jueves, 3 de abril de 2008

Gutiérrez, el censo y los bolígrafos


El secretario de Comercio norteamericano, Carlos Gutiérrez, ha realizado una extensa campaña, en Estados Unidos y el resto del mundo, en favor de cambios democráticos en Cuba.
Gutiérrez, de origen cubano, ha estado presente en cuanta actividad el tema cubano ha sido mencionado, desde reuniones con familiares de disidentes encarcelados en la Casa Blanca hasta visitas a Miami.
Pero la participación de Gutiérrez en la causa cubana va mucho más allá de su presencia. Junto con la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, desde hace cuatro años preside una comisión que, de acuerdo a la actual administración, prepara planes y programas de ayuda ala isla, en cuanto se produzca un cambio hacia la democracia.
Mientras Gutiérrez se entregaba a estas labores, la Oficina del Censo, bajo su supervisión, enfrentaba problemas.
Ahora se acaba de informar que para la realización del próximo censo habrá que recurrir al método tradicional de papel y bolígrafos.
Pese a los planes existentes, el censo de la población estadounidense en el 2010 será a la vieja usanza, debido a problemas tecnológicos.
Gutiérrez, explicó ayer en una audiencia ante un subcomité de la Cámara de
Representantes que el Gobierno descartará sus planes de recoger con ordenadores manuales los datos de millones de habitantes que no devuelvan el formulario que el censo les enviará por correo, de acuerdo a la agencia Efe.
El proyecto del Gobierno de desarrollar ordenadores especiales para el censo de los 300 millones de habitantes estadounidenses ''ha experimentado problemas significativos en el calendario, el funcionamiento y los costes asociados'', afirmó Gutiérrez.
''Una falta de comunicación eficiente con uno de nuestros principales contratistas ha contribuido significativamente a los problemas. Esta situación es inaceptable y hemos tomado decisiones para tratar este asunto'', señaló el secretario de Comercio en el subcomité de Asignaciones financieras de la Cámara Baja.
La Oficina del Censo, supervisada por Gutiérrez, pretendía elaborar el censo en 2010 con la más alta tecnología disponible, pero, debido a los problemas surgidos, la recopilación de datos será más bien una tarea ''altamente manual''.
El censo adjudicó un contrato a una compañía para adquirir 500,000 ordenadores manuales por un importe de más de $600 millones.
Los aparatos, que son similares a agendas electrónicas, se utilizarán ahora, en lugar del censo, para verificar el lugar de habitación de cada residente en EEUU.
El cambio anunciado por Gutiérrez supone un coste adicional de al menos $3,000 millones para las arcas del Estado de un total de $14,000 millones que costará todo el censo, una tarea que EEUU tiene que realizar cada diez años por mandato constitucional.
Esto quiere decir que además del dinero ya gastado, no sólo los equipos comprados no sirven para el objetivo previsto, sino que hay que invertir más fondos, y aún así se tendrá que seguir utilizando el viejo sistema del bolígrafo y el papel.
Sin los ordenadores manuales, los trabajadores del censo tendrán que recoger los datos puerta a puerta con papel y bolígrafo de aquellas personas que no remitan su formulario a la Oficina del Censo, que, según se calcula, son aproximadamente un tercio de los habitantes.
Para esta tarea, el censo prevé contratar y formar a cerca de 600,000 empleados temporales.
Informes gubernamentales, entrevistas y comparecencias ante el Congreso indican que la Oficina del Censo no estaba preparada para gestionar el contrato de los ordenadores manuales y los responsables del censo son culpados por no trasladar adecuadamente sus exigencias técnicas a la empresa contratista Harris Corp., con sede en Florida.
Harris Corp. es una importante firma dedicada a la electrónica y las comunicaciones, que ha recibido un gran número de contratos con el gobierno, tanto en el terreno militar como civil, así como en la reconstrucción de Irak.
''Tanto la Oficina del Censo como Harris Corp. han contribuido a esta crisis'', dijo Alan B. Mollohan, presidente del subcomité de apropiaciones, demócrata de West Virginia.
La Oficina del Censo no había planificado un Plan B, en prevención de que las computadoras portátiles no funcionaran. Como resultado de eso, un importante ''censo de ensayo'' esta primavera se pospuso un mes en lo que la agencia busca algún plan como segunda opción.
''No puedo recalcar lo suficiente lo serio que es el problema'', señaló Steve Murdock, el director del censo, ante el Senado a comienzo de marzo.
Fotografía: El secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, testifica ante el Congreso en febrero de 2007 (Luke Frazza/AFP/Getty Images).

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