miércoles, 21 de enero de 2009

Dos viajes


La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, se marchó de Cuba sin reunirse con Fidel Castro y sin conocerse, hasta el momento de publicar este comentario, si logró algún avance sobre el caso Hilda Molina.
Lo segundo posiblemente le traerá algunos cuestionamientos en su país al regreso, pero esto no es más que parte del juego político. En cualquier caso, si es que se ha logrado algún avance en este punto, posiblemente no se conocerá hasta dentro de algún tiempo (¿meses, semanas?), ya que se sabe que cualquier negociación al respecto requiere de cautela o silencio.
Considero injusta la posición del gobierno de Cuba sobre la doctora Molina, y creo que desde hace tiempo se le debió permitir partir del país para reunirse con su hijo y nietos. Pero al mismo tiempo no dejo de reconocer que desde la oposición argentina a los comentaristas radiales de Miami, hay quienes quieren obtener dividendos políticos del caso.
En cierto sentido, la solución del caso puede servir de indicador en otro sentido. Ha sido Fidel Castro quien ha dicho que se trata de un “chantaje”, y que el gobierno cubano no debe ceder a ”chantajes“. No hay que olvidar tampoco que la crisis de salud de Fidel Castro se produjo precisamente a muy pocos días de su regreso de un agotador viaje a Argentina, a fines de julio de 2006, donde precisamente el permiso de salida para una visita familiar de la doctora cubana fue uno de los puntos más críticos y comentados.
Si el presidente cubano Raúl Castro está en posición de pasar por arriba de una opinión pública de su hermano es algo que está por verse. Yo particularmente creo que no, y que tampoco tiene el más mínimo interés de cuestionársela. Es más, me parecen que ambos coinciden, aunque cabe la posibilidad de que el gobierno quiera dar muestras en el futuro de ser más conciliador al respecto.
Lo que aboga en cuanto a este último argumento es que da la impresión de que no parece tener necesidad de ello. Si se analiza la visita de Fernández desde una perspectiva política más amplia, fue un éxito.
La presidenta argentina firmó 11 acuerdos de colaboración, lo que representa un avance en uno de los objetivos principales de su viaje: lograr revertir la fuerte caída del comercio bilateral y reactivar la cooperación en ciencia, tecnología y turismo, entre otros campos.
En los primeros nueve meses de 2008, Argentina exportó a Cuba por 61.4 millones de dólares, lo que supuso una caída interanual del 23 por ciento, mientras que las compras a la isla totalizaron apenas $1.8 millones, un 12 por ciento menos que en igual lapso del 2007, de acuerdo con cifras oficiales. La deuda de Cuba con Argentina es el obstáculo principal a un mayor incremento de este comercio.
Por otra parte, el objetivo fundamental del viaje fue político. La visita de Fernández fue la primera que realiza un jefe de Estado argentino a la isla desde hace 23 años. Luego del viaje de Raúl Alfonsín, en 1986, en sucesivos gobiernos argentinos las relaciones cayeron en un punto bajo, tanto desde el punto de vista político como económico.
Esta visita brindó también a Fernández la posibilidad de ofrecer al mundo y a su país una imagen de un papel más activo de Argentina en la arena internacional. En este sentido, el viaje le ha franqueado el paso a la de la presidenta chilena, Michelle Bachelet, que llegará a la isla el próximo mes de febrero, escribe Soledad Gallego-Díaz en el diario español El País.
Con sus respectivos viajes a Cuba, tanto Argentina como Chile buscan contrarrestar, o al menos limitar aunque sea de forma muy limitada, el papel hegemónico que en el terreno internacional está adoptando Brasil en la región. No por gusto la mandataria argentina partió para Venezuela. Aquí los actores principales son Hugo Chávez y Luiz Inácio Lula da Silva, lo demás son papeles secundario.
Así que todo parece indicar que el caso Hilda Molina continuará siendo, sobre todo, material para la prensa.
Fidel Castro no se reunió con Fernández, y tras la toma de posesión de Obama, la noticia sobre su estado de salud podría volver a ocupar titulares si hoy no se hubiera producido un anuncio muy interesante: parece que a finales de mes el presidente cubano, Raúl Castro, viajará a Rusia. Aunque se sabía de una posible visita del mandatario cubano a Moscú este año, que se produzca dentro de unos días no deja de resultar sorprendente, en caso de que se confirme la información.
De acuerdo a la AFP, los vicecancilleres cubanos y ruso se reunieron hoy miércoles en Moscú para discutir la ''preparación de la próxima visita de Raúl Castro a Rusia para finales de enero'', dijo una declaración del ministerio ruso, que no dio a conocer la fecha del encuentro.
Actualización: Fidel Castro recibió hoy a Cristina Fernández, en un imprevisto encuentro que acaparó el protagonismo en la última jornada de la visita de la gobernante argentina a la isla y puso fin a los rumores sobre su estado de salud.
Fotografía: una pareja camina, el 20 de enero de 2009, por la céntrica calle 23 en La Habana (stringer/EFE).

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