jueves, 8 de mayo de 2008

Golpes de ignorancia


La rabia se desborda en Miami, pero cada vez alcanza a menos. En una semana que hemos visto una notable disminución en los niveles de audiencia del programa de televisión anticastrista favorito de La Calle Ocho, que los furibundos han tenido que morderse la lengua en varias ocasiones y aceptar el derecho de replica, y que les digan que su conducta emula a la de los peores censores de las desaparecidas dictaduras fascistas y comunistas, los llamados ''intransigentes'' no han encontrado una opción mejor que emprenderla contra una delegación de deportistas cubanos.
No se ha hecho esperar el ataque. Algún que otro rostro macilento se lanza a las calles de esta ciudad y comienza la gritería, para tratar de ''robarle el show'' a los atletas, en el Panamericano de Judo 2008 que se inició hoy en Miami.
Imagino que esta capacidad para el ridículo pudiera asombrar en otras circunstancias.
Pero ya se ha convertido en una marca de fábrica en Miami y a nadie sorprende.
No importa que se trate de una competencia en la que participan atletas de 22 países, desde Chile hasta el estado de Alaska; poco interesa de que se trata de la última oportunidad que tienen algunos judokas para clasificarse para los Juegos Olímpicos de Pekín; nadie que protesta, en su ignorancia, presta atención al hecho de que al equipo cubano se le considera el mejor en el Hemisferio Occidental.
Cuba no ha competido en Estados Unidos desde 1996, en el Abierto de Colorado Springs, cuando el equipo ganó ocho de las 16 medallas de oro y obtuvo preseas en casi todas las categorías.
El equipo actual se considera superior al que participó en el evento de 1996.
Por primera vez en la historia los equipos masculinos y femeninos de judo de Cuba llegan completos a Miami, trayendo además a sus máximos exponentes en este deporte.
Cualquier competencia deportiva de esta categoría beneficia a la ciudad en que se realiza, desde el atractivo turístico que representa hasta la publicidad gratuita que se logra.
Sin embargo, los descerebrados de Miami han comenzado a vocinglear sus protestas en una radio afín, vengativa y ansiosa por quitarse el mal sabor que para ella ha representado el tener que permitir que se escuchen voces contrarias a sus ideas. Desde mezclar la supuesta baja calidad y abundancia del desayuno escolar con los posibles gastos que representa el evento para la ciudad hasta resaltar los gastos policiales que evidentemente ellos van a contribuir a aumentar. Por otra parte, nadie en la emisora radial se ha interesado en aclarar que el evento, que se celebrará en esta ciudad en el
James L. Knight International Center del 8 al 11 de mayo, es en parte costeado por la federación internacional de ese deporte, que la entrada diaria al evento cuesta $10 y un pase por cuatro días $35, y que en cualquier parte del mundo lograr ser sede de una competencia de esta categoría se considera un logro.
Desconocen además que en la Federación de Judo de Estados Unidos (USA Judo), organizadora del evento, hay varios cubanoamericanos y exiliados de la isla.
Incluso estos manifestantes no parecen haber escuchado las palabras de su adorado presidente George W. Bush, que recalcó que no se debe mezclar el deporte con la política en relación a los Juegos Olímpicos, y en referencia al gobierno chino y el caso del Tibet.
También los olvidadizos de Miami se niegan a recordar que en ocasiones anteriores las protestas y manifestaciones contra eventos deportivos y culturales, por la participación de cubanos que viven en la isla, sólo han servido para restarle dinero y prestigio a esta ciudad. Es más, varios de los políticos y funcionarios que en el pasado se caracterizaron por esa actitud terminaron siendo condenados como simples delincuentes, porque su fervor anticastrista en muchos casos era utilizados como una especie de escudo protector frente al escrutinio público.
Sin embargo, algunos en esta ciudad no quieren aprender, o simplemente se benefician n del desconocimiento ajeno, y siguen gritando enardecidos, lanzando ataques sin ton ni son, en el empeño de ganarse la medalla del odio y la ignorancia.
Fotografía: Miguel Gómez, miembro de Vigilia Mambisa, celebra la noticia de que Fidel Castro no aceptará de nuevo el cargo de presidente del Consejo de Estado y de Ministros en Cuba, el 19 de febrero de 2008 (Gastón de Cárdenas/El Nuevo Herald).

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