jueves, 7 de febrero de 2008

Esqueletos dormidos


Este año electoral posiblemente nos reserva una agitada campaña electoral en el sur de la Florida, donde algunos titulares en el Congreso federal, especialmente los hermanos Diaz-Balart, enfrentan fuertes contientes. A la larga, la disputa por los escaños en Washington será beneficiosa para los electores --salvo si se convierte en una campaña sucia llena de demagogia--, ya que posibilitará conocer mejor la trayectoria de todos los protagonistas, titulares y retadores.
En este sentido, no hay duda de que se analizarán archivos y recordarán hechos. De momento recuerdo uno ocurrido hace más de diez años, como ejemplo de fantasmas dormidos que pueden despertar ahora.
El viernes 3 de octubre de 1997, el periodista Tom Fiedler escribió un artículo en The Miami Herald en que lanzaba varias preguntas al senador estatal Mario Diaz-Balart:
''¿Fue simplemente ingenuo al ayudar a una de las más poderosas industrias de la Florida en su intento de evitar tener que devolver $40 millones a 700,000 consumidores, mediante el cambio de una ley estatal? ¿Fue utilizado por la industria? O, ¿se lo metió la industria en el bolsillo?''
El cuestionamiento estaba vinculado a un cargo en las facturas de los clientes de BellSouth Mobility, sobre el cual se había intentado establecer una demanda.
La respuesta de la firma había sido intentar cambiar la ley que permitía llevarlos a la corte. Fue así que los abogados de BellSouth se aparecieron con una pequeña enmienda a la ley existente. Si lograban aprobarla durante el período legislativo de 1997, se acabaría su dolor de cabeza ascendente a $40 millones.
Luego que los abogados de BellSouth habían redactado la enmienda, necesitaron un proyecto de ley para incluirla en el mismo con vistas a que resultara aprobada con rapidez y pocas preguntas. En el senado estatal apareció Mario Diaz-Balart, republicano por Miami. Durante una audiencia de la Comisión de Comercio en relación con un proyecto de ley que reorganizaba el Departamento de Ingresos, Diaz-Balart lo recomendó como ''básicamente, un tecnicismo''. Leyó la medida con la misma velocidad que un locutor radial lee las condiciones especiales al final de un comercial.
Luego, preguntó a sus alelados colegas: ''¿Tienen alguna pregunta?'' Uno sí que tenía. Al senador Fred Dudley, republicano por Cape Coral, algo le olió mal. ''¿Tiene esto algo que ver con alguna demanda en algún lugar y a causa de esto algún contribuyente va a dejar de obtener la devolución de algún dinero? ¿Qué hay en el fondo de esto?'' Diaz-Balart le respondió: ''Bueno... uf... yo no sé nada acerca de ninguna demanda''.
Fiedler argumenta que para dar respuesta a lo ocurrido cabían dos posibles explicaciones. La de Diaz-Balart es que él estaba diciendo la verdad, que los cabilderos de BellSouth nunca le informaron que existiera una demanda pendiente.
Podría ser cierto, agrega el periodista. "Por su parte, el vocero de BellSouth, Spero Canton, me dijo la semana pasada que los cabilderos informan plenamente a los legisladores y su personal sobre sus medidas'', especificaba Fiedler.
Luego Fiedler agregaba: ''Luego surge otra explicación más siniestra sobre el manejo de la enmienda por parte de Diaz-Balart. Durante las semanas que demoró la enmienda en convertirse en ley, BellSouth contrató a la firma de relaciones públicas de Coral Gables en la que Diaz-Balart es uno de los socios''.
El senador, durante una comparecencia de prensa, admitió que las apariencias conspiraban en su contra, pero insistió en que no había hecho nada deshonesto. ''Creo que mi historial es bien diáfano'', dijo. ''Soy el único en la Legislatura que publica las listas de sus clientes. Probablemente sea el único que pueda mostrar que perdió un cliente al no votar por sus intereses''. Dijo también que el hecho de que BellSouth hubiera contratado a su firma, la cuarta más grande del sur de la Florida, no tiene efecto alguno sobre él porque él recibe un salario fijo.
En una respuesta al artículo de Fiedler, el entonces legislador estatal Mario Diaz-Balart dijo que el presentó una enmienda a un proyecto de ley ''el día 14 de abril de 1997 al proyecto de ley 1680 en la Comisión de Comercio del Senado. Esa ley no fue aprobada y por lo tanto tampoco fue aprobada mi enmienda. Mi único propósito fue facilitar a los usuarios la continuación del recibo de las cuentas telefónicas en un solo renglón en lugar de dos y sin modificar en forma alguna ni la cantidad de las cuentas ni el hecho de que la totalidad del dinero lo continuara recibiendo el estado de la Florida. He ahí la totalidad de mi participación en este asunto''.
Sin embargo, la no aprobación de la ley ni de la enmienda no disipan por completo las dudas sobre la intención de ésta, salvo si se cree fielmente en las palabras del legislador.
Vea el artículo de Tom Fiedler aquí.
Vea la respuesta de Mario Diaz-Balart aquí.
Fotografía: congresistas Lincoln Diaz-Balart y su hermano Mario Diaz-Balart (c.m.guerrero/El Nuevo Herald).

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