viernes, 31 de octubre de 2008

Hace casi cuatro años

Reproduzco hoy en Cuaderno Mayor la columna de opinión que escribí la noche del 2 de noviembre de 2004, cuando el triunfo de Bush no era oficial —aún estaba pendiente el resultado de la votación de Ohio— pero sí inminente. El artículo apareció en Encuentro en la red, y siempre agradeceré la valentía de mis amigos en esa publicación, que de inmediato la sacaron, sin ponerme el más mínimo reparo. Sé que los criticaron por ello, aunque con la amabilidad que siempre han mostrado ante mis escritos, jamás me lo han dicho.
Si hoy vuelvo a sacar ese texto, producto de la frustración y la ira, es por una especie de superstición. No porque sea tan tonto de creer que pueda servirme de resguardo ante la posibilidad de una victoria de McCain, que no niego pueda ocurrir pero no espero de acuerdo a como se proyecta el mapa electoral. Lo que me lleva hoy a recordar lo escrito hace cuatro años es la voluntad de no repetirme. Es muy posible que escriba, sea quien sea el vencedor, pero trataré de hacerlo con más calma.
Por lo demás, soy el primero en reconocer que al volver a sacar a la luz un texto viejo hay también bastante de ego. Soy, sin embargo, sincero. No hay entusiasmo alguno en ver como buena parte de mis ''predicciones'' se cumplieron. Por una vez, hubiera preferido equivocarme.
El que quiera leer lo escrito entonces, puede pinchar aquí.
Fotografía: el presidente George W. Bush asciende la escalerilla que lo conduce al avión presidencial, Air Force One, en la Base Aérea Andrews, en Maryland, el 3 de octubre de 2008 (Saul Loeb/AFP/Getty Images).

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