viernes, 2 de mayo de 2008

The New York Times cree que Vesco ha muerto


Esta es una versión abreviada y traducida del artículo que aparece en The New York Times sobre la supuesta muerte de Roberto Vesco.

MARC LACEY
y JONATHAN KANDELL / The New York Times
LA HABANA
Robert L. Vesco, el financista fugitivo que pasó gran parte de su vida eludiendo a la justicia de Estados Unidos, posiblemente se las ha arreglado para morir sin que se sepa.
Vesco, sentenciado a un largo término de cárcel en Cuba en 1996 y buscado en EEUU por delitos tales como fraude bursátil, narcotráfico y soborno político, murió hace más de cinco meses, el 23 de noviembre, de cáncer del pulmón, según dicen algunos allegados. De haber sido así, las autoridades cubanas nunca lo reportaron, y dijeron ayer que consideraban el asunto ''carente de importancia''. El gobierno de EEUU también dijo ayer que no sabe nada al respecto.
''No sabemos si eso ocurrió'', dijo un funcionario de EEUU.
Si Vesco en realidad eludió a las autoridades estadounidenses hasta su muerte, fue un final apropiado para sus casi cuatro décadas de fugitivo. Entre otras cosas, se le buscaba por haberles estafado unos $200 millones a inversionistas crédulos en los años 70, y efectuó una contribución ilegal a la campaña presidencial de Richard M. Nixon en 1972, además de haber tratado de inducir al gobierno de Jimmy Carter a permitir que Libia comprara aviones estadounidenses.
Salió en las noticias hace una década al ser sentenciado a la cárcel en Cuba, donde había buscado refugio, por un fraude financiero. Resurgió en años recientes y vivió tranquilo en La Habana hasta que contrajo cáncer del pulmón. Según algunas amistades, luego de haber estado hospitalizado durante aproximadamente una semana, murió y está enterrado ahora en una tumba anónima.
Dada su controversial naturaleza, ninguno de sus amigos quiso que se le identificara por no tener problemas con las autoridades cubanas. Aunque la noticia de su muerte podría ser el truco más reciente de un bucanero moderno de 72 años que tenía toda clase de razones para desaparecer, sería un truco elaborado.
Los documentos en el Cementerio Colón de La Habana indican que un Robert Vesco fue sepultado allí el 24 de noviembre, y unas fotos y vídeos que ha visto el New York Times muestran a un hombre que se le asemeja en un ataúd, con su compañera de muchos años en Cuba mirándolo.
Hay otras fotos que lo muestran tosiendo y evidentemente con dolor en una cama de hospital, que según una de sus amistades le tomaron el día antes de morir. También hay fotos de un pequeño grupo de personas asistiendo a su entierro.
Sus últimos días, dijo un amigo, fueron muy diferentes de la época que vivió antes de caer preso, cuando realizaba fiestas suntuosas, fumaba sin parar y se jactaba de la vida que había tenido.
Algunos de los que conocieron a Vesco dijeron que no les sorprendía que el ex financiero hubiera orquestado una muerte falsa, para escaparse una vez más. ''Pudo haber muerto'', dijo Arthur Herzog, quien entrevistó a Vesco en Cuba con el fin de escribir una biografía sobre él. ''Pero Bob ha usado disfraces en el pasado''.
Por otra parte, dijo Herzog, un intermediario que vive en la isla ha dejado la impresión que estuvo en contacto con Vesco en Cuba durante el reciente mes.
Después de una odisea delictiva que comenzó en Wall Street, Vesco huyó de Estados Unidos en 1971, repitiendo a lo largo de los muchos sitios donde estuvo que el poder del dinero era mayor que cualquier ideología.
Sus asociados y protectores incluyen una larga lista, desde presidentes elegidos democráticamente en Costa Rica, los sandinistas de izquierda en Nicaragua, los capos del narcotráfico en Colombia, el gobierno terrorista de Libia y, por último, el gobierno comunista de Fidel Castro.
Fotografía: el fugitivo norteamericano Robert Vesco, al centro, a la llegada al tribunal en La Habana, Cuba, el 3 de agosto de 1996, durante el juicio que se le celebró en la isla (José Goitía/Canadian Press).


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