miércoles, 12 de marzo de 2008

Escritores en la era de Raúl


''Los escritores cubanos se alistan para su séptimo Congreso con los pies sobre la realidad del mundo actual y de la isla, en momentos en que el nuevo presidente Raúl Castro invitó al debate con 'valentía' mientras soplan los vientos de crítica'',
escribe desde La Habana la periodista Anne-Marie García, para la Associated Press.
''Las intenciones son las mejores y pensamos poder seguir abriendo las puertas a la creación'', dijo a la AP el escritor Jaime Sarusky, Premio Nacional de Literatura 2004, quien auguró ''avances en todo lo que esté al alcance de los cubanos''.
Sin embargo, manifestó dudas en cuanto a la proyección internacional de los literatos locales.
''Teniendo en cuenta los prejuicios que existen sobre Cuba, el veneno que se ha generado contra nuestro país, muchas editoriales en el mundo cierran las puertas y no quieren que Cuba se abra al mundo. Por eso temo que algunas cosas no se puedan realizar a plenitud'', lamentó.
El séptimo Congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), a realizarse del 1 al 4 de abril, será el primero desde que la Asamblea Nacional eligiera presidente a Raúl Castro el 24 de febrero.
El presidente del Comité Organizador del evento literario, el escritor Miguel Barnet, anticipa ''un foro optimista pero con las manos bien puestas en la realidad'', según dijo al diario oficial Granma.
En la Feria del Libro de La Habana, a principios de febrero, el dramaturgo Antón Arrufat destacó la importancia de las horas que vivía el país y recordó que ''en
momentos cruciales semejantes a éste supimos encontrar, inaugurar caminos, rectificar y enderezar lo torcido''.
El mismo mes el ministro de Cultura de la isla, Abel Prieto, aseguró que Cuba va ''hacia ese sentido inclusivo y cada vez va a ser más ridículo que alguien diga aquí que lo persiguen por sus ideas''.
Las palabras del ministro, sin embargo, expresan una situación que aún dista de estar definida por completo. Ello permite a los entusiastas alabar los logros, en el sentido de que son posibles una serie de críticas que hace apenas unos años estaban prohibidas; escritores marginados en otros momentos hoy reciben premios y son reconocidos nacionalmente y temas, nombres y referencias que estuvieron destinadas al ''hueco de la memoria'' por mucho tiempo hoy son referencias cotidianas. Todo lo anterior equivale a ver el medio vaso lleno.
Por otra parte, y particularmente en el exilio, algunos se empeñan en ver el medio vaso vacío. Tienen razón en su reclamo de mayores espacios en la isla. Pero por lo general asumen esta actitud desde la posición del francotirador. Lo curioso del caso, es que se trata de la postura que resultaba ideal -dentro de la práctica cubana y en la época de mayor intransigencia y represión cultural- para atacar la ''cultura del enemigo''. Algo similar ocurría en la isla, cuando no se veía virtud alguna en una película norteamericana, se consideraba que Borges era simplemente un escritor reaccionario y la música de Los Beatles no se pasaba por las emisoras de radio.
El centro del problema no es superar esa etapa, algo que Cuba ha logrado en un sentido general, sino desarrollar una sociedad con una mayor amplitud en el campo del pensamiento, el intercambio de ideas y el desarrollo social. Se puede decir que este objetivo, en el mejor de los casos, en la isla avanza muy lentamente, mientras en el exilio hay quien se dedica diariamente a exigir un cambio radical e inmediato.
La única manera de transitar este camino es luchando tanto contra la inercia, como apelando al consentimiento.
Fotografías: habaneros meriendan y realizan compras de alimentos el 25 de febrero de 2008, un día después de la elección como presidente del Consejo de Estado de Cuba del hermano menor de Fidel (Stringer/EFE).

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...