martes, 5 de agosto de 2008

Difunden la nueva ley de jubilación


Una ley que prevé el aumento en cinco años de la edad jubilación en Cuba comenzó a difundirse este martes, un primer paso del proceso de discusión que debe involucrar a más de 3 millones de personas, según las autoridades, de acuerdo a un cable de la AFP.
Los estanquillos empezaron a distribuir un tabloide de ocho páginas sobre el Anteproyecto de Ley de Seguridad Social, que pasa la edad de retiro de 60 a 65 años para los hombres, de 55 a 60 para las mujeres; y de 25 a 30 años el tiempo de servicio necesario para jubilarse.
Ese incremento ''resulta impostergable'', según el texto, debido al proceso de envejecimiento de la población cubana, por lo que también autoriza la reincorporación laboral de jubilados y a tener mas de una pensión, así como también extiende sus beneficios a los trabajadores por cuenta propia.
Hay dos cuestiones sobre este proceso de discusión que me gustaría señalar. Si la ''discusión'' se realiza al estilo de las que conocí en Cuba, creo que todo se reduce a una pérdida de tiempo para los participantes y a un mecanismo que, si cumple algún objetivo, es acostumbrar a la población al cambio y que cuando éste se produzca no sorprenda a nadie. Es decir, eliminar todo el impacto que pudiera tener la noticia desde el punto de vista de la inmediatez. El gobierno cubano puede darse este lujo porque, salvo en la época de Fidel Castro y de las decisiones políticas internacionales y nacionales importantes, todo avanza en cámara lenta. La ralentización del país se ha convertido en un importante factor para la supervivencia de la actual forma de gobierno.
Esta lentificación ha sustituido, pero sólo en parte, la aceptación absoluta que
reinaba en las décadas anteriores a los noventa.
Entonces ''discutir'' un discurso de Fidel Castro era levantarse y dar una muestra de apoyo incondicional, mientras más abyecta mejor, o quedarse callado. Votar en favor de la aprobación de una ley se reducía a levantar la mano lo más rápido posible, en primer lugar para no buscarse problemas con el régimen, y en segundo para no caer mal con los
demás, que estaban tan apurados por terminar que hubieran preferido que todo se limitara a una votación pública sin saber siquiera por que se votaba.
Creo que esta situación ha cambiado en cierto sentido, y que el cubano de a pie se expresa con mayor libertad, pero en cualquier coyuntura no hay indicaciones de que cuente con un poder de decisión amplio y con la capacidad de introducir cambios sustanciales a un proyecto de ley como éste.
Las discusiones, entonces, se limitaran a cumplir una función educativa, en el mejor de los casos, de ayudar a la asimilación de la ley por parte de la ciudadanía y hasta terapéutica.
No es que tenga que existir un proceso de discusión participativa que convierta al organismo legislativo en un amplio foro, pero para limitar esa ''deficiencia'', propia de cualquier democracia, lo que se intenta es ampliar las esferas en que el individuo puede subsistir sin que su existencia esté determinada estrechamente por el Estado. Que existan también otros condicionamientos, entre ellos el económico, es otra cuestión.
Pero en la medida en que se debe señalara el limitado alcance de estas discusiones, también se debe decir que el aumento de la edad de la jubilación no se limita a Cuba.
Aquí en Estados Unidos también existe, sin que nadie se preocupara por discutir la ley con los afectados.
Por otra parte, el proceso que se inicia puede servir para calibrar en qué medida la población cubana tiene mayores espacios de libertad, en los cuales expresar opiniones que sin que necesariamente representen un cuestionamiento directo del poder en la Plaza de la Revolución, cuestionen o busquen cambiar, de forma permitida, limitados aspectos de la situación nacional.
El gobernante cubano Raúl Castro reconoció en su discurso del 26 de julio que la iniciativa no cuenta con el apoyo de toda la población, que se enteró del proyecto por rumores.
''Algunas opiniones recogidas respecto al anteproyecto de Ley de Seguridad Social demuestran que es necesario continuar informando sobre este asunto de importancia estratégica'', dijo Raúl Castro, de acuerdo a la información de AFP que se citó al inicio de este comentario.
El gobernante afirmó que el proceso de discusión ''servirá para esclarecer todas las dudas y brindará la oportunidad de expresar cualquier criterio''.
''Todos serán escuchados con atención, coincidan o no con la opinión de la
mayoría'', afirmó. "No aspiramos a la unanimidad, que suele resultar ficticia, en éste o en cualquier otro tema'', añadió.
Esa declaración de renuncia a la unanimidad, que durante tantos años reinó en Cuba, y que caracterizó todos los procesos de discusión de leyes a los que me he referido y en los cuales participé (donde se presionaba a los asistentes para que ni siquiera ocurrieran abstenciones en la votación), fue uno de los puntos más valiosos de un discurso por otra parte anodino.
Fotografía superior: miles de personas, principalmente niños, disfrutan del desfile de comparsas, zanqueros, carrozas y payasos por el Malecón de La Habana, el 3 de agosto de 2008, durante la celebración del Carnaval Infantil (Alejandro Ernesto/EFE).
Fotografía izquierda: miles de personas, principalmente niños, disfrutan del desfile de comparsas, zanqueros, carrozas y payasos por el Malecón de La Habana, el 3 de agosto de 2008, durante la celebración del Carnaval Infantil (Alejandro Ernesto/EFE).
Fotografía derecha: miles de personas, principalmente niños, disfrutan del desfile de comparsas, zanqueros, carrozas y payasos por el Malecón de La Habana, el 3 de agosto de 2008, durante la celebración del Carnaval Infantil (Alejandro Ernesto/EFE).

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