así no tener que dedicarse a otras tareas.
Más picardía aún es la de aquéllos que llegan a esta ciudad y sin quitarse el polvo castrista del camino, luego de preguntar dónde se cena bien y se duerme mejor, se presentan ante cualquier estación de radio y televisión para contar lo que dicen que vieron y oyeron, sin escatimar relatos terroríficos y advertencias infundadas.
Mercaderes del miedo, que aprenden pronto la lección de vender cualquier exageración.
Farsantes al afirmar que conocen planes secretos -que por lo general elaboraron ellos mismos por el camino-, los cuales no pasan de ser un engaño socorrido para ganar algunos dólares.
En otros casos el empeño no tiene un fin económico. Sirve para hacer más soportable una frustración de años o de recurso socorrido para ser llamado con frecuencia a cualquier programa de televisión que compite por acaparar una audiencia de exiliados.
Uno de los problemas que enfrentan quienes propagan estos peligros inexistentes o mal formulados es que sus acusaciones carecen de alcance. Si fueran serias, provocarían reuniones al más alto nivel de cualquier gobierno norteamericano, sea demócrata o republicano.
Pero por encima de cualquier otra consideración, la realidad es que Washington está empeñado en una guerra demasiado costosa, desde todo punto de vista, y enfrenta una compleja situación en toda la zona del Levante, para detenerse por un momento a escuchar a estos alarmistas.
Este año el Pentágono gastará unos $10,000 millones por mes en Irak, o aproximadamente $250,000 cada minuto. Ante estas cifras, y una lista creciente de muertes a diario, las charlas sobre mosquitos invasores, amenazas cibernéticas y supuestas instalaciones dedicadas al bioterrorismo -a las que cada "experto'' atribuye una localización distinta- no cuentan con muchos oídos receptores más allá de la Calle Ocho.

viernes, 20 de abril de 2007

Un aplauso para Gore


Aplaudo la decisión del ex vicepresidente Al Gore, de no asistir a un foro ecológico en Miami, donde iba a presentarlo el mandatario de Colombia Alvaro Uribe Vélez, por las denuncias de supuestos vínculos del gobernante colombiano con el paramilitarismo.
Gore había confirmado hace nueve meses su asistencia al Green Forum de la revista Poder, pero notificó a los organizadores del evento, menos de 24 horas antes de inaugurarse, su intención de no asistir si Uribe lo hacía, de acuerdo a una información del periodista Gerardo Reyes, que hoy publica El Nuevo Herald.
''Deploro la no presencia del ex vicepresidente Gore'', afirmó Uribe en una conferencia de prensa en el Ritz Hotel de Coconut Grove. ''Espero que examine bien el caso colombiano. Aspiro a una mirada más detallada del señor ex vicepresidente que le puede producir buenas reflexiones'', agregó Uribe, de acuerdo a la información de Reyes.
El presidente Uribe sería el encargado de presentar a Al Gore en una conferencia sobre soluciones a los retos del medio ambiente programada para la tarde de ayer en el Museo de Ciencia y Planetario de Miami.
Según se lo comentó una fuente a El Nuevo Herald, un asesor de Gore aseguró a los organizadores del evento que el ex vicepresidente leyó un artículo en The Washington Post que lo dejó preocupado y con la impresión de que Uribe debía tomarse su tiempo para responder a las acusaciones de su presunta relación con miebros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), un grupo designado como terrorista por el Departamento de Estado.
''Las acusaciones que han surgido en el último mes y en esta semana son muy preocupantes'', dijo Gore en un comunicado. El ex vicepresidente aseguró que no consideraba prudente aparecer en un evento con el mandatario colombiano hasta que este capítulo, que calificó de ''muy serio'', no llegue a su fin.
El artículo del Post hizo eco a las denuncias del senador colombiano Gustavo Petro de que Uribe es propietario de una finca en el departamento de Antioquia en la que grupos paramilitares planearon masacres a mediados de los años 90.
''Esas acusaciones no son nuevas, vienen desde hace muchos años contra la finca Las Guacharacas, no mía, de mi familia, de mi padre, donde el grupo terorista de las FARC mató a mi padre. Creo que están suficientemente aclaradas ante la justicia'', afirmó Uribe.
El presidente no precisó qué cargos judiciales fueron aclarados por la justicia.
Vea la información completa en la edición del sábado de El Nuevo Herald.
Fotografía: El presidente colombiano Alvaro Uribe habla en un foro sobre medio ambiente en el Museo de Ciencia y Planetario de Miami (Peter Andrew Bosch/The Miami Herald).

Mesa Redonda e ideas cuadradas


Jesús Laó escribe sobre la Mesa Redonda, el programa de la televisión cubana.
''En una de esas sistemáticas encuestas que el Instituto de radio y TV realiza en Cuba para tomar el pulso a las preferencias de sus muchísimos televidentes (pese a las antenas clandestinas, que a la verdad trasmiten unos ‘paquetes', en todos los sentidos, mucho peores), un programa ha brotado de todas las respuestas cuando se habla de lo que no se quiere ver: la Mesa Redonda'', escribe Laó.
''Programas de este corte, se sabe, hay en todo el mundo, pero en todo el mundo son como tienen que ser: individuos representantes de diversos grupos de opinión de cualquier corte (político, económico, cultural, etc) disienten y por tanto discuten, y los televidentes participan muchas veces también desde sus casos y claro, disienten y discuten.
En todas partes menos en Cuba, se entiende, donde este programa que supera en aburrimiento, grisura, monotonía y 'pensamiento único' a los peores de la Unión Soviética cuando existía, opera 'por adición': el mismo criterio compartido, repartido, dicho una y otra vez'', añade.
Vea en Cuaderno Mayor: La Mesa Redonda: ''De eso no se habla''
Fotografía: Rodrigo Arangua/AFP/Getty Images

Cuba dice que Washington busca "comprar'' el silencio de Posada



Cuba considera que la liberación de Luis Posada Carriles, acusado de terrorismo por La Habana y Caracas, es una compensación para que no divulgue lo que sabe y dice que el Gobierno de EEUU. tiene todos los elementos para volverlo a arrestar, de acuerdo a un cable de la agencia Efe.
''Cuba condena la desvergonzada decisión de poner en libertad al terrorista Luis Posada Carriles y señala al Gobierno de EE.UU. como el único responsable de este acto cruel e infame que busca comprar el silencio del terrorista sobre sus crímenes al servicio de la CIA'', indicó el gobierno cubano en una declaración que hoy publica la prensa local.
''Especialmente -agrega- en la época en que Bush padre (George H., presidente 1989-1993) fue su director general (de la CIA)''.
Posada, un ex agente de la CIA de 79 años, recibió ayer la libertad bajo fianza de 350,000 dólares tras permanecer preso desde 2005 en EE.UU. acusado por fraude migratorio y testimonio falso.
Cuba y Venezuela le acusan de múltiples actos terroristas, entre ellos varios atentados contra hoteles en la isla y la voladura de un avión de Cubana de Aviación que causó 73 muertos en 1976.
''La liberación de Posada ha sido gestada por la Casa Blanca como compensación para que no divulgue lo que sabe'', dice el gobierno cubano.
En el texto, La Habana señala que ''incluso ahora, después de su liberación, el gobierno de EEUU tiene toda la información y los mecanismos legales para volverlo a arrestar''.
''Falta sólo la voluntad política para luchar en serio contra el terrorismo y recordar que, según el presidente Bush (George W.), 'si usted da refugio a un terrorista, si apoya a un terrorista, si alimenta a un terrorista, usted será tan culpable como los terroristas''', agrega la nota.
Cuba califica la liberación otorgada a Posada por un tribunal federal de ''desvergonzada decisión'', ''acto cruel e infame'' e ''insulto al pueblo cubano y a los pueblos que perdieron a 73 de sus hijos en el abominable atentado de 1976''.
Señala que a Washington ''le habría bastado con certificar el carácter terrorista de Luis Posada Carriles para impedir su liberación'' o ''aplicar las regulaciones que permiten al Servicio de Inmigración y Aduanas retener a un extranjero no admisible en territorio norteamericano''.
(Fotos: Javier Galeano/AP)

jueves, 19 de abril de 2007

Una liberación esperada


La liberación bajo fianza de Posada Carriles era esperada. Por supuesto que no hay que culpar de ello a la jueza, sino a la falta de interés por parte del Departamento de Justicia de juzgarlo como terrorista. Es en el caso pendiente en la corte de New Jersey, sobre las bombas en los hoteles habaneros que causaron la muerte de un turista italiano entre 1997 y 1998, y no en el Paso, Texas, donde radica la inacción del gobierno del presidente George W. Bush.
Por otra parte, si en Miami vive sin problemas el doctor Orlando Bosch, admitido durante el gobierno del padre del actual presidente, por una lógica torcida no se puede negar que esta ciudad es el sitio ideal para incorporar a Posada Carriles entre sus residentes.
Lástima para el sector más reaccionario del exilio cubano, que no cuente con una mejor figura para convertirla en héroe.
Los únicos ganadores en esta larga saga son los demagogos de ambas orillas. El intento de presentar a Luis Posada Carriles como un patriota, puesto en práctica por algunos exiliados en Miami, se parece como una gota de agua a otra a la campaña internacional del régimen de La Habana en favor de los cinco espías cubanos detenidos en Estados Unidos. En ambos casos, los carteles de terrorista y antiterrorista, patriota y criminal, se cuelgan a partir de argumentos ideológicos.
La realidad es que Washington utilizó a Posada Carriles para diversas actividades encubiertas, en una época en que el empleo de ciertos medios violentos se mantuvo en secreto y no se sancionó como ahora.
Sin embargo, ya la guerra fría terminó hace años. Pese a que la actual administración ha intentado -y a veces logrado- volver al empleo de la tortura y el crimen, para destruir a los enemigos del sistema imperante en esta nación, también ha aumentado -tanto en el pueblo norteamericano como en todo el mundo- el rechazo a las justificaciones políticas para los asesinatos de civiles y los actos que ponen en peligro la vida de inocentes.
Posada Carriles se ha convertido en un rezago de otra época, y por supuesto que hay hipocresía por parte de un gobierno heredero de una tradición que admitía -aunque a veces a escondidas- la realización de sabotajes y actos terroristas con tal de atacar al enemigo.
Lo único nuevo en la puesta en libertad condicional de Posada Carriles es la reafirmación de que para el gobierno de Estados Unidos -y para el de Cuba también- hay ''terroristas buenos'' y ''terroristas malos''. Pero, ¿no lo sabíamos desde el principio?

Fotografía: Luis Posada Carriles (centro), ayudado por su hija Janet Arguello (izquierda) y su abogado Arturo Hernández, llega a la casa de su esposa en Miami. (Wilfredo Lee/AP)
Fotografía izquierda: Luis Posada Carriles es ayudado a salir del automóvil por su hija Janet Arguello. (Wilfredo Lee/AP)
Fotografía inferior: Luis Posada Carriles mira hacia la prensa, junto a su hija Janet Arguello, a la llegada a la casa de su esposa en Miami. (Wilfredo Lee/AP)

Una novela española sobre el final de la dictadura batistiana


Una novela que recrea los últimos días de gobierno del dictador Fulgencio Bastista acaba de aparecer en España, según informa la agencia Efe.
Murciélagos en un Burdel (Algaida), del escritor y periodista Gregorio León, considera a Bastista un dictador ''cuyos errores supusieron la llegada al poder de otro dictador aún más duro''.
En declaraciones a Efe, León expresa su sorpresa por el hecho de que nadie hubiese recuperado la figura de Batista como un motivo de la "literatura de dictadores'', ya que ''al menos en su segunda etapa'' de gobierno, desde el golpe de Estado que dio en 1952 hasta el que lo derrocó en 1959, lo fue "sin matiz ni excusa'' y el hecho de que escribiera poesía ''no lo hace mejor''.
Murciélagos en un burdel es la historia de un grupo de revolucionarios que, liderados por Menelao Mora, Carlos Gutiérrez Menoyo y José Antonio Echeverría ‘‘Manzanita'', entre otros, planearon ajusticiar a Batista en el propio Palacio de Gobierno, meses antes de que triunfara la revolución cubana.
Así, ''auténtico personaje de la obra no es en realidad Fulgencio Batista, ni Fidel Castro ni tampoco La Habana de los años cincuenta'', en la que el propio autor reconoce encontrar ''un enorme juego literario'', sino "el sueño un poco iluso e inocente que tiene un grupo de estudiantes''.
La novela, ganadora del X Premio de Novela Ciudad de Badajoz, ''es también un homenaje a La Habana de los cincuenta, a sus Chevrolets americanos, a la música de Beni Moré, y también al mundo de la radio, pues únicamente en ésta fue donde triunfó el plan de los jóvenes estudiantes''. Aunque los hechos narrados están inspirados en la realidad, León confiesa haber cometido varios errores históricos deliberadamente y recomienda no leer la novela ''como un libro de historia sino de ficción'', aunque preserve ''el espíritu esencial de todo lo que pasó''.
Sólo el personaje de ''Manzanita'' está ceñido ''milimétricamente'' a la realidad, indica el autor, debido a que ''los cincuenta años de dictadura castrista ya se han encargado lo suficiente de mitificar esta figura''.
El escritor se entrevistó con la hermana de ''Manzanita'' para documentarse sobre la vida del líder estudiantil.
León considera que este grupo tuvo en sus manos el futuro de la revolución cubana, ya que ''si se hubiese consumado el asesinato de Batista la posterior convocatoria electoral habría dejado fuera de juego a Castro''.
La obra, estructurada en diez capítulos que simulan una cuenta atrás, está escrita con un estilo ''contenido'' y un lenguaje ''que no se presta a la exuberancia tropical que parece pedir la novela'' y que, según León, dosifica el empleo de giros y adjetivos cubanos.
Gregorio León nació en Murcia en 1971 y trabaja como periodista en una emisora de radio local.
Recibió los premios Alfonso Grosso de relatos con la colección Manual del adúltero, el UNED de narración breve, y el concurso de Novela Corta Diputación de Córdoba con El pensamiento de los ahorcados, obra que, según el autor, le provocó una ''obsesión por la figura de Batista''.

Los desvíos de David Viñas


El profesor y poeta chileno Javier Campos me envía un artículo donde comenta la respuesta de David Viñas a una entrevista de Jorge Edwards aparecida en el diario argentino La Nación.
''Es curioso como la respuesta de Viñas desvía totalmente el principal tema de la entrevista a Edwards que es hablar sobre la represión a escritores en Cuba donde dio cuenta en Persona Non Grata que se ha reeditado recientemente por Alfaguara'', dice Campos, quien agrega:
''Engañosamente, lo de Viñas, es una técnica bastante usada en Cuba misma por el gobierno, por los medios masivos igualmente controlados, y los escritores también controlados por el partido único. Es la técnica de desviar el principal tema llevándolo a hablar de algo que no está en la entrevista para no hablar del tema principal''.
Vea en Cuaderno Mayor Jorge Edwards y David Viñas.
Fotografía: Jorge Edwards (c.m. guerrero/El Nuevo Herald)

miércoles, 18 de abril de 2007

El 80 por ciento de los casos de sida corresponde a homosexuales


El 80 por ciento de los casos de sida registrados en Cuba son fruto del sexo sin protección entre hombres, tema tabú que hoy en día es considerado delito y penado con la cárcel en diferentes zonas del Caribe, denunciaron hoy expertos en Buenos Aires.
Bajo el título Población HSH: Grados de Vulnerabilidad en su Inserción Social, diferentes participantes en el IV Foro Latinoamericano y del Caribe en VIH/sida evaluaron la situación de los ''hombres que tienen sexo con hombres'' en la región, según un cable de la agencia Efe.
Los ponentes coincidieron en que en muchos países caribeños la práctica homosexual no está aceptada por la mayoría de la sociedad, y en algunos incluso penada, por lo que los hombres no sólo deben esconderse para tener relaciones, sino que ello dificulta su acceso a las campañas de información y prevención contra la enfermedad.
En esos casos de ocultismo la tensión por no ser descubiertos es muy fuerte. La mayoría de los encuentros tienen lugar en bares clandestinos o en la playa, lo que hace que no haya preservativos a la venta cerca y que se recurra al apresuramiento, explicaron.
Se trata de un colectivo muy vulnerable a nivel social y psicológico y es difícil poder acceder a él, para aplicar acciones y campañas de prevención y educación sexual, ya que muchos de ellos están casados o tienen pareja, añadieron.
Asimismo, dijeron, la capacitación de voluntarios se complica porque no se atreven a ejercer en sus municipios por miedo a ser discriminados y rechazados, y tampoco tienen lugares donde reunirse.
A todo esto hay que sumarle la presión policial y la falta de iniciativa de las autoridades, que sostienen que no saben cómo trabajar con los homosexuales en campañas preventivas y de apoyo, ni cómo captarles.
Sin embargo, la realidad es que la mayoría de los políticos no quieren que se les relacione con algo que está mal visto socialmente, subrayaron los expertos.
Los medios de comunicación también contribuyen a incrementar el ambiente de rechazo y homofobia presente en estas naciones, como en el caso de Jamaica, donde una emisora de radio emite canciones de artistas populares que incitan a la violencia contra los homosexuales.
Este seminario tiene como objetivo aumentar el conocimiento de la sociedad sobre el sida, así como el compromiso político, reducir el estigma y la discriminación de los afectados por el virus, fortalecer la formación de los capacitadores y promover una mayor participación social.
El primer Foro Latinoamericano y del Caribe en VIH/sida tuvo lugar en 2001 en Río de Janeiro, Brasil.