miércoles, 9 de enero de 2008

El tema único


El gobernante cubano, Fidel Castro, quiere que quienes viven en la isla emitan un ''voto unido'', es decir voten en bloque por todos los candidatos que figuran en la boleta para las elecciones parlamentarias que se celebrarán en la isla el próximo día 20.
En la otra orilla del estrecho de la Florida, su sobrino, el legislador republicano Lincoln Díaz Balart considera que los electores deben votar de acuerdo a un tema único. Eso es lo que se desprende de una declaración suya: el posible surgimiento de un aspirante demócrata a su escaño es una reacción a la política hacia Cuba que él ha ayudado a poner en práctica en Washington.
Díaz Balart afirmó que: ''Lo que hay ahora es la decisión [demócrata] de que si no derrotan a Mario [Díaz Balart], Ileana [Ros-Lehtinen] o Lincoln, no van a poder hacer nada [para mejorar las relaciones con la isla]'', de acuerdo a un artículo de Rui Ferreira y Helena Poleo, que aparece en las ediciones de hoy de El Nuevo Herald y en The Miami Herald.
Díaz Balart se hizo eco de lo aparecido en Cuba News, donde se cita a prominentes activistas demócratas familiarizados con el tema cubano, tanto en Washington como en Miami, que claramente dan a entender que la estrategia electoral de este año es destronar a los tres congresistas republicanos porque se oponen rotundamente al levantamiento del embargo comercial al régimen de la isla.
''Es esta publicación quien dice eso de que nos van a retar a los dos. Pero si lo dice, yo lo creo, y además lo estoy viendo. Pero lo cierto, es que no nos pueden ganar'', enfatizó Díaz Balart.
Según el congresista, los demócratas se volcaron hacia lograr que tanto él como su hermano pierdan sus escaños después que un informe de la Oficina de Contraloría del Congreso reveló algunos casos de uso inapropiado de la ayuda estadounidense a la disidencia interna en Cuba.
Sin embargo, el panorama es mucho más complejo que esta visión simplista del legislador.
En primer lugar, no todos los electores del sur de la Florida son de origen cubano, y una parte de ellos no comparte los puntos de vista de los actuales congresistas cubanoamericanos.
En segundo, son demasiado los problemas que se afrontan en Miami y sus alrededores para limitarlo todo al caso cubano.
La visión reduccionista de Díaz Balart tiene una notable similitud con la de La Habana. Mientras que allá se busca elegir a un grupo de candidatos con un sólo voto, aquí un político reduce a una población diversa de electores -anglos, hispanos en general, afroamericanos y de diversos orígenes- a un grupo que en su mayoría pertenecen al llamado ''exilio histórico''. Y los diversos problemas e inquietudes de todos los votantes, incluso, por supuesto, de los partidarios de Díaz Balart, superan las medidas para restringuir los viajes a Cuba y las remesas, la ayuda financiera a la disidencia y el mantenimiento del embargo.
Aunque también vale la pena señalar que la efectividad de las medidas aprobadas con el apoyo de los congresistas cubanoamericanos ha sido nula, y que los fondos a la disidencia se quedan en Miami en su mayor parte, se debe destacar que un legislador es elegido para contribuir a la mejora de la comunidad, no para dedicarse a la política internacional.
El afán por perpetuarse en el poder es un mal contra el que debemos luchar en este año en que el electorado de ambos partidos ha comenzado a mostrar su deseo de cambios fundamentales.
Fotografía: el congresista Lincoln Díaz Balart (Jeffrey M.Boan/El Nuevo Herald).

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