miércoles, 17 de septiembre de 2008

Lucía


Para una definición del cine cubano, con sus mayores virtudes y defectos: artificio y realidad. Y ahora peor para nosotros, porque no nos podemos quitar de encima la nostalgia. Quizá al final, lo que perdura es la imagen fija de la belleza instintiva de Adela Legrá. Para comprobarlo, pinche aquí.
Fotografía: la actriz Adela Legrá en la tercera parte de Lucía (archivo).

Bouguereau, sociedad y erotismo

La obra de William-Adolphe Bouguereau recorre con facilidad y simpleza dos mundos afines y contradictorios: la pintura de la segundad m...