jueves, 31 de julio de 2008

Laicos buscan un espacio


Espacio Laical, una publicación trimestral del Consejo Arquidiocesano de Laicos de La Habana, pidieron al Partido Comunista de Cuba (PCC) que emprendiera un proceso democrático en su próximo congreso, a celebrarse en 2009.
Las palabras del editorial de la publicacion han sido simplificadas por las agencias de noticias. Por ejemplo, un cable de la AFP le atribuye a los laicos el concepto de '''todos juntos refundar' la revolución, cuando la generación histórica de Fidel y Raúl Castro no esté por ley natural''.
En realidad, lo que expresa el editorial es lo siguiente:
''El Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) realizado el pasado mes de mayo anunció la celebración de su próximo Congreso para fines del año 2009. Durante una intervención en el evento, el presidente Raúl Castro destacó algunos de los desafíos a los que deben enfrentarse, por ejemplo: la necesidad de afianzar el papel del Partido como vanguardia organizada de la nación, para asegurar la continuidad de la Revolución cuando ya no estén sus dirigentes históricos''.
Es decir, la idea de asegurar la continuidad del actual proceso cubano es del actual mandatario, no de los laicos. Pero estos últimos no se oponen a este desarrollo, sino que simplemente intentan encontrar un ''nicho'' dentro del mismo.
El terreno que intentan tantear los laicos de La Habana es abogar por una reforma que permita la puesta en ejecución de un sistema político que sin perder su esencia (comunista), la modifique para admitir una participación limitada de otros grupos.
En este sentido, los laicos están dispuestos a la obediencia, pero no a la subordinación ni mucho menos la nulidad.
Creo que los últimos cuatro párrafos del editorial, que se reproducen a continuación, son muy explícitos al respecto:
''Si de tal proceso resulta el consenso de mantener la ‘singularidad' de un partido político único (que siempre representa sólo a una parte) ubicado por encima del Estado y del gobierno (que siempre han de procurar representar al todo), estaríamos forzados a replantearnos los fundamentos ideológicos de esa asociación política, con el fin de procurar unos basamentos que faciliten al menos la integración de sectores más amplios y diversos de la sociedad cubana.
Igualmente sería necesario modificar la relación del PCC con el Estado y el gobierno, para evitar que el primero sustituya a estos últimos. Otro aspecto que parece importante rediseñar es el vínculo entre dicho Partido y las organizaciones sociales.
Estas últimas quizás deban cierto respeto al Partido, pues han de funcionar dentro de un sistema donde el mismo está situado por encima del Estado y de la sociedad, pero es imprescindible velar para que ellas alcancen toda la autonomía necesaria que demanda la representación genuina de los intereses de la sociedad y de la ciudadanía.
Es evidente, la democracia dentro de la Revolución , en correspondencia con todo el universo de ámbitos de la vida, es un aspecto medular que debe plantearse el próximo Congreso del PCC si pretende fortalecer a las fuerzas que se hacen llamar revolucionarias, así como satisfacer las expectativas y necesidades del pueblo, para todos juntos refundar el sistema e intentar que el 'mito' sobreviva''.
Para ver el editorial y la revista Espacio Laical, pinche aquí.
Foto superior: un hombre camino junto a una vidriera que muestra carteles alusivos al líder de la revolución cubana, Fidel Castro, en Santiago de Cuba, el 24 de julio de 2008 (Adalberto Roque/AFP/Getty Image).
Fotografía izquierda: vista de automóviles que transitan en una calle, el 30 de julio de 2008, en La Habana, un día antes de que se cumplan 2 años desde que Fidel Castro delegó el poder a su hermano Raúl, por encontrase convaleciente (Alejandro Ernesto/EFE).
Fotografía derecha: vista de una bandera cubana que cuelga entre dos viejos edificios, el 31 de julio de 2008, en La Habana, día en que se cumplen dos años de que el ex gobernante cubano Fidel Castro anunciara la cesión de sus cargos por primera vez en casi medio siglo y la entrega del poder a su hermano menor, el general Raúl Castro, actual presidente. (Alejandro Ernesto/EFE).

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