sábado, 16 de febrero de 2008

Obama, el Che y las circunstancias


Una información sobre una imagen del Che, aparecida en una oficina de voluntarios de la campaña de Barack Obama, parece haber cobrado de pronto una mayor importancia en Miami.
Sobre todo después de su aparición en la portada de la edición del sábado de El Nuevo Herald. Luego de algunos días de conocerse el hecho, resultan difícil de encontrar los méritos noticiosos que llevan a destacarla tanto. Porque en primer lugar hay que aclarar de que se trata de una noticia vieja, que ha estado circulando en blogs, sitios en internet, noticieros de radio y televisión y periódicos. En segundo lugar, debido a que lo ocurrido carece de grandes consecuencias.
Una estación local de televisión en Houston, Texas, afiliada a la cadena Fox, conocida por su inclinación conservadora y marcadamente favorable al Partido Republicano, transmitió las imágenes de la oficina en Houston que no está bajo el control del aspirante a la nominación presidencial demócrata. Posteriormente el senador por Illinois expresó que la fotografía resultaba ''ofensiva para muchos cubanoamericanos y estadounidenses de todos los orígenes, y por cuanto no refleja las opiniones del senador Obama''. La declaración del aspirante demócrata es algo normal, cuando en otras ocasiones, en y multitud de campañas similares, ha ocurrido algo que puede molestar a un posible grupo de electorales, sin ofrecer beneficio alguno a cambio: todo que perder y nada que ganar. Más en este caso, cuando los actores principales resultan periféricos a la campaña.
El ''escándalo'' por el hallazgo de una imagen del Che sobreimpuesta sobre una bandera cubana es desde hace varios días un clásico tema de blog, que es donde más desarrollo puede tener este tipo de dato. Por lo demás, no deja de ser algo típico dentro del proceso electoral norteamericano. Durante una campaña que se extiende por largos meses y necesita una alimentación diaria en la prensa, de un proceso que puede resultar aburrido, cualquier elemento es bueno para destacar, aunque sea por unos días.
Por otra parte, y más en una elección tan reñida como la que se avecina, los detalles que puedan afectar al contrario, por mínimos o circunstanciales que sean, siempre son aprovechados por los contendientes. Es parte del proceso democrático, como se concibe en Estados Unidos.
Si algo indica la difusión del incidente entre la comunidad exiliada cubana, además del conocido rechazo a la figura de Ernesto Che Guevara, es la importancia que ha comenzado a alcanzar Obama, como un contendiente serio por la presidencia.
Pero si todo lo anterior implica la necesidad, por parte de un sector de la comunidad -de encontrar asideros que le permitan encasillar al fenómeno Obama dentro de sus patrones tradicionales de juicio, o el deseo de complacencia hacia ese sector-, no por ello la información adquiere un mayor valor periodístico.
Fotografía: un conductor de un bicitaxi exhibe una fotografía de Ernesto "Che'' Guevara en su vehículo en La Habana, el 6 de febrero de 2008 (Rolando Pujol/EFE).

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