miércoles, 15 de octubre de 2008

Los Halcones en campaña


Por figura, edad, temperamento e historial, el senador John McCain parece un personaje salido de los Halcones Negros, esa serie de los comics de la guerra fría que algunos de mis mejores amigos recuerdan con entusiasmo.
Algo del espíritu de la época de los Halcones revive en estos días en Miami, en el harcore republicano que encuentra su mejor expresión en los comentarios de la emisora Radio Mambí.
Varias veces se repite a diario que a ''Obama lo han preparado muy bien''. Uno puede pensar que quien lo dice, oyente o comentarista en plantilla de la emisora se refiere a alguna madrás secreta, donde siniestros musulmanes hicieron maravillas para forjar un instrumento capaz de llevar a cabo sus fieros designios, una vez que éste alcance la presidencia.
Sin embargo, lo anterior es demasiado para mentes tan versadas en el arte de la conspiración. Obama es no sólo un producto del musulmanismo más radical, sino también de las escuelas marxistas-leninistas de la época soviética, la seguridad y el espionaje cubanos y el radicalismo negro norteamericano. Cómo se logró mezcla tan profunda y compleja sólo debe servirnos de advertencia para lo que se avecina, expresan estos expertos en la maldad humana.
Como si no fuera poca esta amenaza, la misma viene acompañada de otro poder oculto que regresa: el oro de Moscú. Claro que el dinero ahora no viene del frío, sino de una zona más caliente y cercana: Venezuela.
Pero los más pesimistas no se detienen en estos males. Aunque aún nadie lo ha
expresado de una forma categórica, no creo que pase una semana sin que alguno se lance a la definición perfecta: Obama es una maldición, el nuevo Damien, que está a punto de llegar a la Casa Blanca para imponer una mezcla diabólica de islamismo-comunismo, sembrar la destrucción y pactar con Fidel Castro, Hugo Chávez y Mahmoud Ahmadinejad.¡Dios nos coja confesados!
Ilustraciones: ''muñequitos'' de los Halcones Negro

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