viernes, 21 de marzo de 2008

El “error” de Obama


El aspirante a la candidatura presidencial demócrata, Barak Obama, parece haber cometido un ''error'' fundamental con sus declaraciones sobre el problema racial en Estados Unidos. Pronunció un discurso brillante, catalogado de “histórico”, incluso por sus opositores, pero que políticamente le ha resultado contraproducente, de acuerdo a las últimas encuestas, que reflejan una baja sensible de popularidad. Desgraciadamente, todo parece indicar que la verdad resulta dañina para la política nacional. No es que Obama desconozca esto. El mismo lo advirtió con sus palabras. Se trata de elegir entre continuar siendo engañados, desviados de los temas que realmente afectan la vida de los ciudadanos de esta nación. Al final, como el mismo reconoció, es posible que esta no resulte la elección clave, ni la próxima ni la siguiente. Pero esto no impedirá que los problemas a los que se refirió el senador por Illinois continúen siendo vigentes y apremiantes. La bola está ahora en manos de los votantes. Obama cogió el toro por los cuernos. Lo demás es que los espectadores lo reconozcan o prefieran mirar para otro lado.
Por suerte, y desde el punto de vista político también, el Partido Demócrata tiene este año la ventaja adicional de contar con dos buenos aspirantes. Es mejor que el descalabro de Obama, de ocurrir, suceda ahora y no dentro de unos meses, tras lograr la nominación de su partido. Todo parece indicar que las leyes tradicionales de la política norteamericana continuarán actuando con una fidelidad desesperante para los que aspiramos a un mejor futuro en esta nación.
Pero en cualquier caso, una derrota de Obama en sus empeños lanza una fuerte advertencia a los demócratas. Incluso tras los ocho años catastróficos del presidente George W. Bush, a pesar de la mediocridad del virtual candidato republicano John McCain, la contienda electoral resultará difícil.
De lograrse una victoria demócrata, en buena medida habrá que atribuírsela a Bush, y a que se logre identificar a McCain con la ideología del actual inquilino de la Casa Blanca, y con la forma de actuar que ha caracterizado a éste. McCain enfrenta la dificultad de que no se le perciba como un “tercer Bush” y al mismo tiempo necesita conquistar a los votantes que comparten los valores del hombre que ha sumido a este país en una guerra costosa, sangrienta e inútil. McCain, que de economía no sabe nada y lo ha dejado muy claro, al que no se le ven por parte alguna la capacidad necesaria para gobernar esta nación, tendría que demostrar durante la campaña contra su oponente demócrata que él es capaz de hacer bien lo que el otro viene haciendo mal durante casi ocho años.
De momento hay dos factores en su contra. Le va a resultar difícil conquistar una mayoría de los votantes que se inclinan al centro y su énfasis en la guerra de Irak puede resultar su talón de Aquiles. Al final, es posible que triunfe por razones más simples: esta nación no está aún ''preparada'' para tener una presidenta o un mandatario negro. Será un triunfo para los republicanos, pero un poderoso indicador de que Estados Unidos no sólo no avanza, sino que retrocede.
Fotografía: Katie Gunderson, de Portland, Oregon, escucha al aspirante a la candidatura demócrata Barack Obama (Alex Brandon/AP).

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