jueves, 28 de febrero de 2008

Papel y tinta


Cuba suscribió hoy dos de los principales convenios de Naciones Unidas sobre derechos humanos a los que se opuso durante décadas. Sin embargo, la firma de los documentos señala poco en el sentido de si el nuevo gobierno de la isla va a cambiar su política al respecto.
Por lo pronto, no hay muchos indicios alentadores.
Cuba entregó junto a los instrumentos una declaración en la que condiciona su puesta en práctica plena al levantamiento del embargo de Estados Unidos.
También señala que ''registrará las reservas o declaraciones interpretativas que considere relevante'' en cuanto a la aplicación y alcance de los convenios.
''El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EEUU y su política de agresión y hostilidad hacia Cuba constituyen el más serio obstáculo al disfrute por parte del pueblo cubano de estos derechos protegidos por los convenios'', aseguró Felipe Pérez Roque, al leer la declaración cubana durante una conferencia de prensa, informó la agencia Efe.
Falta por ver cuánto hay de retórica en las declaraciones de hoy de Pérez Roque, y si en la práctica el gobierno cubano va a mostrar una mayor flexibilidad al respecto. Pero hasta el momento, repito, no hay señales que permitan hacerse ilusiones.
El canciller cubano fue el encargado de firmar el Convenio Internacional para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y el de los Derechos Civiles y Políticos en una reunión con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
El encargado de la diplomacia cubana aseguró que la firma de esos dos instrumentos se debe a una ''acción soberana'' de su Gobierno tras evitar ''la condena'' el año pasado en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la desvinculó de cambios en la política de su país hacia estas materias.
''La decisión de firmar estos dos convenios se tomó porque es el momento apropiado después de la derrota de la campaña de EEUU en la antigua Comisión de Derechos Humanos'', afirmó.
Negó que la firma de hoy fuera una contradicción con las manifestaciones formuladas por el ex presidente Fidel Castro en 1999, cuando Canadá le instó a suscribirlos.
En esa ocasión, el entonces líder de la revolución cubana criticó los artículos en favor de los sindicatos y la educación libre que incluyen los dos tratados.
''Tenemos el mismo punto de vista, pero no se contradice con la decisión de firmar estos dos convenios con la declaración que realizamos anteriormente'', aseguró el canciller.
Pérez Roque reiteró el deseo del Gobierno cubano de mantener ''relaciones normales'' con Estados Unidos, pero advirtió que ''la pelota está en el tejado'' estadounidense respecto a normalizar la situación con un ''vecino pequeño que no representa una amenaza a su seguridad''.
''La decisión debe tomarse aquí, por parte del Gobierno de EEUU, se debe levantar el embargo porque no hay razones para que se mantenga esta política'', indicó.
Los dos tratados firmados hoy por Cuba fueron adoptados en 1966 por la Asamblea General de la ONU y parten de los principios fundamentales incluidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
En ellos se recogen derechos como la alimentación, la educación libre, la formación de sindicatos, el acceso a la cultura o la libertad artística, entre otros.
Fotografía: el canciller cubano Felipe Pérez Roque habla durante una conferencia de prensa en la sede de la ONU, en Nueva York (Kathy Willens/AP).
Fotografía izquierda: el canciller Felipe Pérez Roque sonrié al abandonar la conferencia de prensa en la sede de la ONU, en Nueva York (Kathy Willens/AP).
Fotografía derecha: el canciller Felipe Pérez Roque durante una rueda de prensa el 28 de febrero de 2008 en la sede de la ONU en Nueva York, EEUU, para hablar de la situación de los Derechos Humanos y el embargo a Cuba (Miguel Rajmil/EFE).

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