jueves, 13 de marzo de 2008

Las mujeres y la revolución


La revolución cubana ya no soluciona las preocupaciones de las nuevas generaciones de la isla, que ''ya no pueden seguir esperando'' un cambio, afirmó la historiadora mexicana Eugenia Meyer, quien presentó el miércoles un libro sobre la situación en el país caribeño, de acuerdo a a la agencia Efe.
''Los propósitos revolucionarios de 1959 tienen poco que ver con lo que las nuevas generaciones quieren oír'', aseguró Meyer, autora de El futuro era nuestro. Ocho cubanas narran sus historias de vida.
El libro parte de un trabajo de investigación que Meyer efectuó a finales de la década de los setenta del siglo pasado en Cuba sobre cómo afectó la revolución a ocho mujeres de distinto origen social y diferentes edades.
Hace dos años, cuando decidió convertir el proyecto en un libro, volvió a Cuba para actualizar cómo había seguido la vida de estas mujeres, de las que cuatro siguen vivas actualmente.
Una de ellas, la profesora Esterlina Milanés Dantín, fue la primera mujer en Cuba que tuvo un auto, apoyó a los insurgentes al inicio de la revolución y fue torturada por ello, y durante años ejerció de traductora para Fidel Castro.
Otra, la pintora Antonia Eiriz Vázquez, la única de ellas en salir de Cuba, lo que hizo de forma legal, para ir a vivir a Miami, donde falleció en 1995.
Norberta Rivas Ibáñez, una empleada doméstica que pasó a ser agricultora, maestra y líder comunitaria; ''La guajira'' Gladis Naimó Brito, trabajadora comunal; la historiadora Sonnia Moro Parrao; Migdalia González Cruz, trabajadora de Comercio; Consuelo Rolo Hernández, obrera primero y costurera después, y Mireya Herrera Martínez, la más joven de las entrevistadas, completan el libro.
Meyer aseguró que a las ocho entrevistadas la revolución les mejoró la vida, ya que de otra forma hubieran sido pobres o prostitutas, pero gracias al gobierno de Fidel Castro tuvieron acceso a la educación y a la salud, entre otras.
En su opinión, tras cincuenta años de revolución no existe una democracia real en Cuba y ha aumentado la corrupción, lo que, a su juicio, ''es lógico porque para poder vivir dignamente en Cuba es necesario tener divisas''.
Meyer consideró que a la larga el ideal socialista no cuajó y la globalización del mundo llevó a los jóvenes cubanos a tener nuevas y variadas perspectivas de vida.
''Quieren libertad, democracia, justicia, como queremos todos en cualquier país,
además de la inclusión de Cuba en el mundo'', lo que, ''es aparentemente incompatible'' con los principios revolucionarios, indicó.
En la actualidad, la mayoría de los jóvenes cubanos quiere salir de la isla, porque ya no tiene sentido de arraigo ni de nacionalidad, agregó.
Para la historiadora, tiene que haber mayor apertura en Cuba y ahora es el momento adecuado para conseguirlo, siempre y cuando sean las nuevas generaciones las que tomen el poder.
Un ejemplo del renovado espíritu cubano sería para ella Mariela Castro, hija del actual presidente y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), quien demuestra con sus acciones que los jóvenes son distintos y "tienen derecho a opinar'', concluyó.
Fotografía: la historiadora mexicana Eugenia Meyer, quien presentó el 11 de marzo de 2008, en Ciudad de México, un libro sobre las mujeres y la revolución cubana (Jorge Gutiérrez/EFE).

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