sábado, 6 de diciembre de 2008

La mentira cotidiana


A diario, los tres presentadores del principal programa de Radio Mambí en horario de la mañana mienten respecto al objetivo y alcance de la llamada “Ley de Ajuste Cubano”. Como una letanía, no se cansan de repetir que esta medida sólo debe contemplar los casos de cubanos que llegan a este país como exiliados cubanos, y exigen que estas personas renuncien a viajar a la isla para ver a sus familiares. La realidad es que la medida fue creada para solucionar el problema de que los cubanos no pueden ser devueltos a su país de origen, ya que al no existir un acuerdo migratorio entre Cuba y Estados Unidos al respecto, que contemple que la isla admita la repatriación de quienes llegan buscando refugio (en la amplia acepción del término) a este país, éstos no pueden ser regresados.
El día que ambas naciones pacten un acuerdo al respecto, esta medida que parece molestar tanto a los tres personajes, por su amplitud y generosidad, podría ser derogada. Eso es lo que hizo en parte el ex presidente Bill Clinton, con la norma de “pies secos/pies mojados”, y ha continuado cumpliendo el presidente George W. Bush, cuyo fervor “anticastrista” no ha impedido que durante ocho años mantuviera sin cambiar la posposición del Capítulo III de la Ley Helms-Burton y la vigencia del pacto migratorio firmado durante la época de Clinton.
El actual gobierno de México, tan criticado por esa misma emisora, no está más que cumpliendo con un acuerdo alcanzado con La Habana, del que ellos mismos han renegado, pero que al parecer quisieran ver vigente en este país, ya que es lo que se desprende de sus palabras cada vez que se quejan del “mal uso de la ley” que hacen los refugiados, que se benefician del “Ajuste Cubano” (la cual por otra parte no comprende a quienes llegan según el programa de visas). Así que si fueran honestos en sus planteamientos, debieron haber aprovechado los dos períodos presidenciales del mandatario al que consideran “su amigo”, para pedirle que llegara a una negociación al respecto con La Habana y que consiguiera una eliminación del programa de visas.
Por lo demás, el gobierno cubano una y otra vez ha dicho que está en contra de esta norma, así que quienes están al frente de Radio Mambí coinciden en intereses, al menos en este punto, con quienes tienen el poder en Cuba.
En verdad, lo que preocupa a este trío es que saben que desde hace tiempo la llegada de nuevos refugiados significa una pérdida de poder político para ellos. Lo que quisieran, y no dicen porque son hipócritas, es que quisiera que nadie más llegara al exilio, ya que piensan que así al menos se limitaría esta merma de poder que desde hace años vienen sufriendo.
Mientras tanto, en medio de su fracaso político, pese a lo bien que les ha ido dedicándose al negocio del anticastrismo, tratan de intimidar y chantajear a aquellos refugiados cubanos que no están dispuestos a seguir al pie de la letra sus dictados, porque precisamente para eso se fueron de Cuba: para hacer lo que creen mejor les conviene, sin que venga nadie a imponerles criterios.
Fotografía: un exiliado cubano celebra prematuramente la muerte de Fidel Castro, el 19 de febrero de 2008, luego de conocer la renuncia del gobernante cubano a la candidatura presidencial (Gastón de Cárdenas/El Nuevo Herald).

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