jueves, 4 de septiembre de 2008

Dos tazas de Bush y una tercera de McCain


John McCain aceptó el jueves por la noche la nominación del Partido Republicano como candidato presidencial y anunció que combatirá el "rencor'' bipartidista para buscar soluciones a los problemas que prácticamente han paralizado la capital estadounidense, de acuerdo a un cable de la AP.
''Washington: el cambio se viene'', dijo McCain en su discurso, parcialmente difundido en adelanto a su presentación más tarde en el podio del Xcel Energy Center donde se desarrolló la convención nacional republicana en los últimos cuatro días.
No sé quién le habrá aconsejado al candidato republicano utilizar, como estrategia electoral, el concepto de la necesidad de un cambio en el país. Al recurrir a éste, McCain no hace más que colocarse en el terreno de su opositor, Barack Obama, con la desventaja de que el segundo ha convertido la palabra "cambio'' en el lema más conocido de su plataforma política. No creo que el senador por Arizona resulte muy convincente al hablar de cambio, luego de tantos años en Washington y tantas votaciones de acuerdo a la política de su partido y del presidente George W. Bush.
McCain recordó que en sus 26 años en el Congreso ha trabajado con militantes republicanos y demócratas en la solución de problemas que requerían de solución''. Esto es cierto, peo lo ha hecho desde una posición legislativa. Nada hace pensar que así sea si es elegido para ocupar la Casa Blanca.
Hay que recordar además que el actual presidente George W. Bush hizo igual promesa de trabajar de una forma bipartidista, y su presidencia se ha carterizado por todo lo contrario. Así que el que no quiere dos tazas de Bush, se le amenaza ahora con una taza de McCain.
Sin embargo, el senador republicano insistió en este punto.
''Así es cómo gobernaré como presidente'', agregó. ''Extenderé mi mano a todo el que quiera ayudarme a sacar este país adelante. Tengo esos antecedentes y las cicatrices para probarlo. El senador Obama no los tiene''.
McCain recordó sus épocas de oficial de la aviación naval y como prisionero de guerra en Vietnam.
Dijo que en esas circunstancias ''amé más a mi patria'' no sólo por las comodidades que ofrece sino ''por su decencia, su fe en la sabiduría, justicia y el bienestar de su pueblo'' y porque no era solamente un lugar sino "un ideal, una causa por la cual valía la pena luchar''.
Sin dejar de reconocer los méritos de McCain como militar y legislador, su discurso fue una repetición de sus apelaciones al valor, el heroismo y su historial bélico. Sin embargo, en estos momentos hay otras consideraciones de igual o mayor importancia a la hora de elegir a un presidente.
Fotografía: carteles exhibidos por los seguidores de McCain en la Convención Nacional Republicana (STAN HONDA/AFP/Getty Images).

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