miércoles, 3 de diciembre de 2008

El nuevo Washington y la política hacia Cuba


A continuación, Cuaderno de Cuba reproduce un artículo de la periodista Anita Snow, de la aagencia AP, que analiza algunas de las posibilidades de cambio de una política norteamericana hacia Cuba cuando tome el poder el gobierno del presidente electo Barack Obama.

ANITA SNOW, Associated Press
LA HABANA
Barack Obama será el primer presidente estadounidense que tiene cierta libertad para decidir si deja de lado las políticas de la Guerra Fría hacia Cuba y la gente que está nombrando hace pensar que dará pasos en esa dirección.
Obama dijo que apenas asuma el 20 de enero, levantará todas las restricciones a los viajes para ver a familiares y al envío de remesas a Cuba.
Afirmó al mismo tiempo que mantendrá el embargo impuesto hace cinco décadas hasta que Cuba dé ''pasos importantes hacia la democracia'', incluida la liberación de los 219 presos políticos que se piensa hay en la isla.
Las relaciones entre ambos países están empantanadas desde hace medio siglo, en el que no hubo acercamientos y cada uno esperó que el otro hiciera concesiones primero.
La gran novedad es que Obama ha dicho que está dispuesto a hablar personalmente con el presidente cubano Raúl Castro, quien ha expresado en numerosas ocasiones que le interesaría negociar con Washington en un terreno neutral, de igual a igual.
Esto ha hecho que muchos cubanos piensen que se está más cerca que nunca de salir del pantano en que se encuentran las relaciones entre las dos naciones.
''Lo que queremos es que los estadounidenses no nos sigan viendo como enemigos'', declaró Lázaro Medardo, un vendedor de flores de 68años, mientras empujaba su carrito por La Habana Vieja. ''No somos su enemigo''.
Los cubanoamericanos han tenido reacciones encontradas a las promesas de Obama.
La mayoría votaron contra él en las elecciones, pero Obama triunfó en la Florida. Por otro lado, la Florida no resultó un estado vital para ganar la presidencia, lo que acabó con el mito de que para llegar a la Casa Blanca es necesario tener el apoyo del exilio cubano.
''Obama tendrá mucha más libertad que Bush'', declaró Daniel Erickson, de la fundación Diálogo Interamericano, con sede en Washington. ''No le debe su éxito a los cubanoamericanos de la Florida''.
Por ello, el nuevo presidente podrá tomar el rumbo que le parezca y, si se lo propone, puede anular algunas políticas de George W. Bush de un plumazo. Para levantar el embargo necesitaría el apoyo del Congreso, algo que puede dar por descontado en vista de la mayoría que tienen los demócratas en ambas cámaras legislativas.
Un nuevo enfoque de la política hacia Cuba, por otro lado, podría ayudar a mejorar las relaciones con Latinoamérica en general, según un informe de la Brookings Institution, que dice que la política hacia La Habana ha perjudicado las posibilidades de Washington de trabajar constructivamente con otros países de la región.
Varias figuras prominentes de la nueva administración están a favor de unas relaciones más abiertas.
Como presidente de de la comisión de relaciones exteriores del Senado, el vicepresidente electo Joe Biden pidió el restablecimiento del servicio de correo con Cuba y que se suavizasen las restricciones a los viajes de los cubanos a la isla.
La futura secretaria de estado, Hillary Rodman Clinton, no estuvo de acuerdo en que el presidente de Estados Unidos hable con Raúl Castro, pero dijo que respondería positivamente a las medidas que pueda tomar Cuba que demuestren voluntad de cambio. Es de notar que su esposo, Bill Clinton, alivió las restricciones a los viajes a la isla en 1999 y permitió vuelos directos hacia La Habana desde Nueva York, Los Angles e incluso Miami.
La candidata de Obama a embajadora ante las Naciones Unidas, Susan E. Rice, ha promovido siempre una diplomacia multilateral y criticado las medidas preventivas contra otros países. Habrá que ver qué hace cuando las Naciones Unidas hagan su voto anual de condena al embargo, que recibe apoyo casi unánime.
Rice ha dicho que Washington debe buscar un nuevo enfoque hacia Cuba, ''que promueva un cambio en la isla''.
El nuevo secretario de comercio Bill Richardson ha tenido contactos con los cubanos en el pasado.
En 1996, siendo legislador nacional, mantuvo una charla con Fidel Castro en La Habana y logró la liberación de tres presos políticos cubanos. Como embajador ante las Naciones Unidas, en 1997, conversó con el ministro de Relaciones Exteriores cubano de entonces, Roberto Robaina, sobre acciones terroristas contra la isla.
Richardson reemplazará a Carlos Gutiérrez, un cubano de nacimiento, muy anticastrista, que fue uno de los presidentes de una comisión que propuso planes secretos para promover una transición hacia la democracia en Cuba. La Habana sostuvo que esa Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre creada por la Casa Blanca era parte de una campaña para derrocar el gobierno cubano. Parece poco probable que la comisión sobreviva en la nueva administración.
Otro cubano, el alcalde de Miami Manny Díaz, es candidato a la secretaría de Vivienda y Desarrollo Urbano. Díaz integró el equipo de abogados que intentó infructuosamente lograr que el balserito Elián González se quedase con familiares cubanos de Miami. Se le reconoce a Díaz haber promovido una revitalización del centro de Miami.
En caso de ser nombrado, se encontrará en el gobierno con dos viejos rivales en la batalla en torno a Elián González, incluido el secretario de justicia Eric Holder, quien era el número dos en el Departamento de Estado cuando las autoridades sacaron por la fuerza a Elián de la vivienda de sus parientes de Miami y se lo entregaron a su padre, para que se lo llevase de vuelta a Cuba.
Gregory Craig, quien fue abogado del padre de Elián, será el asesor legal de la Casa Blanca.
Quienes están a favor del embargo temen que Obama haga demasiadas concesiones a Cuba de entrada, sin esperar nada a cambio.
''Para que se levante el embargo o cualquier otra sanción, se tienen que tomar ciertas medidas: respeto a los derechos humanos, la liberación de todos los presos políticos y elecciones libres y democráticas'', sostuvo la conductora radial de Miami Ninoska Pérez en un artículo de opinión en el diario USA Today. ''El que tiene que cambiar es el régimen cubano, no la política de Estados Unidos''.
Los líderes cubanos, que consideran el embargo la causa de todos los problemas que encara la isla, también se muestran escépticos.
''Sería sumamente ingenuo creer que las buenas intenciones de una persona inteligente podrían cambiar lo que siglos de intereses y egoísmo han creado. La historia humana demuestra otra cosa'', expresó Fidel Castro en un reciente artículo sobre Obama.
Pero el informe de esta semana preparado por personas que desempeñaron prominentes cargos de gobierno recomienda medidas que van más allá de lo que planteó Obama: permitir que los estadounidenses viajen a Cuba, eliminar a Cuba de la lista del Departamento de Estado de países que promueven el terrorismo y aumentar los contactos entre funcionarios de Estados Unidos y Cuba.
Muchos cubanos piensan que Obama puede ser la persona indicada para promover un cambio.
''Su forma de pensar es mas progresista'', dijo Eduardo Betancourt, de 35 años,
apoyado en su bicicleta en una plaza de la Vieja Habana. ''No tengo familia en Estados Unidos, pero muchos de mis amigos sí tienen y ellos esperan que ahora van a verlos más''.
Fotografía: el vendedor de flores Lazaro Medardo lee un diario en La Habana el 1 de diciembre de 2008 (Javier Galeano/AP).

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