viernes, 22 de agosto de 2008

Apuesta a la sombra


El artículo de Isabel Sánchez, que aparece en la edición digital de El Nuevo Herald, ofrece un buen panorama de lo ocurrido durante los seis meses transcurridos de la presidencia de Raúl Castro, pero al mismo tiempo refleja algunas de las limitaciones de un análisis que tiene tanto de optimismo como de imparcialidad. Esa tentación, de la que tampoco se han visto libres los comentarios de Cuaderno de Cuba, es mayor en la medida en que se consolida la sospecha de que los cambios más o menos profundos que vienen ocurriendo en Cuba no sólo son muy limitados, sino que obedecen a un calendario que parece trazado por Moisés y contando con una esperanza de vida aún mayor (es decir, superar los más de cien años de la figura bíblica).
Sánchez traza en un párrafo lo que ha sido esencialmente el estilo de mando de Raúl Castro: ''menos carismático (sin carisma alguno, me parece a mí), de mayor trabajo en equipo, favorable a la descentralización y la autocrítica, más control y sin tantos actos de masas''. También lo que parecen ser sus objetivos: ''combatir la burocracia, restituir el valor al salario, mantener la unidad, acabar con los robos al Estado y aliviar las penurias cotidianas''.
Sin embargo, señala como un balance de poder lo que ha sido en la práctica colocar a su círculo cercano en puestos claves. El argumento de que ''planea reestructurar el gabinete a fin de año, posiblemente con figuras de la nueva generación'' es puramente especulativo.Creo que el trabajo brinda un buen resumen de lo que ha sido las medidas fundamentales, llevadas a cabo o enunciadas por Raúl Castro. En su conjunto, no se puede desestimar su importancia relativa. Pero al mismo tiempo hay que señalar las limitaciones de alcance que muchas tienen. Es más, queda por verse si algunas, como la entrega de tierra en usufructo a los campesinos, darán algún resultado notable a mediano plazo.
-Convocó para 2009 al VI Congreso del PCC, el primero en 12 años, vital para las reformas que emprendió y planea.
-Firmó dos pactos internacionales de derechos humanos y conmutó unas 30 penas de muerte.
-Cambió la estrategia de arrestos masivos -los presos políticos bajaron de 234 a 219 en seis meses-, por detenciones temporales.
-Profundizó la alianza estratégica con la Venezuela de Hugo Chávez, que envía unos 90,000 barriles de petróleo, y con China. Pero, sin querer repetir la dependencia que tuvo con la Unión Soviética, se acercó a Brasil, México, España, y Rusia.
-Emprendió una reforma agrícola con entrega a manos privadas de tierras ociosas en usufructo para elevar la producción de alimentos, en un país con el 50% de las áreas cultivables subutilizadas.
-Eliminó el igualitarismo y el techo en el salario para estimular la eficiencia productiva.
-Con medidas más populares que profundas, mejoró el transporte y quitó las prohibiciones a que los cubanos se hospedaran en hoteles, tuvieran celular o compraran computadores.
Por otra parte, el análisis deja en claro algo que define mejor el estilo de trabajo de Raúl que sus rasgos de conducta más visible: el trabajo en la sombra, el tener amarrados todos los hilos y la conspiración como patrón de actuación. En este sentido, más que asistir a seis meses de gobierno de Raúl, lo que hemos estado viendo es la preparación de un gobieno para el día de que Fidel Castro muera. Un gobierno que no dejará de ser de transición, y eso el propio Raúl Castro lo sabe, pero que al mismo tiempo se proyecta como un modelo de supervivencia.
Así que frente a la táctica cotidiana de manejar los acontecimientos para que los otros (incluidos los periodistas) busquen las pistas, el actual presidente cubano continúa empecinado en una estrategia en la sombra, que puede dar sorpresas o agotarse en las especulaciones, todo en dependencia de algo tan impreciso como cuán tiempo les queda de vida a dos hermanos.
Fotografía superior: vista de una valla con imágenes del líder cubano Fidel Castro, el 12 de agosto de 2008, en La Habana (Alejandro Ernesto/EFE).
Fotografía izquierda: fachada de la nueva tienda de autoservicio Trasval ubicada en pleno centro comercial de La Habana, el 8 de agosto de 2008 (Alejandro Ernesto/EFE).
Fotografía derecha: vista de automóviles que transitan en una calle de La Habana, el 30 de julio de 2008 (Alejandro Ernesto/EFE).

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