domingo, 3 de febrero de 2008

La CIA y los presidentes mexicanos


Un periodista estadounidense lanzará próximamente un libro donde revela que varios ex presidentes de México apoyaron subrepticiamente a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra el líder cubano Fidel Castro en los años 60 y 70 del siglo pasado, informaron medios mexicanos, de acuerdo a la agencia Efe.
El ex periodista del Washington Post Jefferson Morley presentará una investigación basada en documentos desclasificados estadounidenses que señalan que México facilitó la invasión a Bahía Cochinos en abril de 1961, informó el diario El Universal.
Morley, autor de Our man in Mexico. Winston Scott and the hidden history of the CIA, próximo a salir, señaló que Adolfo López Mateos (1958-1964) otorgó ayuda ''debajo de la mesa'' a la CIA al tramitar la entrega de 50,00 galones de combustible para las lanchas que participaron en la fallida invasión.
Según el investigador, López Mateos y el también ex presidente Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) fueron espías a sueldo de la CIA, y colaboraron durante sus mandatos con el órgano de inteligencia estadounidense.
El periodista explicó que cuando John F. Kennedy llegó al poder en 1961 era la CIA y no el Departamento de Estado el ''que llevaba la relación institucional con México''.
La colaboración consistió en varias acciones, entre ellas la concesión en "permisos de entrada'' a México para contrarrevolucionarios cubanos desde noviembre de 1960 y la instalación de aparatos de intercepción y grabación de llamadas en las embajadas de Cuba y la Unión Soviética en México aquellos años.
La obra gira en torno a quien fuera el jefe de la CIA en México entre 1956 y 1969, Winston Scott, y amigo de López Mateos, Díaz Ordaz y del sucesor de ambos, Luis Echeverría (1970-1976), quien fue Secretario de Gobernación (ministro del Interior) de su antecesor.
Las identidades secretas de cada uno de estos mandatarios mexicanos fueron ''Litensor'', en el caso de López Mateos, ''Litempo-2'', en el de Díaz Ordaz, y ''Litempo-8'', para Echeverría, que aún está vivo.
Un sobrino de Díaz Ordaz, Emilio Bolaños, también actuó como espía de la CIA y era identificado con la clave ''Litempo-1''.
Hay si embargo un aspecto de los hechos que merece la pena investigarse: ¿Hasta que punto el gobierno cubano desconocía este vínculo entre la CIA y los mandatarios mexicanos?
La trama de esta intriga va más allá de Cuba. De acuerdo con el reportaje aparecido en El Universal de Mésxico, los documentos desclasificados por Morley revelan que la estación de la CIA en México tenía un presupuesto de 55 mil dólares anuales para pagar a sus agentes y espías, aunque en Washington había quejas porque los agentes eran poco productivos como informantes. Scott, a quien Morley no duda en llamar el ''segundo hombre más fuerte de México'', era un Santaclós con las bolsas llenas de dinero.
Anne Goodpasture, la asistente de Scott en la estación México, recuerda a López Mateos como un hombre codicioso: ''Ella objetó a Scott un arreglo que hizo con el Presidente, a quien le pidió encontrar a otro espía mexicano. Scott le entregaba cada mes a López Mateos 400 dólares para ese fin, pero Goodpasture pensaba que ese dinero nunca salía de la cartera del Presidente'', escribe Morley.
Goodpasture jugaría un papel fundamental en los últimos años de Scott en México: fue quien se encargó de recopilar y escribir el expediente de casi 500 hojas que Scott decidió escribir sobre Lee Harvey Oswald, a quien había detectado en México. Lo reportó a los altos mandos de la CIA, que le enviaron información falsa diciéndole que no era un tipo peligroso. Seis semanas después Oswald asesinó al presidente Kennedy.
Fotografía: una vista de la ciudad de La Habana en agosto de 2001 (Jorge Rey/Getty Images).

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