jueves, 25 de septiembre de 2008

El fin de la ilusión


''Sea cual fuere su rigor o la amplitud de sus experimentos, una ideología sobrepasa por muy breve margen al presente''. A la práctica y análisis de este precepto de Sartre, fundamentado en su origen en la experiencia cubana y aplicado ahora a los 28 meses finales del mandato de Fidel Castro y su renuncia oficial a la presidencia, en febrero de 2008, dedica Norberto Fuentes casi cuatro años y 192 páginas en El último disidente, un libro que en formato pdf acaba de aparecer en internet, donde recoge artículos, crónicas, entrevistas y la vida breve de su blog Mi leña al fuego. Entre anécdotas, apreciaciones y juicios sobre lo ocurrido en ese tiempo, el lector encuentra una visión personal de los acontecimientos que no sólo anticipa consecuencias sino —lo que es más importante— le ayuda a asimilar el pasado y futuro de un proceso donde el comprender lo que no ha ocurrido es casi siempre más valioso que conocer los hechos al detalle. Un proceso nacional que depende de una familia (los Castro), al punto que el chisme casi hogareño se convierte en dato histórico.
De recuerdos, confesiones y declaraciones está lleno el libro. Es uno de sus méritos, pero no el único. Uno se entera de la ocasión en que Fidel Castro habla despectivamente de la fallecida Vilma Espín, presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas y esposa del actual presidente cubano Raúl Castro. ''Coño, qué ridícula la vieja esa. Vengan para acá'', exclama el entonces gobernante a dos entrevistadores, al enterarse de la cantidad de mínima de ron que le habían servido en los tragos. Pero tras la lectura completa del material uno también se da cuenta que todos los criterios del que por tantos años fuera Comandante en Jefe del país son en última instancia políticos, que las consideraciones familiares y de seguridad también caen bajo ese concepto, y que incluso cuando quiere pasar por ''cazuelero'' no es más que un conspirador nato.
Entre los aciertos, creo que el primero a destacar es que, el 31 de julio de 2006, a las pocas horas de conocer que Fidel Castro a traspasado sus funciones a su hermano menor y a un grupo de altos funcionarios, Norberto Fuentes expresa categórico al periodista chileno Pedro Schwarze: ''Fidel ha cedido el poder y no va a regresar''. Luego, el 2 de agosto de 2006, escribe que lo que el gobernante ''está amortiguando con el comunicado de la noche del lunes (31 de julio) no es la noticia de su muerte, sino la revelación de que él se ha retirado del poder, y sin disparar un tiro. Fidel ha cedido el poder a Raúl y Raúl también tendrá que cederlo dentro de poco. Está ocurriendo lo que Raúl me decía invariablemente que él iba a hacer en un futuro, que a fines de los 80 parecía improbable: 'Cuando nosotros nos retiremos, nos retiramos pero siempre con un pie en el estribo. Nosotros nunca nos vamos a apear por completo del carro'''. La primera parte de esta afirmación se ha cumplido, falta por ver cuándo ocurre la segunda.
El último disidente es un libro donde no hay tregua con la ciudad donde habita un exilio que se aferra a la nostalgia del mito de una nación y la esperanza de una vuelta a un pasado irrepetible: ''Yo no creo que exista una ciudad en los Estados Unidos que reúna más asesinos por kilómetro cuadrado, una tremenda densidad de criminales con la que nos codeamos en los supermercados del área o en la barbería''. También una enseñanza implacable sobre el mecanismo de una revolución: ''Y está por verse la primera revolución que se destaque por su apego a la democracia''. Y de su tendencia inmanente a la represión: ''Algo pasa de todos modos, cada vez que se impele uno de estos procesos masivos de crítica, y es que los vectores de vapor a presión se disparan y ponen las estructuras de poder en riesgo. Aunque, al nivel de los infelices ciudadanos, siempre hay quien se los cree y no tiene la experiencia de los revolucionarios más avezados ante el designio de Mao de que crezcan cien flores y cien escuelas se establezcan. Y ya saben. Luego va el líder supremo, presuroso, hacia el florecido cantero, tijera en mano''. Pero, sobre todo, por brindar en muchos casos un análisis realista de la manera de proceder y pensar de quienes tienen el poder en la isla: ''No puede pedírsele a los cubanos, con un equipo de gobierno que ha demostrado tal cultura y capacidad política durante un buen medio siglo (y sobre todo por los resultados obtenidos en su contienda contra los Estados Unidos), que repitan el descalabro de Mijail Gorbachov. Para empezar, no olviden que los cubanos carecen de retaguardia. Esto significa que cualquier movimiento en falso los coloca de inmediato en una situación en la que no hay aliados ni refugio''. Y también: ''Raúl —como le llamamos los cubanos— ha recalcado en los últimos tiempos la conveniencia de hacer cambios en vida de Fidel. Esto significa claramente que tales declaraciones y la búsqueda de cambios (e incluso de la transición) son pronunciamientos y proyectos elaborados de común acuerdo entre los dos''.
Nada de lo anterior, sin embargo, debe hacer sospechar que la obra elude los peligros por los que transita el gobierno de Raúl Castro. El 27 de junio de 2007, escribe Norberto Fuentes: ''Quizá Raúl haya sido bueno en estos meses para manejar con bastante tino la propaganda exterior, llevar y traer a Chávez y otros dignatarios, buscar y traer médicos españoles de renombre para dejar en la estacada del más absoluto ridículo a la CIA, y todo mientras se mantiene a la sombra, porque —ojo—: no se equivoquen, si algo el sabe hacer muy bien es conspirar. Pero en lo que no alcanza a Fidel es en su inspiración. La conspiradera es necesaria, inevitable, y Raúl es un maestro en sus artes. Pero donde Fidel nunca habla por hablar es en el papel de las masas, en el baño de pueblo que ese proceso necesita darse de forma continua''. Tampoco que pasa por alto las características personales y el historial de quien es ahora presidente de Cuba.
Antes de salir para París a principios de 1987, para cumplir el contrato de un libro, Raúl Castro le hace un encargo a Norberto Fuentes que puede parecer insólito: una caja de vinos.
''Por fin, cuando pude salir para Francia, creo que a la semana siguiente, resignado Raúl a que yo ocupara su lugar a orillas del Sena, me pidió que —a mi regreso— le llevara una caja de vinos pero baratos, de los que toman regularmente los franceses. 'No se lo digas a nadie en la Embajada porque entonces se quieren esmerar y se gastan una millonada con los vinos más caros. No. Yo quiero recuperar el sabor del vino de mi juventud'''.
El mandatario cubano había estado en la capital francesa a su regreso del Cuarto Festival Mundial de las Juventudes y los Estudiantes celebrado en Bucarest en 1953.
Sin embargo, hay también una advertencia de Fuentes a Raúl Castro, en otra parte de la obra: ''Al menos alguien debe advertirle a Raúl de —a la hora de sus impulsos perestroikianos— su diferencia esencia con Mijail Gorvachov. Que Gorbachov no tuvo un solo fusilado''.
El 7 de agosto de 2007, al referirse a la actividad que en la actualidad desempeña Fidel Castro, Norberto Fuentes escribe: ''En su mullida prisión domiciliaria, Fidel tiene que haber entendido en estos días el verdadero valor de la letra impresa. Ni uno solo de los párrafos escritos en su serie de Reflexiones para publicación obligatoria en la prensa oficial han logrado detener una acción de los americanos (para nombrar su Némesis), y, lo que es peor, de su propio hermano Raúl. Qué ingenuidad la de este hombre, al principio de su enfermedad, de creerse que podía seguir gobernando, o al menos creando unas crisis formidables, a través de la literatura''.
Pero aunque la literatura no siempre logra crear crisis, sí a veces ayuda a explicarlas. El último disidente entra dentro de esta segunda categoría, y si todos los que debería leerlo lo hacen, quién sabe si también en la primera.
Para leer el libro de Norberto Fuentes, pinche aquí.
Fotografía: víctimas de los huracanes que recientemente han azotado a Cuba se encuentran albergados en instalaciones provisionales como la que aparece en la foto, tomada en La Habana el 15 de septiembre de 2008 (Fernando Llano/AP).

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