martes, 14 de octubre de 2008

Canciller contra la posición común


El canciller cubano, Felipe Pérez Roque, pidió hoy la ''eliminación definitiva de la posición común de la Unión Europea hacia Cuba'', que data del año 1996, como paso indispensable para una normalización y recomposición plena de las relaciones y el diálogo político entre La Habana y Bruselas, de acuerdo a la agencia Efe.
Pérez Roque hizo esta petición en una conferencia de prensa en Madrid, donde se entrevistó con la vicepresidenta del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, y el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel ngel Moratinos, en vísperas de reunirse el jueves en París con la ''troika'' de la Unión Europea (UE).
A dos días de esa reunión en la capital francesa, el canciller consideró ''posible'' comenzar el diálogo político entre Cuba y la UE, y acordar las bases de un marco de relación, que se fundamente en ''el respeto al principio de no injerencia en los asuntos internos''.
Sin embargo, es muy difícil que la Unión Europea abandone ''la posición común'', que dentro de las limitaciones que implica cualquier relación con Cuba fundamentada en las diferencias políticas e ideológica, pero que busca puntos de contacto para establecer una interelación, le ha brindado resultados concretos, no sólo en la esfera política sino en los sectores de derechos humanos (liberación de presos políticos), cultura e intercambios culturales y académicos, entre otros.
Pérez Roque explicó que Cuba no acepta la ''posición común'' de la UE hacia la isla porque ''considera que es una decisión unilateral remanente de otra época y de otro momento en las relaciones''.
El 2 de diciembre de 1996, los socios europeos aprobaron un documento que establecía su estrategia política futura hacia Cuba, vinculando la cooperación a la apertura democrática, a partir de una iniciativa del entonces jefe del gobierno español, José María Aznar, explica la agencia Efe.
Sin embargo, las normas por las que se rigen la naciones europeas en la ''posición común'' hacia Cuba son similares a las que determinan sus vínculos con otros países latinoamericanos, por ejemplo. A diferencia de la actitud de Washington respecto al gobierno de La Habana, en la que aplica sanciones y se niega al diálogo con una obstinación que no exhibe en sus nexos con regímenes que cumplen de una forma más completa la categoría de enemigos, y que mantienen vínculos con grupos terroristas, que en estos momentos Cuba no tiene.
La ''posición común'' vincula la cooperación entre ambas partes al respeto a los derechos humanos, las libertades políticas, la reforma de la legislación cubana y una apertura económica, en una medida que se revisa anualmente a mediados de cada año.
Fotografía: cebollinos a la venta en un mercado de La Habana, el 9 de octubre de 2008 (Javier Galeano/AP).

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