jueves, 4 de septiembre de 2008

Una censora para vicepresidenta


Hay una actividad desarrollada por Sarah Palin que seguramente servirá para reafirmar su fervor por ella en la mente de algunos miembros del sector más ultraderechista de Miami: la de censora de libros.
Poco después de convertirse en alcaldesa, ex funcionarios y residentes de Wasilla le dijeron a The New York Times, Palin se acercó a la bibliotecaria del pueblo y conversó con ella sobre la posibilidad de prohibir algunos libros, aunque nunca entró en detalles al respecto y nunca especificó qué libros o qué pasajes dentro de éstos consideraba que debían ser eliminados.
Ann Kilkenny, una demócrata que explica asistió a todas las reuniones del consejo municipal durante el primer año de Palin en la alcaldía, dijo que la ahora aspirante a la vicepresidencia por el Partido Republicano mencionó la idea de prohibir algunos libros durante una reunión. ''Los consideraba de alguna forma reprobables, desde el punto de vista moral o social'', explicó Kilkenny.
La bibliotecaria, Mary Ellen Emmons, prometió ''resistir todos los intentos de censura'', recuerda Kilkenny. Entonces Palin despidió a Emmons, quien poco después tuvo que ser repuesta, debido al apoyo de los residentes del pueblo. Posteriormente Emmons dejó el trabajo y se marchó de Wasilla.
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Fotografía: botones de apoyo a la candidatura republicana a la venta en el centro Xcel, en San Paul, Minnesota, donde se celebra la Convención Nacional Republicana (Jae C. Hong/AP).

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