viernes, 11 de abril de 2008

Las viviendas y la tergiversación


Cuba inició un proceso que permitirá la adquisición de títulos de vivienda a los trabajadores que las viven en usufructo, como parte de sus prestaciones salariales, las cuales les serán dadas en propiedad a ellos o sus herederos.
En Miami, sin embargo, la interpretación de la medida vuelve a demostrar que algunas de las personalidades de esta ciudad no sólo desconocen lo que ocurre en la isla, sino que tienen una tendencia ilimitada a tergiversar los hechos.
Las opiniones de Nick Gutiérrez, abogado y presidente de la Asociación de Hacendados de Cuba, y Jaime Suchlicki, director del Centro de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos, son un buen ejemplo de ello.
Gutiérrez considera que si las viviendas alquiladas pertenecían originalmente a exiliados que abandonaron Cuba, el gobierno carece de un título de propiedad adecuado.
Suchlicki piensa que la medida va a favorecer en mayor medida a los miembros de las fuerzas armadas y la nomenclatura oficial. Considera que se trata de una ''piñata''.
Nada mejor que comentarios de este tipo si el exilio de Miami quiere ganarse el rechazo de los que viven en la isla y fortalecer la imagen de troglodita.
Quienes en Miami continúan soñando con mansiones abandonadas desconocen que muchas de las viviendas que ahora podrán pasar a ser propiedad de quienes las habitan fueron construidas tras el triunfo de la revolución. Por ejemplo, mediante la labor de microbrigadas o por cuadrillas de construcción vinculados a las diversas empresas y centros de trabajo.
La normativa, disponible el viernes en la página de la Gaceta Oficial, busca poner orden en un sector delicado de la realidad cubana y se suma a una serie de cambios dictados por el nuevo mandatario Raúl Castro, los que están orientados a hacer eficiente y más confortable el sistema comunista de la isla, de acuerdo a una información de la AP.
Durante décadas las dependencias públicas ofrecían a algunos de sus empleados viviendas (a las cuales llaman "medios básicos'') que por contrato debían pasar a manos de los trabajadores en un período de entre cinco y 20 años.
En teoría, transcurrido ese tiempo las personas se "quedaban'' con la casa o el Estado se comprometía a otorgarles una similar en propiedad, pero el proceso se volvió caótico debido a la crisis de la construcción, las jubilaciones anticipadas, la burocracia y los fallecimientos de titulares, entre otros.
Muchas veces el Estado no contaba con casas para cumplir sus convenios pero necesitaba la que tenía ese trabajador para su sucesor en el mismo puesto y la situación se volvía insostenible.
''La experiencia acumulada, la cantidad estimada de viviendas que arriban al término legal establecido para su desvinculación y la estrategia para la simplificación de trámites que se lleva a cabo, aconsejan la revisión para la desvinculación ... en aras de mejorar los términos de solución con procedimientos expeditos'', explicó la resolución firmada por el presidente del Instituto Nacional de Vivienda (INV) Víctor Ramírez.
En vez de saludar la medida como una disposición favorable a miles de cubanos, más allá de las diferencias políticas e ideológicas, aquí en Miami algunos sólo están interesados en las interpretaciones erróneas.
Para leer el reportaje de Rui Ferrreira, Medidas en Cuba no sorprenden en Miami, pinche aquí.
Fotografía: una mujer a la entrada de su vivienda en La Habana (Javier Galeano/AP).

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